En el Pla de Aigualluts,…cuando el invierno se viste de gala.

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Y habíamos conseguido nuestro gran objetivo de subir al Posets en invierno, un sueño que llevaba dos años persiguiendo y por  fin habíamos culminado, ahora estábamos en Laspaúles, en un apartamento muy cálido y bien equipado, pues el guarda del refugio de Ángel Orús nos había espantado con sus rarezas y su “maltrato” de omisiones.

Y nos encontrábamos “compuestas y sin novio”  pues no sabíamos que hacer al día siguiente, pero en el apartamento mientras ellos preparaban unas pizzas y unos canelones que compramos , yo miraba el mapa una y otra vez buscando una ruta.

Inicialmente había pensado en el pico Salvaguardia, bueno, bonito y “bajito”, con algo más de 2800 metros , pero estábamos bastante cansados  en general, pues Chema , Dani y Antonio, habían hecho hacía dos días el Mulhacén y  la Alcazaba, y a Bene ni a mí  tampoco nos apetecía levantarnos a las cinco de la mañana, así que un tres mil estaba descartado.

Después de ver múltiples opciones me decidí por lo fácil, ruta turística sabática por los Llanos del Hospital hasta La Besurta y luego Aigualluts al pie del Aneto, nos serviría para estirar las piernas sin esfuerzo y para disfrutar de la montaña Pirenaica en su estado más invernal y desconocida para nosotros.

Nos levantamos, desayunamos, hicimos pequeñas mochilas para el día, todos menos yo, pues quería ir acostumbrando la espalda al  peso para el Elbrus, así que la llené todo lo que pude (siguiendo el ejemplo de Sam el inglés, que conocí en Sierra Nevada, y también quería subir al pico más alto de Europa).

Nos encaminamos hasta el parquin de los llanos del Hospital y a eso de las diez de la mañana llegamos, dejamos el coche, pero lo que no sabíamos es  que en el valle habían hecho una pista de esquí nórdico, así que todo llano y pisado por lo que no nos pusimos ni las raquetas.

Tras pasar el hotel de los llanos del Hospital  empezamos a deslizarnos por las pistas de nieve, por su margen izquierda tal como nos indicaban los carteles, a veces me daba envidia la gente paseando con sus raquetas y me daban ganas de volver al coche a por ellas, pero a nadie le entusiasmaba  la idea, así que seguimos adelante.

Por la pista se avanza muy rápidamente, pero me voy a callar ya…, pues Maese Viento me dijo que soy muy hablador y no sé escuchar, callaré pues…

Y llegamos a La Besurta, donde te deja el autobús en verano, ¡Vale!, ¡Vale!, ya me callo…

Desde aquí seguimos por las pistas dando alguna que otra vuelta hasta llegar al desvío que sube a La Renclusa, el refugio desde el que se sube al Aneto, pero seguimos valle arriba…, no digo más.

Ya llegamos al Forau de Aigualluts, todo sepultado de nieve, tan diferente al verano, pues estuve aquí en Julio, y me mojé un poco…,¡Que el silencio se haga!

Pasamos al borde del Forau, la cascada tiene algo de agua, apenas se ve entre la nieve…

 

Estamos en el Pla de Aigualluts, bajo el Aneto que no parece tan alto desde aquí, a los pies de su glaciar, ¡Me callo!, ¡Me callo!…

 

Nos sentamos al sol a comer algo, admirando el Aneto y el pico o tuca de Aigualluts, tan espinoso apuntando al cielo, Maese Viento empieza a soplar con mucha fuerza, y vemos en las cumbres como levanta nubes de nieve arrancándolas de las zonas más altas…

  • Maese Viento, gracias amigo…

  • Gracias por qué, humano,¿ a qué se debe el honor de que me agradezcas algo?

  • Pues por no haber soplado ayer, cuando estuvimos en la Arista del Posets, nos dejaste disfrutar sin peligro…

  • ¿Y tan importantes os creéis para que exhale mi aliento o deje de hacerlo a vuestra conveniencia…?

  • Maese Viento, en invierno te pones insoportable, no hay quien hable contigo, antes en el aparcamiento me dijiste que soy un charlatán y que no sé escuchar…, después de todas las historias y todas las veces que trasladé tu palabra a los demás humanos…

  • Humano, haz lo que quieras y lo que debas, es tu problema…

  • Sí, es mi problema, y hoy no quiero saber más de ti…, ¡Maese Gruñón!, ¡Y hablaré si me da la gana!

 

 

Maese Gruñón sopla cada vez más fuerte, no creo que se haya enfadado por mí, para él no soy más que un necio humano. Nos volvemos tratando de variar un poco el camino para ver otras perspectivas…

 

 

Hay gente escalando en cascadas, paseando con esquíes, se ven muchas personas, pero esto es tan grande que cabemos todos sin problema, voy quedando atrás, con mis fotos y mis cavilaciones, no tengo ojos para mirar, nevado es todo tan bonito…

Antonio me espera y seguimos los dos juntos, de frente tenemos el  Perdiguero, me muero de ganas por subirlo, es una montaña mítica en el valle, cruzamos un bosque de pinos y bajamos a una llanura, hemos perdido de vista a los demás.

Todo está lleno de gente junto al hotel de los llanos del hospital, el sol está en lo alto y permite buenas fotos…

Llegamos al aparcamiento y nos encontramos al personal haciendo la lagartija, el día no era para menos.

Y  nos fuimos  a Huesca, allí reservamos una pensión,  y luego cenamos en el mismo restaurante chino que  estuve con Sergio hace tres años al volver de Gavarnie, me di cuenta al encontrarme en las mesas de la entrada los mismos chinos jugando a las cartas…

Al día siguiente saldremos  muy temprano para Extremadura Bene y yo, Dani, Chema y Antonio saldrán más tarde para Cuenca, gracias a todos por estos días, amigos, nos veremos en la siguiente…

Llegando al aparcamiento Maese Viento estaba algo más suave y me prometió que si volvía en verano, que está de mejor humor, me contará la historia de Culibillas, la hija de Anayet, que me dejó a medias cuando visité esta cumbre hace dos años…

 

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