En el sueño blanco de Josechu, la ascensión al Elbrus. 3. De Terskol al glaciar Garibashi.

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Suena el despertador de mi móvil, son las cuatro de la mañana del sábado  22 de junio, ya es de día, no, son las cinco de la mañana, mi móvil tiene la hora española así que nos hemos levantado una hora más tarde. Abro los ojos, me molesta la claridad, creo que he dormido bien, a pesar de que me costó bastante coger el sueño…, tenía que aprovechar la última cama que posiblemente disfrutara en una semana,. Estamos en una habitación del hotel Elbrusina, Jesús, Eloísa y yo, Josechu y Jesús Mansilla durmieron en otra.

 Lo primero que hago  nada más enterarme que estoy despierto es pedirle datos a Eloísa para mirar el tiempo…, un poco de emoción mientras se carga la página…,¡habrá suerte!, la predicción es la normal, tormentas todos los días a partir de las doce del mediodía  y de noche y por la mañana buen tiempo siendo el martes el mejor día de la semana, ningún rastro de la predicción catastrófica que ayer nos sepultaba bajo cinco o seis metros de nieve.

Jesús ha pasado la noche de penitente, ayer desoyó nuestros consejos para que no cenara fabada de lata, ha estado  con  dolor de estómago y un malestar enorme, a las doce de la noche se levantó porque no aguantaba más y se fue a la calle, yo no me enteré de nada, Eloísa parece que sí. Una vez en la calle se dirigió al restaurante donde almorzamos el día anterior, Jesús no sabe ruso, ni inglés, pero entró y se dirigió a la cocinera, por señas le hizo saber que se encontraba mal y la señora ni corta ni perezosa salió en busca de la carta y le señaló el plato que comimos ayer, Jesús le hizo señales de que no era eso y la señora mostró en su rostro  alivio, apareció entonces el señor que estaba en las fotos de la pared del restaurante  y mostrándose  en lo alto de muchas cumbres con banderas distintas, se sentó con él y le trajeron un vodka con hierbas, que le sentó de maravilla…, luego le contó que había subido dos veces al Everest y yo mientras tanto durmiendo…, que bien se lo monta Jesús por las noches.

Nos levantamos y aparecen Josechu y Jesús Mansilla  con sus mochilones, desayunamos leche y cereales que habíamos dejado fuera para ello, bajamos las escaleras, cuesta mover las mochilas de 25 kg, está otra vez de recepcionista “ Sadam Huseiov”, que nos saluda con su rictus “antisimpático” , yo ya estoy en la calle, estoy deseando empezar…, cómo tardan los pesados…, ya vamos andando por la calle.

  Y en cuatrocientos metros sale a la derecha una pista asfaltada que nos llevará a nuestro camino, nos introducimos en él, vamos despacio, apenas nos podemos menear con los “mochilones”, se acaba el asfalto tras pasar una zona con corrales de chapa, está todo verde y muy húmedo , el olor a estiércol  y a flores de primavera se mezclan, la pista va ascendiendo lentamente por un bosque de pinos, es una suerte que esté nublado pues haría bastante calor con sol.

Nos quedamos Jesús y yo a la cola del grupo, no paramos de hacer y hacernos fotos, el valle se va hundiendo a nuestros pies al tiempo que emergen montañas enormes de entre las nubes plagadas de glaciares que se van acercando poco a poco a nuestra mirada, me recuerda mucho a Pirineos  y a los Alpes.

De vez en cuando vamos parando sin quitarnos las mochilas, pues volver a ponérselas  es una aventura y una tortura, estamos en una zona con vistas y grabamos unos vídeos…

 

Grabamos un vídeo de esos que son para la parroquia o las «masas» de Jesús, yo me voy haciendo el remolón para chupar cámara, no vaya que mi novia se harte de mí y tenga que volver al mercado…

 

 

Seguimos poco a poco, el plan de Josechu para hoy era salir de Terskol a 2100 metros y andar unos ocho kilómetros hasta el observatorio astronómico a 3100 metros, allí poner las tiendas antes de que las tormentas diarias nos alcanzaran, estamos en una zona de columnas basálticas muy bellas, casi me las paso de largo mirando al suelo pues la mochila no te deja apenas ni girar el cuello…

Tras una recta la pista empieza a girar a la derecha, vemos de frente los “Barrels”  donde acabaremos en el tercer día, a lo lejos vemos un cascada enorme, soltamos las mochilas y nos vamos a disfrutarla…

 

 

Al volver de las cascadas nos alcanzan unos excursionistas y aprovechamos para fotografiarnos…

Seguimos, sigo atrás, esta vez con Eloísa y aprovechamos para coger algunas piedras de azurita que plagaban el suelo, y cogerlas sin caerse de cabeza es un auténtico prodigio, vemos que han parado junto a un refugio…

Josechu nos señala el observatorio, está a nuestra derecha, entramos en el refugio que está totalmente ruinoso y no es factible dormir  en él.

Ahora viene el debate…, seguimos hasta el observatorio y dormimos allí  ganando distancia y altura, o acampamos en el prado junto al agua, yo estoy deseando soltar la tienda que se acaba de caer de mi mochila, me está martirizando, vienen unos rusos y empezamos a hablar con él en inglés y nos dice que en el observatorio  no hay agua, debatimos las posibilidades pero yo soy partidario de dormir junto al río en el prado, no me apetece plantar la tienda al lado de edificios, prefiero montaña…

Al final acamparemos junto al río, en plena naturaleza para mi alivio, veo a los rusos estar muy entretenidos a la izquierda en el valle que no vemos bien pues estamos un poco más arriba, me acerco a mirar y de repente ante mí se abre el paraíso…

 

Un manto de flores aromatiza el rumor del arroyo que se desliza fresco entre el verde del prado y con las nieves que  miran su destino colgadas desde las cumbres vecinas…

·        Esta vez has venido muy lejos de tu casa, humano.

·        Maese Viento, amigo mío…, te oigo tan fuerte esta vez…, más bien te siento en mi cabeza, nunca entendí tu voz con tanta claridad…

·        Ya te lo he relatado cien veces, humano de corta memoria, aquí estás más cerca de tu esencia, de tu interior, de la materia que os nutre, de la que hacéis vuestros sueños, tan leves y  perecederos…

·        Esta vez no me  has dicho nada de mis sordos oídos, Maese, ni de mis ciegos ojos…

·        Puede que algún día llegues a ver de verdad, humano, y a sentir lo que los de vuestra especie no llegan a entender,… o puede que no.

Maese Viento una vez más me sorprendió, no lo esperaba en un pequeño valle, aunque he escuchado su voz cientos de veces y me ha contado muchas historias, nunca sentí su voz tan fuerte, tan nítida, tan dentro de mí…

Hacemos fotos y fotos, nos volvemos a las mochilas y sugiero que vayamos al prado y montemos las tiendas lo antes posible por si se cumplen las previsiones de tormenta, son las once y media de la mañana cuando llegamos a un prado con vistas a enormes montañas…

Nos pusimos a montar las tiendas, Josechu y Jesús Mansilla en una y Jesús, Eloísa y yo en la otra, Jesús sugirió que no nos pusiéramos muy cerca una tienda de la otra por si los ronquidos…( de Josechu).

 

Tras montar las tiendas nuestro chef de primera Jesús Mansilla se dispone a prepararnos sopa de sobre de fideos  de primero con fideos de sobre de segundo, esté es el menú que hay para toda la semana…,  perderé uno kilos en esta ruta seguramente…

Tras comer Jesús se metió en su saco a intentar echar la siesta y nosotros cuatro nos metimos en la tienda de  Josechu y Jesús Mansilla  a jugar al dominó…

Y por la tarde llegaron un grupo de seis personas que acamparon al otro lado del arroyo, compartiríamos la ruta en los dos próximos días con este grupo, luego nos enteraríamos que eran rusos de Moscú con un guía profesional que me recordaba mucho a mi amigo Dani de Sanabria…

La tarde teníamos que aprovecharla, sacamos las cuerdas y nos pusimos a practicar el rescate de una grieta y el avance en glaciar con cordada de cinco y con apenas 5 metros de distancia tendríamos que estar muy atentos, una faena que nos quitaran una cuerda los policías de la aduana turca…

Sigue nublado, pero no llueve, vamos un momento al observatorio, Jesús quiere ver si hay cobertura para mantener informadas a las “masas”, yo creo que es bueno andar para aclimatarnos a tres mil metros que estamos así que nos acercamos, el observatorio está lleno de barracones ruinosos que con la niebla parecen propios de una película de terror, por fortuna que nos quedamos en el prado…

Volvemos, ya es tarde, Jesús Mansilla “Arguiñano” nos va a deleitar con una suculenta cena, sopa de fideos y fideos con polvos, hemos decidido mezclarlos y hacer un solo plato pues el agua tarda siglos en hervir con la altura, y la suerte que tenemos que podemos elegir entre sopa de fideos con pollo, o fideos con curry o fideos con gambas…, menos mal que Jesús Mansilla nos lo prepara, si fuera yo el chef iba a echar unas flores del río a la sopa para quitarle el sabor a los polvos…

Nos metemos en las tiendas, yo me sitúo en medio, Eloísa a la derecha y Jesús a mi izquierda, me quedo dormido tras un buen rato dando vueltas en el saco sin coger sueño, pues la almohada no estaba de mi gusto, la tenía demasiado alta…, Jesús se levantó varias veces, Eloísa apenas se movió…, me ha sorprendido gratamente Eloísa lo bien que ha llevado sus veinte kilos de mochila en el día de hoy sin rechistar…

Ha amanecido, hoy es domingo 23 de junio, son las cinco de la mañana y me ha despertado la voz de Josechu, está grabando un vídeo con la montaña al fondo explicando su reto de las siete cumbres, no queremos hacer ruido no vaya que se desconcentre y diga algo que no debe…

Holgazaneamos  un poco en el saco y nos levantamos a desayunar fideos con fideos de nuevo…,¡qué ilusión!.

Los rusos salen antes que nosotros, y van a tirar por el camino más corto para ICE BASE, nosotros iremos por la pista pues tiene mejores vistas y el día está muy despejado.

En poco llegamos al observatorio, y a la cuerda donde se encuentra éste, nos quitamos las mochilas y nos ponemos a disfrutar de las vistas en 360 grados…

Grabo un vídeo explicativo de lo que será la subida…

 

Seguimos andando, pero no muy lejos, apenas 500 metros más alla nos detenemos a admirar la belleza de la cola del glaciar Terskol…, impresionante…

 

Hemos estado mucho rato parados, nos vamos a enfriar y viene una buena pendiente, ponemos la reductora y pasito a pasito con el mochilón, hoy molesta menos, el cuerpo se adapta a todo y yo metí la tienda dentro y la tengo más compensada, tenemos que subir y luego bajar un poco, vamos andando lentos pero seguros, pasamos al lado de otro refugio en ruinas y vemos a lo lejos al grupo de rusos, parece que van despacio pues fuimos por el lado largo y nos hartamos de hacer vídeos y fotos y casi le hemos alcanzado.

Ya empezamos a pisar nieve, múltiples neveros salen a nuestro encuentro, acortamos un poco por una atajo y a pesar de que parábamos una y otra vez a hacer fotos,…alcanzamos a los rusos, van reventados, nos detenemos  en una esquina a descansar….

Ahora viene una pendiente mayor, con grandes neveros, adelantamos al guía de los rusos que nos mira y nos dice en inglés que no corramos tanto…, su sonrisa era resignada, lleva una tropa muy fundida, llegamos a otra esquina del camino donde nos volvemos a detener, ya los rusos van por detrás…, aunque uno con delgado sin mochila está andando entre las rocas.

Me voy con él y tras ver el paisaje vuelvo a por la cámara, y  aprovecho para grabar un video del glaciar Terskol desde arriba…, no puedo parar ni un minuto, estoy  en mi salsa, en mi casa…

 

Esta ruta se hizo para construir el refugio Pryut, que hace unos años ardió y sólo quedan sus ruinas, el refugio era uno de los centros de peregrinaje del montañismo ruso, el equivalente a un Góriz o una Renclusa aquí en España…

Seguimos entre la nieve blanda, hay que tener cuidado en algunos sitios de no resbalar pues empieza a empinarse de más…

Vemos de lejos un refugio de madera, Josechu nos dijo que lo mismo estaría bien, llegamos, soltamos las mochilas, el refugio tiene en el centro una sala cocina y a la izquierda y derecha dos habitaciones  para unas ocho personas con tarima de madera y dos ventanucos, el lado izquierdo está muy mal conservado, la madera está roída de carcoma y hay mucha humedad, el derecho está decente y podríamos dormir  en él.

Josechu quiere seguir para ver si se puede poner las tiendas más arriba al pie del glaciar, yo no estoy de acuerdo, prefiero mil veces el refugio, si ponemos tiendas a esta altura significa que si llueve no podremos salir, si hay tormenta la sentiremos más cerca y si por la mañana hay que desmontarlas y  están mojadas o sigue lloviendo es un auténtico problema, todo eso lo he vivido ya, así que propongo ocupar la sala buena del refugio y después decidir, nos quedaremos Eloísa y yo con las mochilas en el refugio y los demás se irán a explorar sin peso.

 A los diez minutos aparecen los rusos y tras saludarnos en inglés se meten en el refugio, en la sala que les dejamos, la carcomida, ahora entiendo la sonrisa resignada del guía cuando le adelantamos…

La verdad que son muy simpáticos, hay una chica muy delgadita con cara niña,  cuatro hombres y el guía, son nuestros “alter ego” rusos pero con guía, y hay uno con cara de tártaro que es el que más resoplaba subiendo…

En seguida vuelven nuestros chicos, el glaciar estaba cerca y acampar es difícil, además tenemos fuente justo delante del refugio , qué más podemos pedir…, pues sí, se ha abierto el día y se ve el Elbrus, está ahí mismo casi lo podemos tocar…, me subo corriendo a grabar un vídeo explicativo de nuestra situación y de lo que nos faltaba por hacer…, en exclusiva para los queridos seguidores de pisandocumbres…

 

Y después del vídeo un poquito de “postureo”, que ya son más de cuatro años escribiendo rutas   para que sepáis quien soy…, Fran Pisandocumbres…, que ya estuve cuatro años a la sombra de voz en off y luego me cruzo con seguidores de la página y no me conocen…

 

El Elbrus es impresionante con su doble cumbre mirándome desde lo alto…

He bajado y me los encuentro desparramados sesteando al sol, y yo que no me puedo estar quieto, mi madre me decía de niño que tenía “el culo de pico” y ya me estoy ganando fama de hiperactivo, pero sin mi hiperactividad no habría fotos, ni videos y la impronta de la retina se borra en un santiamén…

Dejamos el “tumbing”, Jesús “Arguiñano nos va a deleitar con arroz con tomate de sobre, esta vez somos privilegiados, está muy bueno y al poco de terminar de comer empieza a tronar y a llover, nos ha salido todo perfecto.

Nos metemos en el refugio, Jesús se mete en su saco a relajarse  pues “él nunca duerme”, y los demás nos montamos una partida de dominó, el cielo parece que se va a caer sobre nuestras cabezas, los rayos están tronando  cerca del refugio, menos mal que no estamos en las tiendas de campaña, ya he vivido eso de sentir la tierra temblar de un rayo estando en una tienda de campaña…

Ahora ha empezado a granizar, se está  poniendo todo blanco por el granizo, nos está saliendo todo redondo, disfrutamos de la tormenta como niños…

Después de toda la tarde lloviendo, granizando y tronando ha parado, son las seis de la tarde, salimos afuera, está nublado, hace frío, y todo está más blanco…

Ellos buscan cobertura para el móvil, sobre todo Jesús que tiene sus “masas” abandonadas, yo no tengo pensamiento para algo distinto a lo que estoy viviendo, mis ojos no paran de mirar y acariciar todo lo que me rodea, me siento raro, diferente…, creo que algo está cambiando en mí…

Entramos de nuevo al refugio, los rusos están cenando, tienen salchichón y queso y comida de esas que llevan los montañeros, a nosotros nos toca fideos de sopa y sopa de fideos con polvos, ¡Qué ilusión me da cenar!

De hecho apenas puedo, tras la primera tanda de fideos de Jesús “Arguiñano “ les cedo la segunda y me voy afuera, está anocheciendo…

Aparecen delante de mí decenas de cumbres, acariciando las nubes, cumbres afiladas apuntando al infinito, mezclándose de grises, de azules, de verdes cobrizos, de rojos grisáceos, que me rodean en silencio, mirándome, rozándome, … siento que me desvanezco, que me diluyo en la sombras, siento como si las nubes se deslizaran entre los dedos de mis manos, recreándose, parándose en mí , hablándome, escuchándome…, y  entonces casi desaparezco, se me olvida respirar,… he perdido la noción del tiempo, …estoy abrumado.

·        Lo vas entendiendo por fin, humano. Te ha costado tu tiempo…

·        Maese Viento, no puedo hablar ahora…, no puedo decir nada  con sentido, me siento roto y me siento pleno…, es…, es…

·        Los humanos estáis ciegos, vuestros necios oídos  no oyen, ni escuchan  y vuestro entendimiento está disminuido…, ¡no os dais cuenta de nada!

·        Es verdad, Maese, ahora lo siento, nos empeñamos en poseer cosas y en aferrarnos al mundo material, a nuestro banal y vulgar mundo,…pero somos polvo de estrellas,…somos seres de energía, y  volveremos al universo tras nuestro paso material…

·        Vivís vuestras tristes vidas sin daros cuenta  de que sois parte de un plan superior, sois una pequeña parte del universo y al mismo tiempo sois el universo, no sois nada  pero al mismo tiempo lo sois todo…

·        Maese…, me he perdido una vez más, pero dame tiempo. No vayas tan deprisa, que ahora no puedo pensar,… sólo sentir.

·        Te estás transformando por fin, humano…, y puede que algún día puedas entender las palabras de Madre Tierra, como Martin…, el Enano de Gredos.

Me he tenido que sentar, estoy aturdido, siento una mirada sobre mí, y me doy la vuelta…, es el Elbrus, está tan cerca de mí…, lo tengo tan cerca que creo que lo siento respirar, noto sus latidos lentos pero fuertes sonando en mis sienes,… mis pies están echando raíces, …me  siento  dentro del corazón de la montaña…, empiezo a entenderla,… a sentirla.

Me he levantado, vuelvo al refugio, me siento extraño…, ellos siguen con sus fideos, yo no necesito comer, no necesito nada, no quiero un estado de necesidad, lo tengo todo,…ahora lo tengo todo.

El guía ruso es muy simpático, tiene cobertura en su móvil y nos dijo que a partir de las nueve de la mañana se esperan tormentas…, mañana va a ser un día duro, me preocupa Eloísa, pues va a ser su primera experiencia alpina, pero tiene un corazón y una fuerza enorme y creo que pasará sin problema el glaciar…

Mañana nos levantaremos temprano y mucho me temo que el tiempo será malo, nos nevará, nos hará mucho frío y tendremos que enfrentarnos al glaciar  en una cordada corta de cinco y con grietas acechándonos y amenazándonos con llevarnos al fondo de un abismo…, Josechu será nuestro guía a través del glaciar,… creo que estamos preparados para afrontar lo que nos depara el futuro.

 

2 Respuestas

  1. Fran Morales Fuentes

    Excelentes conversaciones en la intimidad con Maese Viento.
    Es increíble ver como fue creciendo tu confianza en Eloísa… desde luego, se lo ganó a pulso… da gusto verla con esa enorme carga a su espalda, sin rechistar. Sois todos unos enormes montañeros. Este tipo de expediciones lo corroboran.
    El paisaje es increíble… mucho más que esos fideos, y menos mal que esa tormenta os sorprendió dentro del refugio de madera, que si no…
    Gran relato, Fran. Está bien chupar cámara de vez en cuando… es tu espacio y tu tiempo. Nadie mejor que tu para ser protagonista de esta aventura enorme.
    Saludos, y espero que no pases mucho calor extremeño.

    • Fran Pascual

      Hola, tocayo. me alegra muchísimo encontrarte en mi rincón. Eloísa se portó como si hubiera estado toda su vida en la montaña, y apenas llevaba tres años en ella, sin grandes rutas…, decidí ser el protagonista de mis aventuras pues trataba siempre que lo fueran mis acompañantes, y tenía siempre el mismo resultado…, ni se molestaban en leerlo, o si lo hacían no gastaban ni un segundo en decirte que lo habían leído cuando yo invierto tardes enteras y tengo que sacrificar muchas cosas para hacer cada entrada. SAludos, amigo.

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