En el Coloso pétreo de la Montaña Palentina; Espigüete, cuando las aristas te atrapan y las pedreras te sueltan…

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                       “Taparse los ojos y no ver,

                        para sentir la rudeza dura,

                        del tacto pétreo

                        que sustenta tus manos,

                        y te eleva…,

                        mano a mano…,

                          sobre las nubes.

                         Y tus ojos en tus dedos…,

                          y tu corazón en tus ojos…”

 

Y un día que no recuerdo escuché hablar de un lugar donde el cielo se funde con el horizonte,  donde poder sentir  el silencio…,  y el cielo rasgado de cumbres solitarias apartadas de los mundos angustiados…

Estuve en Julio en Reinosa y decidí que ya no más, no podía dejar pasar un  año más, sin pisar las cumbres sigilosas de la Montaña Palentina.

 Puse una fecha, y  a mirar en internet qué podía hacer… , para mi sorpresa mi amigo Eduardo Keducc de wikiloc, tenía referencias de estas montañas  y tras ponerme en contacto con él,  me respondió rápidamente con sabios consejos y enlaces con tracks, donde describía con todo tipo de señales muchas rutas que había realizado en esta montaña hace varios años.

 Tras contarle que iba con Inma, mi compañera en esta aventura y en esta vida, y que su experiencia montañera es escasa, me recomendó subir al Curavacas y a Peña Prieta, y asimismo me desaconsejó que subiera al Espigüete, pues su arista no es apta para principiantes…

Como podréis haber deducido en el título, pensaréis con toda la razón del mundo…¡Anda, el tío éste,…qué poco caso hace  de los que entienden! o ¡No quiere que ella vuelva más a la montaña…!, pero vueltas da la vida…

Y vueltas da la vida, que al volver de una ruta en el Trampal de Béjar pasamos a ver a Candy, el GPShumano de Gredos, y aceptó de muy buen grado unirse a la expedición Palentina, y para mi sorpresa me contó que nuestro amigo mutuo Carlos “el de las Peñas”, estaba en Palencia y que seguro que se apuntaba a la empresa…

Y no sólo se apuntó, sino que se nos ofreció de guía, pues conocía bien esas montañas y además nos invitó a alojarnos en la finca  dónde vivía con su pareja Desireé, Palentina autóctona…, casi “ná”, dirían en mi  “Graná”…

Eran las cuatro y media de la tarde del siete de septiembre de 2017, recogí a Inma en Don Benito y partimos hacia Palencia, 500 km  de autovía nos separaba de nuestro destino. En Béjar, justo a mitad de camino, recogimos a Candy y a su pareja María Salud, grata sorpresa, pues había conseguido darse unas pocas de vacaciones de sus deberes como abuela.

Tras dos horas más y  dar unas cuantas vueltas por Palencia desorientados por el “google maps “…,¡malditas tecnologías!, llegamos a la gasolinera donde habíamos quedado con Carlos, que nos llevó a la finca  donde nos esperaba Desireé y  Rodrigo, el hijo de Desireé  que nos hizo esta  foto, durante la suculenta cena con que nos premiaron nuestros espléndidos anfitriones…

Carlos nos contaba detalles de su Colombia natal, ya hace 19 años que aterrizó en España y aquí se ha quedado.  Mañana nos llevará por la famosa arista del Espigüete, Desireé es también principiante,y la bajada por la cara norte en ruta circular con la cascada del Mazobre de regalo, nos asegura que no es peligrosa, mañana lo veremos, nos acostamos tarde para levantarnos temprano.

Eran las siete de la mañana, sonó el maldito móvil, nos levantamos, a las ocho nos introducimos los siete en la furgoneta de Scooby Doo y partimos a nuestra deseada aventura.  Siete pues Donatelo, el perro de las cumbres, hará las veces de Scooby…

 

El sol en bola de fuego despegaba del horizonte Palentino, el Cristo a la derecha, vamos al norte, en poco nos engulle la niebla, en la montaña no la habrá…

Las nueve, estamos en Cervera desayunamos y nos adentramos por la carretera que lleva al parador, en poco empezamos a ver moles…, el corazón se acelera…

Son casi las once, estamos en el aparcamiento al pie de nuestro coloso; el Espigüete, en la carretera que sube a Cardaño de Arriba.

 

Nos equipamos mirando de reojo una ambulancia de emergencias que espera en el aparcamiento, algo malo ha pasado, Carlos, Desireé y Donatelo posan en la furgoneta, este perro no persigue fantasmas, persigue montañas…

En cien metros nos desviamos a la izquierda donde unos hitos nos avisan de la subida, desde el inicio es duro, mil metros de desnivel en dos kilómetros.

La “senderita” se tuerce, guardamos bastones a los diez minutos, ya empezamos a trepar, con algún paso entretenido, es lo que sucederá en las próximas cuatro horas…, subimos muy tranquilos, llevamos  principiantes.

Nuestra montaña es una gran mole gris blanca de caliza muy parecida a la de los Picos de Europa, que contrasta con todas las de derredor, oscuras de conglomerados.

Enseguida Carlos, Desireé y Don se nos pierden de vista van a mucho más ritmo que nosotros, y eso que es la primera montaña de Desireé, los veremos en los descansos de agrupamiento.

Todo el camino está surcado de hitos, en poco dejamos un saliente a modo de pico abajo y vemos otro arriba y luego habrá otro…

Otro tramo de sendera tras trepada, esto es siempre así, pero muy entretenido y “disfrutón”, hemos ascendido tres “minipicos” estamos en el collado de Cervunal, escuchamos el helicóptero, se nos encoge el corazón, sabemos lo que significa…, Carlos ya sabe lo que es bajar en él, hace unos años de quedó colgando en una pared de Picos de Europa y fueron a recogerle, los de rescate fueron muy amables   y  pudo ver los picos desde arriba…, sin frivolidades…, tenemos mucho que agradecer a estas personas que se juegan la vida a diario por nosotros…,¡por una montaña segura!

 Descansamos en el collado, de frente tenemos las Agujas de Cardaño con Peña Prieta, el pico más alto de estos lares…

Otra vez empieza a estar muy vertical, aquí no hay tregua, a nuestras espaldas la silueta oscura del Curavacas, con sus verticales canales a modo de arañazo de gato…, me estoy acordando de mi amigo Keducc, tendré que subir algún día…, mañana dan mal tiempo.

Cada vez hay más roca y menos sendera, la verdad que estamos disfrutando, subimos otro resalte a modo de pico, he perdido la cuenta, esto parece nunca acabar, por fortuna…pues me lo estoy pasando como un niño…

Ya vemos la cima este del Espigüete, y gente bajando, nos cuentan que han decidido volver por el mismo sitio, la bajada norte, tiene mucha piedra suelta y está muy vertical…, que prefieren lo malo conocido.  Me preocupa la arista antes de la cima, desde abajo parece imposible  y con Inma de novata me asusta un poco…, me cuentan que si no tienes vértigo es fácil, un par de pasos bajando de dos riscos es lo más peligroso…, ya veremos lo de la bajada por las pedreras…, aunque todo el mundo se vuelve y baja por la arista.

 

Salud y Candy van más adelante, quedamos atrás Inma y yo, la verdad que para ser su primera vez está portándose de diez, yo me las he visto con “patios” muchos más grandes que hoy, pero para una novata es cosa fina…

Estamos en la famosa arista, me acuerdo de las palabras de “Keducc” , es fácil, pero si tienes vértigo…, no subas. Por fortuna no lo tenemos ninguno,  ni ninguna…

Voy por delante de Inma marcándole el camino, y alguna foto le cae…

 

Ya estamos en el Espigüete Este son las tres de la tarde, es impresionante, los Picos de Europa al fondo, Riaño al Oeste y toda la montaña Palentina rodeándonos…, es precioso, lástima que la calima no deja fotos buenas. Desde aquí se ve el inicio de la bajada de la cara norte, me recuerda los arenales de Sierra Nevada…, la Madre de mis Montañas.

Comemos, aunque sigo preocupado, queda otra arista hasta el Espigüete Oeste muy expuesta y espero que sea igual de fácil, desde aquí asusta un poco…

 Es sencilla, de lejos parecía más, en poco más de diez minutos estamos en la otra cima, donde una cruz y un geodésico nos esperan.

Por fin hemos culminado, ya tocamos la última cima, la alegría te llena y la satisfacción te abraza…, pero nunca olvidamos que las montañas no se suben, se bajan… En el geodésico nos retratamos…

Son más de las cuatro, estuvimos hablando con una pareja en la cima y comenzamos a bajar juntos bajo la batuta de Carlos, que era el único que conocía la bajada y nos aseguraba, que despacio se hacía bien…

Quedo el último escuchando a Maese Viento, una vez más…

 

·       » Entonces, humano. Me ignoras o simplemente te haces el sordo…

·        ¡Maese Viento!, querido amigo…, otra vez nos encontramos.

·        Será porque no has querido escucharme, mis palabras han sonado muchas veces para ti y tú no las has plasmado…

·        Es cierto, Maese. Cada vez me cuesta más escribir tu voz, nadie lee, a nadie le interesa lo que tú puedas decir,…a un pobre loco que te escucha en lo alto de las montañas.

·        ¡Humanoooo!, siempre tan necio, tan quejumbroso, enseguida te desalientas, ¿no has leído la leyenda que cuelga en la cruz de la cima…?

·        La de los nombres de los montañeros muertos en el Espigüete…, son muchos, es triste,… no somos nada.

·        ¡No!, necio, la leyenda de más arriba…

·        “ La constancia es la madre del éxito…”, a esa te refieres Maese…

·        La Constancia, es lo que os hace diferentes de los demás animales, los seres humanos tenéis ese don, perseveráis a pesar de la adversidad…, por eso subís montañas,…por eso sois humanos.

·        Sí, Maese, siento no escribir tu palabra más veces, pero soy víctima del desaliento…, mi web es un cúmulo de problemas y de horas perdidas, y a nadie le importa… Trato de transmitir tus enseñanzas, pero ya sólo interesan los vídeos y las fotos…, los tiempos cambian y los usos también.

·        Necio eres doblemente, humano, las cosas debes hacerlas porque te gustan y no por lo que los demás digan o hagan con ellas,  si quieres que perduren los valores que te muestro, en vuestro vacío y efímero mundo, tienes que esforzarte, como hiciste al subir ésta montaña, la constancia y la perseverancia dan siempre sus frutos…,¡No dejes que mis palabras se borren,… en el eco de las rocas!”

Quedo pensativo por las palabras de Maese Viento…, voy bajando hacia el sendero indicado por hitos que nos meterá en la gran pedrera…, es muy vertical, pero nada diferente a lo que haya hecho otras veces…, me recuerda los Alayos de Granada.

Desireé e Inma se han quedado atrás conmigo, nunca han bajado pedrizas y arenales, los pies se escurren continuamente, les explico que  es cuestión de perder el miedo a caer, hay que bajar clavando las botas firmes en la grava y ésta te frena, con el equilibrio hacia atrás, y si te caes de culo, no pasa nada, mientras no lo hagas de cabeza…

Nos están esperando tras el primer largo escurridizo de gravera, es sólo el principio, y éste es fácil para los que vienen después…

Desireé está algo nerviosa, pero le espera Carlos y enseguida se ponen a bajar los dos juntos…

Salud que estuvo pendiente de mis explicaciones, se pone con Don detrás y baja la primera sin titubear por lo más empinado, me he quedado alucinando de cómo lo va haciendo…, Candy sale detrás…

Inma y yo, quedamos los últimos, está bastante agobiada con tanta pendiente y roca suelta, lo peligroso son los estrechamientos que acaban en cascadas, de nieve en invierno, de agua en primavera y de piedras  en verano, allí la roca es lisa y hay que pasar con cuidado…

En un estrechamiento, Inma lanza los bastones para tener las manos libres y uno de ellos cae unos metros abajo por la parte más peligrosa del barranco…

Me descuelgo y trato de cogerlo…, se escurre más abajo, y yo voy escurriéndome…, si doy un paso más tendré que bajar por lo más vertical del barranco pues no podré volver a subir…, decido que no, dejo el bastón y nos vamos por el lateral derecho pegado a la pared.

En poco de haberlo hecho, escucho ruido arriba, veo una pareja bajando por encima…, de repente un estruendo…, han deslizado sobre el estrechamiento un alud de piedras, algunas de una cabeza  de grande…, han caído sobre el bastón que trataba de coger…, un escalofrío me recorre la espalda…, podría haber estado allí ahora mismo. Avisamos a los de debajo de la caída de piedras, pero están todos pegados a la pared por fortuna…

La pareja llegan a nuestra altura y sueltan otras cuantas piedras, una alcanza a Inma en la pierna, no se ha hecho mucho daño…,una pequeña herida se lo recordará…,¡ el peligro no son las pedreras, sino los que bajan por ellas!

Viene otro estrechamiento, lo pasamos con tranquilidad, Inma con la técnica del “arrastraero”…, lenta pero segura.

La pedrera pierde pendiente y gana en cantidad de rocas, ya podemos pisar sin miedo, vemos a lo lejos los demás esperándonos…

Están sentados donde comienza el camino, o algo parecido a ello, lo peor ha pasado, a Desireé e Inma no le ha gustado mucho…, parece que prefieren escalar aristas…, a mí me gusta todooooo.

Pasamos un par de cuevas marcadas y en poco vamos viendo la vegetación acercarse a nosotros, pronto estaremos en la Cascada del Mazobre, nos apetece por la cascada y por el sendero civilizado…

Estamos en la cascada de Mazobre, recuerda la de una isla tropical, pero el agua está gélida,( a unos 12 grados), metemos los pies para que se nos enfríen…,todo un placer mientras Donatelo se da un baño y nos salpica con sus carreras.

 

 

Volvemos por la sendera, más corta de lo esperado,pues nuestros pies andan descansados…, poco antes de las ocho llegamos a la furgoneta de Scooby Don…

Ya de vuelta tras parar a mirar en la letanía al Espigüete nos tomamos un refresco en Cervera y hacia las once de la noche nos plantamos en Palencia.

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Carlos quiere que subamos al Curavacas mañana, el tiempo cambiará a nubes y lluvias, no es buen plan subir a un pico tan rocoso…

Decidimos ir al Pozo de Las Lomas que está a los pies de las Agujas de Cardaño, y si mejora el tiempo a Peña Prieta…, mañana el tiempo lo dirá…

Hicimos misma jugada, despertador a las siete, salida a las ocho, y llegamos a Cardaño de Arriba antes de las once.

Esta ruta es senderista y bien marcada está, hay que pasar dos puentes para empezar la subida de verdad, el tiempo estaba triste y el Espigüete se iba quedando a nuestras espaldas melancólico de nuestra ausencia…

Muchos senderistas encontramos a pesar del tiempo, y nos salió todo perfecto…

Llegamos al Pozo que resultó ser una bella laguna  y se despejó para que pudiéramos fotografiar las Agujas…

Candy y las Agujas de Cardaño…

 

 

Se tapó después y empezó a caer aguanieve…, no tuvimos opción de hacer más, nos volvimos sin remordimientos…

Bajando se despejó casi del todo, dejando la silueta del Espigüete y su arista ante nosotros, para regocijo de nuestros recuerdos…

Comimos con un reconfortante sol junto al río, y comenzó a llover sin nubes al final de la comida…, bueno las nubes sobre las agujas de Cardaño…

Apretamos la marcha por la amenaza de las nubes envolviéndonos, sin realmente llegar a llover, del todo…

Pero nada más llega a la furgoneta la lluvia empezó a caer con fuerza, salimos sin ni siquiera estirar  y nos paramos a tomar algo en el refugio del principio del valle mientras la nube y el aguas engullía todos los parajes que habíamos pisado, estuvimos sincronizados con madre naturaleza…, allí estuvimos disfrutando de una cerveza y de las fotos que hay en la pared de paisajes de la Montaña Palentina, mientras afuera apretaba la lluvia.

Nos volvimos tranquilamente con nuestras retinas llenas de imágenes y  al día siguiente nuestros anfitriones nos enseñaron Palencia…

Dolorosa es la despedida…, pero más jubilosa será nuestro reencuentro. Gracias a todos por estos días…

 

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