El Mulhacén, «La tumba del Rey». 19 de Agosto.

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« El final se acercaba,él lo sabía. Muley Hacén el que fuera rey de Granada, triste y abatido, harto de vivir, olvidado de todos,agonizaba en su lecho:
– Zorayda,Zorayda ¿Dónde estás?.Mi Zorayda.
– Aquí estoy mi señor, junto a vos, ya no me podeís ver pero aquí estaré siempre,junto a vos.
– Zorayda, Zorayda. Mi dulce Zorayda, sólo tú me quedas, ese perro de Boabdil que se hizo llamar hijo mío me traicionó, su madre, alá la maldiga, conspiró contra mí,como todos, y ahora voy a morir. Llama a nuestros hijos, Zorayda.
– Si, mi señor.
Saad y Nazar eran adolescentes y como tales estaban en el patio de la fortaleza practicando sus destrezas con las armas,cuando vino un criado a avisarles.
-Padre, aquí estamos,que queréis.
-Hijos, voy a morir, estoy harto de vivir, mis ojos ciegos han visto demasiadas traiciones. Teneís que prometedme una cosa.
-Lo que queráis, será, padre.
– Hijos míos, enterrad mi cuerpo en un sitio que esté muy lejos de los hombres,un lugar cerca del cielo y dónde nadie pueda ver mi tumba. Lo habeís entendido, hijos míos.
-Si, padre,así se hará.»

En Sierra Nevada, la Madre de mis Sierras.
En esta ocasión he vuelto a mis raíces, ella me enseñó casi todo, a pasar sed sin sentir sed, a andar sin enriscarse ni dar rodeos, a encontrar camino donde no lo hay,a no parar y a no correr, tantas cosas, y  todo sin guía y con un mapa del ejército donde sólo te marca las curvas a nivel, imposible perderte; muchas veces.
Fuimos mi amigo de la juventud, Joaquín y yo, sólos como otras veces, cuando salíamos en plan supervivencia y acabábamos acechando los chorizos de los domingueros,o cuando subimos al Aneto enriscándonos en todas las crestas y pasamos el paso de Mahoma sin verlo…

Salimos sobre las ocho y media del aparcamiento que hay cerca del Albergue Universitario, más arriba de los peñones de San Francisco en la Hoya de la Mora, el camino que hay hasta el collado de la Carihuela sube  atravesando la zona de pistas de esquí, en lo que para mí sin duda es la zona más fea y degradada de Sierra Nevada.
El viento de poniente casi nos tiraba y nos faltaba ropa para ponernos, los diez grados eran muchos menos en sensación térmica, el camino en subida continua y de fácil seguimiento con Borreguiles a nuestros pies y Granada al fondo.

 

» Los gritos de las plañideras se escuchaban en toda la fortaleza de Mondújar,el viejo rey había muerto,Muley Hacén, padre del que sería el último rey moro de Granada, olvidado por todos sus súbditos.En su destierro voluntario tras abdicar en su hermano El Zagal.
El Zagal luchaba por el Islam contra los Reyes Católicos y contra su sobrino Boabdil, y no tuvo ni un sólo momento para su hermano muerto.
Zorayda con el rostro arrasado de lágrimas abrazaba a sus hijos:
-Madre, dónde enterraremos a padre, le hicimos una promesa.
-Saad,asómate a la ventana, hijo mío. ¿Qué ves?.
-Madre,veo la Gran Montaña, la Montaña del Sol.
-Eso es, Saad, en lo más alto y lejano de la Montaña del Sol, en aquel sitio frío e inhóspito,cercano a las estrellas y lejano de los hombres. Allí llevareís a padre.»

Lo único que merece la pena en esta subida hasta el collado de la Carihuela es asomarse a los tajos de la Virgen y ver el corral del Veleta.
Llegamos tranquilamente al collado donde atravesamos a la cara hermosa de la Sierra, aquí empieza lo que debería ser la excursión en cuanto a vistas y zonas agrestes,con el río Veleta abajo.

En el refugio de la Carihuela encuentro que estos 20 años han sido a mejor, está limpio y cuidado muy lejos de las ruinas llenas de basura que teníamos por entonces.

Desde aquí ya divisamos en la lejanía las dos grandes moles hermanas  al fondo, el Alcazaba a la izquierda y al lado a su derecha el Mulhacén, y cerquita a primera vista el Cerro Los Machos.

Nosotros seguimos rectos desde el refugio y fuimos por el paso de los Guías, que te ahorras una curva con bajada y subida y además es un paso muy divertido.

 

 

 

Salimos a la  pista que nos llevará hasta el Mulhacén, serpenteando por lo más alto de Sierra Nevada, en un desierto de rocas y piedras, con lagunas que son oasis para la flora y la fauna.

«El sonido de los pasos de las mulas rebotaban entre las rocas,rompiendo el imponente silencio de la Gran Montaña, Saad iba delante de la pequeña comitiva, Nazar iba detrás de la mula con el cadáver de Muley Hacén,todos en silencio, los tres criados tiraban cada uno de una mula y junto a Saad iba un pastor joven pero que parecía muy viejo.
-Ya sabes que te pagaré bien, llévanos al sitio más alto y lejano de la Montaña.
-No os preocupéis señor, os llevaré dónde ni las águilas suben…»

 

Iremos pendientes para asomarnos a nuestra izquierda a las ventanas naturales con vistas a la cabecera del Genil, lo más impresionante de Sierra Nevada.

 

 

Alcazaba y Mulhacén al fondo.

Pasito a pasito llegamos a los Crestones de Rioseco,desde allí divisamos:
La laguna de Rioseco.

Y los raspones de Rioseco,famosos por sus cuarzos cristal de roca.

Decidimos seguir por la pista y dar un pequeño rodeo para no forzar la rodilla de Joaquín en la pequeña subida que hay para ir directos a la laguna de la Caldera, y en la curva de la pista encontramos el refugio de Villasvientos, también en estado impecable.

 

 

Desde este punto divisamos el refugio Poqueira que sustituyó al desmantelado refugio de Félix Méndez o de la laguna de Rioseco.

Seguimos en la pista llegando en poco tiempo a la laguna de la caldera,una de las más grande, hermosa y famosa laguna de Sierra Nevada.

Y vemos la subida del Mulhacén al frente, fácil pero algo tediosa.

 

Laguna de la Calderilla

Subimos un poco más arriba del collado del Cervatillo y en vez de seguir ascendiendo al Mulhacén nos dirigimos al Vasar. El Vasar del Mulhacén es un camino en la pared de la cara norte del Mulhacén que te lleva al collado de siete lagunas sin tener que bajar a la laguna de la Mosca.

 

El Vasar del Mulhacén  nos adentra en la parte más agreste y espectacular de Sierra Nevada, vemos las mayores caídas de la cordillera, cara norte del Mulhacén y cara oeste de la Alcazaba, la cual también tiene su Vasar pero hoy no lo visitaremos.

 

 

 

 

 

 

El Vasar es simplemente una pasada, un senderito colgado de la pared con manatiales con sistema de llenado automático.

 

Y abajo esperando por si quieres hacer piscining como los ingleses en Mallorca está la laguna de la mosca o del Genil, que para algunos es el nacimiento de este río, y para otros nace algo más abajo.

 

 

Llegamos al collado de Siete Lagunas y desde allí nos encontramos grandes vistas.

 

Mulhacén cara este. Trepadilla muy bonita si quieres subir.

 

Siete lagunas. Aunque no se ven todas.

 

Alcazaba. Para muchos la montaña más agreste y bella de Sierra Nevada.

 

Siete Lagunas.

Decidimos volver sobre nuestros pasos,la rodilla de Joaquín posiblemente no  aguantaría subir por la trepada al Mulhacén,y el Vasar es llanito y facilito.

 

Puntal de la Caldera y detrás el Veleta.

Camino subida desde la laguna de la Mosca al Collado Cervatillos,que sale a la Caldera.

Llegamos al inicio del Vasar y aquí tiré para el Mulhacén, hace 20 años que no lo piso. La subida es un poco aburrida, pero facilita.

«La triste comitiva llegó a una laguna redonda y profunda,el pastor se acercó a Saad:
-Nuestro destino está cerca,señor,arriba está lo más alto de la Montaña del Sol, allí no se acercará nadie nunca,su cumbre está maldita y los espíritus campan en lo alto,muy pocos aparte de mí osan acercarse. Tendréis que darme una buena suma,si queréis que os guíe.
-Así será pastor. Os doblaré la cantidad acordada.
Un destello de avaricia brilló en los ojos del pastor,que se sonreía con su boca desdentada.
-Nazar, subiremos los dos sólos con el pastor, los criados se quedarán en la laguna esperándonos.
-Muy bien Saad,así lo querría padre.
Los dos hermanos con el pastor y dos mulas,comenzaron la subida por la empinada cuesta, el viento era fuerte y les empujaba por detrás,y hacía mucho frío a pesar de ser verano.»

 

La Caldera con el Veleta al fondo.

En poco rato me planté arriba y para suerte mía tras cruzarme con mucha gente bajando, arriba sólo estaba un pareja que tuvieron la gentileza de hacerme alguna foto.

 

«Era ya de noche, la luna llena brillaba en el horizonte dándole todo un tinte fantasmagórico, tres personas se afanaban entre las rocas tirando de las mulas.
-Ya hemos llegado, señor, dijo el pastor.
-Sí,éste es el sitio,aquí estará cerca de las estrellas y lejos de los hombres, como nos hizo jurar.
-Señor, aquí hay una pequeña gruta que he utilizado a veces para guarecerme del viento y la nieve,nadie la conoce, sólo yo.
-Nadie la conoce, perfecto. Vamos allá.
Los restos de Muley Hacén fueron depositados por sus hijos en la gruta junto con sus pertenencias más queridas.
-Pastor- dijo Saad, -aquí nos tenemos que separar,así que te pagaré lo acordado.
-Muy bien. Me iré y jamás le contaré a nadie dónde está la tumba.
-Eso es. Acércate.
El pastor se acercó con sus ojos codiciosos y su sonrisa desdentada a Saad. Éste introdujo su mano derecha bajo su túnica y un brillo metálico reflejó la luna en su mano. Le clavó el puñal bajo el esternón hasta la empuñadura y hacia arriba como le había enseñado su padre.
El pastor con el terror en los ojos no pudo ni gemir y se desplomó en el suelo,la puñalada en el corazón habia sido certera, Saad era digno hijo de su padre,el que fuera el mejor guerrero de al-Andalus.
-Nazar,éste ya no nos traiciona,padre me advirtió de los hombres pobres y codiciosos,tiraremos su cuerpo al abismo y allí se lo comerán las alimañas.
Tras tirar el cuerpo del pastor, los dos hermanos y las dos mulas, bajaron por donde habían subido hasta la laguna redonda y profunda, allí dormían los sirvientes confiados y vencidos por el cansancio.
-¿Qué hacemos con los sirvientes?. Dijo Nazar.
-Madre dijo que eran de fiar y además nos hacen falta para volver. Allí ella decidirá que se hace con ellos.» 

 

Veleta al fondo y laguna Caldera abajo.

 

Vista al norte con Alcazaba.

 

 

Baje al refugio de la Caldera donde me esperaba Joaquín para tomar el regreso por el mismo sitio.

 

 

 

 

 

Tras desandar la pista volvimos al paso de los Guías. Otro poquito de diversión.

Desde el collado de la Carihuela vimos por última vez al Mulhacén bañado por los últimos rayos de sol. Allí nos pusimos a conversar con otros montañeros sin darnos cuenta que se nos echaba la noche encima y nos quedaba toda la bajada hasta la Hoya de la Mora.

Los últimos 5 kilómetros de bajada los hicimos casi a oscuras y corriendo, una manera muy inesperada de terminar el día, pero esa noche no había luna y no llevábamos linternas salvo las del móvil.

 

 

 

» Y la cumbre más alta de la Montaña del Sol «Sulayr» como decían los musulmanes, se llamó Mulhacén, el último rey moro que murió siendo Granada musulmana.
Ciego y triste no vió la desdicha y vergúenza de su pueblo conquistado por los cristianos,pero el ya presentía que  «El Zogoibi»,su hijo Boabdil, rendiría la ciudad y eso acabó con él.
Muchas expediciones subieron a buscar la tumba del Rey,pero nunca nadie supo de su ubicación y las historias de los tesoros perdidos de Muley Hacén han pasado de generación en generación. Pero lo que es cierto, que muchos montañeros y pastores que han dormido en el pico, dicen que en noches de luna llena, han visto un destello metálico entre las rocas…»

 

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