En el Puntal del Corral del Diablo. Cuando las luces y las sombras te transportan por el verde nevado. 2. No mueras antes que yo.

publicado en: Gredos, Rutas | 6

A veces el tiempo pasa tan lentamente…, tan despacio que a veces  los segundos parecen que se aferran a tu piel desgarrándola y desquebrajándola sin compasión ensañándose en el dolor ,tan despacio que a veces los minutos parecen que se encajan atrapados en tu pecho queriendo salir golpeando  con fuerza desde dentro, desbocados cuan caballo sin jinete ni dueño se precipita en el abismo  pateando en su galope tus entrañas sin compasión, tan lento que a veces parece que las horas  se quedan encajadas exasperantes en tu garganta reptando silentes sin semblante ni color llenando de amargo todo sabor… , haciendo el paso de los días tan largos, tan lentos, tan desesperantes…, haciendo los días bañados en blanco y negro, reteñidos de negrura, resentidos de gris y sin sabores, todo en lenta agonía que no termina de pasar,…nunca , pero no os preocupéis…, solo ocurre a veces.

 A veces me siento ciego para los colores, que están delante de mis ojos y no soy capaz de distinguirlos, pero están ahí, siempre esperando…, a ser vistos por mí, mis ojos miran pero no ven, pero sé que están ahí, y miro y vuelvo a mirar diciéndome que están ahí, y  tengo que convencerme de que existen para seguir mirando pues sin ellos no  soy nadie, ni mi vida tiene ningún sentido…

Y si has entendido algo hasta aquí…, yo tampoco. ¡Y enhorabuena por seguir…!

Y sería la primera vez que mis pies pisaran las cumbres de Gredos en este año 2020, mi desazón sin mis montañas y por algunas cosas más, me estaban matando. La idea partió de Teo Llorias que propuso un recorrido el sábado con previsiones del tiempo poco alentadoras, pero tras dar vueltas y vueltas a los modelos matemáticos del tiempo, decidí que era la mejor opción del fin de semana para pisar el blanco elemento.

El viernes 17 de enero quedé con Noemí y Rafa en Villanueva de la Serena y partimos para Béjar dónde nos esperaban Candy y Salud para dejarnos su coqueta casita rural, esta vez Candy no vendría con nosotros pues por razón de unos cuantos kilos de chorizos matanceros nos había dejado huérfanos de su presencia en esta ruta.

Tras cenar con ellos y acostarnos a las doce, quedamos en el bar los Rosales en el Barco de Ávila, a eso de las ocho y media de la mañana, allí aparecimos nosotros tres y desde Salamanca, Marga, Loren, Ángel y Teo Llorias todos puntuales, y desayunamos con un fondo increíble…

La idea de Teo era subir al Puntal del Corral del Diablo por la cuerda de Riscos Altos, y una vez alcanzado nuestro objetivo habían varias opciones según el tiempo disponible y el tiempo meteorológico, y para ello llegamos hasta el puente de la Yunta en la localidad de Nava del Barco desde donde empezamos a abordar el Barranco de la Nava a eso de las 9:38 minutos de la mañana.

Las previsiones eran múltiples, lluvia, niebla, viento, niebla con lluvia y viento, viento con nieve, no se ponían de acuerdo salvo en que iría mejorando poco a poco, yo me quedé con las que me interesaban, no lluvia, niebla en lo alto, sol en la cumbre y Maese Viento todo el rato hablando bien fuerte…

Pasamos el bosque y empezamos a andar por el prado, las nubes estaban quebradas de silencio y en lo alto de las cumbres, blancas y agazapadas se exprimían contra la montaña ocultando su rostro a nuestra inquieta mirada, que buscaba con ansia la esperanza de una mañana sin lluvia que tanto nos vaticinaron ( y se equivocaron).

Vamos avanzando por el prado, Teo está inquieto una vez más, vamos lentos, llegaremos arriba muy tarde, estaba discurriendo con Marga vicisitudes de la vida diaria y se acercó y me dijo:

  • Mira, Fran. Tu problema es que hablas despacio y sin darte cuenta, andas despacio. Ven conmigo a la cabeza que tenemos que aligerar…

Ni corto ni perezoso me fui con él adelante, y yo pensaba que mi lentitud era por el asma de esfuerzo que me oprime las primeras cuatro horas de ruta, nunca lo había visto así, la verdad que me encantó su observación…,pasamos un refugio, luego el otro, ya tocaba subir hacia la cuerda,  el sol ha salido y se agradece, la cuesta es dura por lo que nos quitamos ropa y empezamos a subir, el asma y la inactividad navideña me deja al final del grupo de nuevo, las nubes algodonosas están agazapadas esperando saltar sobre nosotros en cuanto tomemos altura…

Llegamos a un rellano donde aprovechamos para hacernos unas fotos, las luces y las sombras se alternan dando bonitas imágenes, el sol juega con las nubes haciéndolas caracolear sobre sí, revolviéndolas, alborotándolas  y  haciéndolas vibrar de su energía vital…

Subimos un poco más, estamos en un refugio de pastores, Teo se conoce la montaña como el patio de su casa, tomamos un tentempié, descansamos un poco y nos disponemos a asaltar la cuerda guiados por Teo.

Maese Viento empieza a hacerse notar, llegando a la cuerda nos obliga a taparnos bien y descubrimos un maravilloso arco iris que estaba esperándonos…

Ya estamos en la cuerda, al norte vemos las vistas, pero vamos al sur y la niebla nos abrazará despacio, ahora iremos en una estrecha vereda blanca de nieve entre el verde del piorno.

La cuesta vuelve a empinarse, ya me encuentro mejor, el aerosol del asma me ha hecho lamentar sólo los kilos de más que llevo desde Navidad, el viento sopla y vuelve a soplar golpeando nuestra derecha…

La cuerda se alarga, la niebla se afana, seguimos a lo nuestro, paso a paso buscamos nuestro premio, rodeados de verde y blanco, de luces y sombras que te acompañan como en la vida misma.

 

Me tengo que colocar la capucha y la braga sobre el oído enrollada, Maese Viento me va a dejar sordo…

  • Creí que no volverías a escucharme, humano. Te he sentido muy perdido esta vez…

  • Maese Viento, cómo no escucharte con la que me estás montando hoy, me tienes el oído medio congelado y medio sordo con tu ímpetu…

  • Soplo como me da la gana, humano. Siempre es así…

  • Maese…, ya sabes que esta vez te he echado demasiado de menos, necesitaba respirar más que nunca, necesitaba sentirte una vez más…

  • Pues aquí me tienes, humano. Siempre me tienes pero apenas me sientes, tus nublos te impiden ver los colores, limpia tus ojos y abre tu corazón a lo que te rodea, y deja lo que llevas dentro si no te sienta bien…

  • Por eso vine aquí, Maese. Me contarás la historia de Pablo, me dejaste con muy poco la otra vez…

  • Ya sabes que así será, humano, escucha bien, pues mi voz es fuerte y clara esta vez.

Si quieres leer el relato de Maese  Viento, haz click abajo.

http://pisandocumbres.com/portfolio/la-terrible-historia-de-pablo-el-constructor-de-ameales-2-no-mueras-antes-que-yo/

 

La niebla nos va calando me obliga a ponerme los guantes impermeables, los finos están mojados, el viento cada vez sopla más fuerte y nos hace sentir más vivos y más fríos…

 

Ya estamos viendo cada vez más nieve, y las rocas empiezan a ganar a los piornos, apenas hablamos pues no nos escuchamos con Maese en plan protagonista. Hemos llegado a un risco, el del Mosquito y desde aquí hay que bajar un poco, parece que se va a despejar…

 

Bajando entre rocas descubrimos una blanca llanura, en ella le digo a Teo que necesito un minuto para comer algo pues viene una cuesta y tengo mareo de hipoglucemia, no quiero pillar una pájara buena.

Me quedo al final del grupo mientras empiezan la cuesta, la nieve recién caída tapa una capa dura de hielo por lo que resbalamos al ascender, me lo tomo con tranquilidad y los que están llegando arriba nos dicen que nos pongamos los crampones, Noemí se da la vuelta y se acerca a donde estoy yo pues hay buenas rocas para sentarse…

Noemí y yo subimos la cuesta en soledad siguiendo las huellas con los crampones puestos, sin resbalar se hace muy fácil, ahora tenemos que cruzar una zona de rocas heladas y tras ella …,sorpresa, ¡está nuestra cumbre!

No la esperaba tan cerca, aunque son las dos de la tarde, es el momento del disfrute y del gozo, cada vez hay más luces que sombras, todo depende de querer mirar y ver los colores…

 

Fotos y fotos, empiezan a bajar pues llevaban esperándonos un tiempo en la cumbre, nos quedamos Rafa, Noemí y yo un rato más, se ha despejado del todo, al fondo se ve el Almanzor y el sol calienta con dulzura…

 

Pero ya hay que bajarse, es el momento más disfrutón del día, empezamos a andar por la nieve que aquí por fin aparece con generosidad…

 

 

Noemí y yo vamos con crampones y estamos tentados de tirarnos por la pala corriendo cuesta abajo, pero seguimos al grupo que busca dónde parar a comer.

Olas de nubes se emplazan a nuestras espaldas amasando la montaña suavemente, pero el sol gana esta vez a las sombras, los colores lucen brillantes tocando nuestros sentidos haciéndonos olvidar el gris y la negrura que quedaron anclados en el pasado…

 

Cruzamos rocas heladas y piornos enterrados de nieve, ya llegamos al resto del grupo, toca almorzar…

Me estoy quedando frío, yo tardo muy poco en comer, me adelanto primero y me sorprendo bajando por una bella pala de nieve blanda que nos deja gozosos del disfrute junto a la laguna del Corral del Diablo…

La inmensidad del paisaje siempre sobrecoge,  el cuerpo de la laguna yace gélida, congelada a los pies de la cumbre que acabamos de dejar, nos acercamos sin parar de hacer fotos, una vez al pie de la presa se bajan para hacerse inmortales, mientras me quedo triste y meditabundo…

  • Maese Viento, por qué se llama el Corral del Diablo, noto algo aquí que me sobrecoge…, me hiere y me atrae a la vez, no sé qué puede ser…

  • Humano, tú también lo sientes, no has sido el único, aquí han venido muchos de tu especie buscando respuestas, mas ellas, están dentro de ti…

  • Pero Maese, por qué del diablo…

  • El diablo está dentro de ti, solo que aquí lo escuchas mejor, como tú me estás escuchando mejor.

  • No me engañes, Maese, aquí han pasado cosas, algunas terribles…

  • Ahora no es el momento de ello, todo llegará, confórmate con la historia que te he ido contando y algún día Pablo llegará hasta este paraje a buscar su oscuro destino, en su momento lo sabrás…

Este Maese me ha dejado con la miel en los labios una vez más, al diablo con él, ya nos vamos pues queda todavía mucho camino y  a Teo le preocupa la anochecida.

Ahora descendemos por el Barranco de la Nava que es el camino habitual, primero pasamos un rellano donde descubrimos algunas cascaditas y también el hielo que cubre las rocas, Teo se dio un buen batacazo de espaldas que nos hizo temer por su integridad física.

Empezamos a descender por la estrecha garganta sobre el camino de roca, Ángel que tomó envidia de Teo también se fue al suelo, pero él de cabeza, el susto fue grande, y en la mano derecha quedó algo perjudicado, por eso hay que ir con tiempo de margen y luz diurna, por si alguien se accidenta, por fortuna seguimos sin problema, con la mano no se anda…, normalmente, y Ángel es bien duro…

La garganta va descendiendo y el hielo desaparece, cada vez el viento sopla más fuerte, para mañana domingo hay alerta naranja por vientos de 100 km hora, no quiero ni pensarlo. Marga y yo vamos hablando en el descenso sin que esta vez Teo me recuerde que hablo despacio, será porque cuesta abajo lo hago más deprisa…

Nos esperamos en el paso del río a que lleguen Noemí y Rafa que quedaron rezagados, yo me quedo apostado con la cámara por si alguno decide bañarse en el río, al final Rafa mete bien los pies en el agua en vez de bañarse entero, la verdad que el día no acompaña para placeres fluviales…

Teo da rienda suelta a sus inquietudes naturales y toma su velocidad habitual con Loren y Ángel detrás, Marga y yo seguimos en plan paseo mientras que Noemí y Rafa se paran a comer y beber algo en una fuente.

Estamos por los prados y luego por el bosque, la luz del día se va agotando al mismo tiempo que nuestros pasos, tras la bajada final llegamos a los coches en el puente de la yunta, allí están ellos tres ya cambiados y esperando nuestro aparecer, son más de las seis y media de la tarde, en poco llegan Noemí y Rafa.

Quedamos en el Barco de Ávila para tomar la caña final pero cuando llegamos está cerrado, así que  los de Villanueva decidimos marcharnos que tenemos que pasar por Béjar a ver a Candy, y todavía queda un largo camino de vuelta…

  • Maese Viento, y eso de las Almas Anexas…, ¿es frecuente?. ¿Tenemos todos un Alma Anexa?

  • Eso no te lo puedo responder, humano, tú sabrás si la has sentido.

  • ¿Y me irás contando como sigue la historia de Pablo, cuando vuelva a Gredos?. ¿…Y la de Marzal y Alodia?

  • Siempre tan impaciente, humano. Lo haré,si eres capaz de entenderme… Aunque te prevengo que estas historias  pueden no ser de tu agrado…, si sólo buscas colores sin sombras ni grises…

 

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6 Respuestas

  1. Marga

    Me gusta la charla con Maese Viento!!! Tiene una gran sabiduría . Gracias por el relato, solo ha faltado sentir el viento en la cara al leerlo! Pero mejor disfrutar de ese viento en directo.

    • Fran Pascual

      Sin duda, nada como sentir la caricia del viento en el rostro y sus susurros más suaves en los oídos…,seguiremos compartiendo rutas, amiga. Si el destino lo decide así…

  2. Inmaculada Martín Gallardo

    Cómo no entenderte, claro que te entiendo, te entiendo y te siento, ese tiempo estancado que no pasa, que no tiene vida ni color, que también estoy ciega o he estado ciega y ahora solo veo el negro, pero los colores vendrán, están detrás, ahora son difíciles de ver pero los veremos, los disfrutaremos y los sentiremos con alegría, ya se difuminarán, esos negros y grises, aunque a veces aparecerán, está vida es así. Dejarán paso a los demás colores y espero que los disfrutes y los agarres y los atrapes y te fundas con ellos,.Sinceramente te lo deseo y que los veas lo antes posible y los disfrutes apasionadamente, ese mar de arcoiris que esperándote está.

    • Fran Pascual Pisandocumbres

      Muchas gracias,Inma. Me ha encantado tu respuesta, sobre todo porque no me la esperaba. Sólo decirte que también te deseo de corazón que encuentres en la vida aquello que te dé color y calor, y si es con alguien mucho mejor,porque eres una persona maravillosa y te lo mereces

  3. Fran Morales Fuentes

    Un enorme dicho reza: Una imagen vale más que mil palabras… pero en tu caso es al contrario… casi no me paro a ver las fotos… y mira que son buenas. ¡Que bien escribes, joío!
    En ese puente de la Yunta (supongo que el topónimo vendrá porque ahí se unen dos ríos) dejamos aparcado el 3 de enero de 2019 nuestro coche… también dormimos en Béjar. Pero nosotros subimos y bajamos por el mismo sitio, la Garganta de la Nava. Aquel día, Maese Viento reposaba plácidamente, y nosotros subimos tímidamente para no despertarlo… había inversión térmica, y aunque pasamos por Barco de Ávila a -7º a las 7:30 de la mañana (nos gusta comenzar temprano), en la cumbre estábamos en camiseta. Fue gracias a ti que descubrí esa montaña, esa laguna, esa cuerda preciosa, esas vistas (No tuvimos ese arcoíris tan bello)… y ahora mismo acabo de revivir ese momento, de nuevo gracias a ti. Me encanta leerte. Muchas gracias por tu tiempo, por tus relatos, por tus experiencias.
    Este enero nos quedamos con las ganas de volver allí, y subir a La Covacha, por la Garganta de los Caballeros (siempre siguiendo tus pasos), pero un catarro interminable dio al traste con la empresa.
    Esos días grises, irán cogiendo color… porque la montaña, nos salvará siempre.
    Si me lo permites, acabo de leer un libro de Pablo Batalla Cueto: La Virtud en la Montaña. Vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista. Búscalo porque no tiene desperdicio ninguno. Yo lo releeré de nuevo, porque merece la pena.
    Un saludo, Fran. Un abrazo.

    • Fran Pascual

      Muchas gracias tocayo, por tus largos y cariñosos comentarios,tú vas a veces a la montaña a sitios nuevos por mí, y yo me animo a escribirlos y describirlos por ti,muchas veces me he planteado dejar el blog por las dificultades y el poco interés que suscita,pero personas como tú me ayudan a seguir adelante, como me has dicho en otro comentario,…la montaña es compartir, es como la vida misma, las cosas buenas pierden su sentido si no se comparten… Ya parece que cuesta coger lo menos 7 hasta en Ávila, vaya invierno de manga corta llevamos, esperemos que cambie.
      La vida es un vaivén de subidas y bajadas y en ello radica la diversión, cuando subes mucho tienes que bajar mucho y una vez en lo más bajo sólo te queda subir, cuando lo entiendes, todo es más fácil. Espero que te cures del catarro y a ver si coincidimos alguna vez por Gredos, amigo. Un fuerte abrazo.

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