En las Altivas Aristas del Posets. Cuando cientos de picos rayan de blanco el cielo azul…

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Y soñar con los ojos abiertos,  soñar despierto con un lugar apartado de este mundo humano oscuro, donde el cielo y la tierra se miran, sin tocarse, rozándose en inusitados tonos de blancos y azules, de grises y pardos, de verdes y garzos, en suave letanía, y desde allí posar mis ojos en el silencio lejano que te inunda por dentro y te llena de paz y alegría…, y  este lugar existe,…es la cima del Posets.

El Posets, aquella cumbre rodeada de las aristas más altas y bellas del Pirineo, segunda cumbre en altura, situada al oeste del Aneto en las estribaciones del valle de Benasque, una de las cinco joyas del Pirineo; Monte Perdido, Aneto, Vignemale, Balaitous y Posets, tras su subida solo que quedaría por pisar el Vignemale…, aunque para muchos el Pic Di Midi D´Ossau estaría también en esta lista y tampoco la he pisado, pues cuando fui a ella caí en mis Infiernos…

Un temporal fiero y duro nos impidió a Bene y a mí ir en Enero, pero ahora todo había cambiado, un potente anticiclón dominaría todo el mes de febrero y el sol sería nuestro aliado, quedamos con Dani, Chema y Antonio, nuestros compañeros  y amigos del Toubkal, ellos dejarían Sierra Nevada  para unirse a nosotros en la gran aventura del Posets…

Ellos saldrían por la mañana desde Capileira en Sierra Nevada, nosotros al mediodía desde Extremadura para encontrarnos cerca de Guadalajara en una estación de servicio, desde aquí nos encaminamos hacia Aragón buscando por internet una pensión en Barbastro, donde nos quedaríamos a dormir.

Allí nos juntamos los cinco que subimos al Toubkal y cenando en un “burguer chino”, nos contamos nuestras peripecias montañeras y no tan montañeras…

Al día siguiente llegaríamos a Benasque para subir hasta el refugio de Ángel Orús, donde yo había reservado sitio, el refugio de Ángel Orús o del Forcau, se encuentra en una encrucijada de caminos bajo el cobijo de una gran peña, construido en los años 80 es uno de los que tiene mejores instalaciones con duchas de agua caliente y según nos contaba Antonio de los mejores que había estado, así que nos quedaríamos allí unos días y además del Posets subiríamos al Pavots y puede que alguna cima más.

Nos levantamos a las siete y tras desayunar nos encaminamos a Benasque, allí fuimos al supermercado a reponer y luego a Barrabés por si encontrábamos alguna ganga…

No había prisa, teníamos todo el día, pero una gran duda nos debatía…, dejar los coches en Eriste o intentar subir hasta el aparcamiento de la Cascada de Espigantosa, son casi cinco kilómetros de diferencia, pero con las mochilas cargadas se nota y más a la vuelta, el guarda del refugio me dijo que no creía que hubiera problema y Antonio estuvo llamando a la guardia civil pero no estaba claro si habría nieve o hielo en el trayecto.

Nos fuimos a Eriste y dejamos el coche donde nos habían recomendado, Bene no estaba nada conforme con quedarse abajo, pero nos equipamos y nos dispusimos a subir desde Eriste y cuando estábamos a punto de salir, Bene avistó un coche que bajaba desde la carretera de la cascada y salió a la carrera a interceptarlo, tras unos minutos de expectativa, vino corriendo sonriendo de oreja a oreja, era de unos franceses, pero entre señas y “espaninglish” le había dicho que venían del parquin y que se llegaba sin problema, nos montamos en los coches como “pilotos del Dakar”, y salimos disparados en busca de nuestra cascada…, Bene se puso al volante pues yo me había encajado las botas rígidas y quitármelas me llevaría rato, tenía que ir haciéndome con ellas pues este año toca Elbrus…,el pico más alto de Europa.

Llegamos sin problema al parquin, justo en él empezaba la nieve, nos volvimos a preparar y a coger las mochilas y empezamos a subir…

Es una senda marcada y señalizada, te lleva primero a la cascada y tras casi cinco kilómetros te deja en el refugio, nuestro objetivo soñado…

Una gran senda pasa frente a la cascada, pasa un puente de un oscuro y embravecido arroyo, y se empina en gran cuesta nada más empezar, el camino nevado se introduce en el bosque de bojes, avellanos y robles, se hace divertido pisar nieve, estuve dudando de echar las raquetas pero las dejé en el coche, no me encuentro seguro con ellas en las pendientes y además una vez me lesioné los aductores…

Mis piernas están rígidas como barrotes, el viaje de 900 Km ha hecho mella en ellas, voy atrás una vez más, quedo con Antonio al final de la fila, me cuenta sus dificultades en Sierra Nevada para subir a La Alcazaba pues ha estado tres meses parado con una lumbalgia, y se congratula de que yo no corra tanto como Dani y Chema…, todo el mundo lo  sabe… ,“correr es de cobardes”.

Se ha suavizado la subida, estamos en un bosque de hayas y pinos, nos vamos encontrando terrazas que hay que ir superando, una a una, Chema va delante, pero apenas araña la nieve con su peso pluma, Bene se queda atascado y decide ponerse las raquetas…

Voy mirando el GPS, el refugio está bastante arriba, nos queda poca distancia y mucho desnivel, y así es, tras una pequeña pala de nieve boscosa, otra más detrás, muy empinada y larga, nos hundimos, vamos haciendo zetas, ascendiendo poco a poco, me está costando, menos mal que Bene habló con los Franceses y subimos en coche hasta la cascada…

Antonio no va bien, me quedo atrás con él y nos vamos haciendo fotos, yo tampoco me encuentro normal, mis piernas no van…, ya veo el refugio, paramos a coger aire y a mirar el valle, una rampa más, esta con nieve dura, ya llegamos…

 

Son casi las dos y media y salimos a las doce, hemos subido despacio pues no llegaríamos con hora de hacer nada extra…, la nieve se blandea con el sol, y no son horas de andar por ahí…

 

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Nada más entrar nos sorprende lo sucio que está el refugio, entramos por la zona de las taquillas y algunas llevarán meses sin limpiarse, los aseos  cerrados excepto uno, sensación de dejadez y abandono, voy a abrir el grifo para coger agua, pues para ir ligero no llené la bolsa de hidratación ni la botella adicional que llevo,…no hay agua.

Tras un primer tramo de escalera nos metimos hacia el salón, estaba muy caliente con una estufa de pellets,  el acceso a las habitaciones cerrado, y tras un rato llamando salió un señor de pelo y barba larga cana, estábamos solos en el refugio, el guarda nos dijo que estaba un poco sordo y que nos prepararía las habitaciones…, nos sentamos y al rato volvió diciendo que estaba lista la habitación justo arriba del salón, le preguntamos por el agua y nos contestó que era un refugio de alta montaña y que demasiado que teníamos luz…,que mañana intentaría mirar  el problema, y nos dijo que para el Posets eran necesarias las raquetas pues subió el lunes, y se hacían bien con ellas…

Yo estaba muy disgustado, para no decir cabreado, la botella de agua costaba 3 euros y no tenía ni gota, pues confié en que habría, en los refugios se dejan un grifo abierto para que no se congele y así no haya problema, aquí no era así y no tenía agua ni para lavarme los dientes, y además sin raquetas…

 Le pedimos un recipiente para derretir nieve  y lo colocamos entre una silla y la estufa de pellets, cuando iba ya fundiéndose llegó Antonio, y con él, el desastre…, tiro la cacerola rodando por todo el salón y tuvo que ponerse con la fregona a recoger…

Otra vez fuimos a repetir la operación para derretir nieve, pero entonces vino Bene y me llevó a los aseos, los grifos de los lavabos estaban cortados y al abrir las llaves empezó a caer bastante agua, llenamos todos nuestras botellas, la situación había mejorado, pero estábamos muy molestos y enfadados por la poca profesionalidad del guarda del refugio, en todos los años que llevo usando refugios nunca vi nada parecido, simplemente pasaba de nosotros, desapareció toda la tarde y hasta que no llegó la hora de preparar la cena no le vimos, por mucho que le llamáramos…, las vistas desde el refugio preciosas, pero no estábamos a gusto, así que decidimos bajarnos al día siguiente tras subir al Posets, y no nos bajábamos en ese momento porque habíamos invertido mucho tiempo y dinero en llegar…

Ya más relajados con agua para subir, salimos a ver las vistas y pasamos la tarde entretenidos con la charla y la cobertura del móvil, porque la “wifi” iba regular…

 

Cuando empezó a anochecer, Dani me llevó a una gran cristalera en la parte de arriba y junto con Bene estuvimos viendo los colores ocres, amarrillos, gualdos, azulones y verdosos sobre las cumbres del valle pues afuera el frío no nos dejaba parar…

Yo estaba nervioso, inquieto, no podía parar, preocupado por una gran cima invernal desconocida por mí ,y cómo responderíamos en la arista del Posets, pues tanto Antonio, como Dani y Chema llevan poco en la montaña, y con nieve y hielo se puede complicar bastante ,pero el punto más peligroso de la ruta era salir del collado del Diente de la Llardana, pues hay una rampa casi vertical y con hielo podría ser muy emocionante…,eso con permiso de Maese Viento, que te puede dificultar mucho la ruta, pero no se esperaba para mañana.

Cenamos sin pena ni gloria, pues nos hizo el guarda una judías verdes cocidas y un frito precocinado de mala calidad, y no se separó de nosotros en toda la cena, nos vigilaba estrechamente y cuando soltábamos un vaso o un plato nos los quitaba para llevárselo corriendo, así que no nos atrevíamos a soltar nada para que no nos lo quitara…, ya empezamos hasta preocuparnos por este señor, menos mal que somos cinco y fornidos, pero estaba pensando en subirme el piolet a la habitación “del resplandor”, mañana nos iríamos corriendo del refugio como alma que lleva el diablo…

Pagamos para no tener que buscarle al día siguiente y nos subimos nada más cenar, se fueron metiendo en el saco de dormir, uno tras otro, yo no quería acostarme tan temprano apenas eran las nueve, y mi estado de ánimo no me ayudaría a conciliar el sueño, cuando ya me quedé solo me metí en el saco, intentaría dormir, pero para mi horror en pocos minutos se desató el caos…, Antonio se durmió en seguida y como un grupo electrógeno arrancando empezó a roncar, yo creí que se caerían las tejas del refugio, incluso pensé en irme con el saco al pasillo, pero allí también se escuchaba…

Vueltas y vueltas, se contagiaban los ronquidos, aunque los de Antonio eran de más allá de lo catalogado hasta la fecha  por oídos humanos alguno en la historia de la humanidad…, son más de las doce, creo que al final caí, abro los ojos, son las tres, no escucho a Antonio, se habrá despertado, sigo intentando dormir, la tensión previa a las grandes citas hace mella en mí, sin dejarme dormir…, pero ya son las seis y media, nos levantamos…

No desayunamos en el refugio, nos tomamos unas barritas mientras nos vestíamos y nos colocábamos los crampones, pues la nieve estaba dura, algunos se los pusieron fuera para evitar la rejilla del suelo de la plataforma de salida, yo preferí el calor de la zona de las taquillas, estoy tenso, cuando empiece a andar y a ver las cosas a la luz del día se me pasará…

Salimos, Dani no viene, estamos fuera esperándole, los minutos se hacen largos mientras la luz se va adueñando poco a poco de la montaña, ya viene, parece que se entretuvo colocándose los crampones, Dani y Antonio conocen el camino se lo hicieron hace 2 años, sin nieve, pero es difícil perderse y yo llevo el GPS, tendremos que subir por el valle de la Llardaneta hasta la Canal Fonda, de allí al collado del Diente de la Llardana, y luego ascender hasta la loma, al final de la loma la soñada arista y luego el geodésico, me había mirado mil veces el camino, llevaba dos años esperando este día…

Antonio no está bien, tiene mala cara, dice que le duele la cabeza y el estómago y no le entra comida, no quiere tomar ningún medicamento en ayunas pues está mal del estómago, así que seguimos andando y yo trato de darle conversación pensando en que se le pase el mal rato, la nieve está bastante bien aunque hay tramos que te hundes, Bene se colocó las raquetas desde que salió del refugio, es el problema de ser grande. La subida es bastante dura y vamos sorteando zonas de bosques y de rocas, no hace apenas frío, hoy nos vamos a tostar al sol…

Antonio y yo vamos en cabeza en este tramo, pero no me parece que sea el más indicado dado su estado, tras pasar un paso de nieve blanda que nos hundíamos bastante me paro y le doy un omeprazol y dos calmantes, lo está pasando mal, le explico que debe comer, que en ayunas no irá a ninguna cumbre…, dice que va intentar comer pero más tarde…

Tras una repisa de nieve y roca, viene otra y luego otra, ya vemos la mítica Canal Fonda, Antonio insiste en que nos vayamos que no subirá, se queda rezagado, lo está pasando mal, nos esperamos, nos vuelve a decir que nos vayamos, no queremos dejarle atrás…

Al fondo Canal Fonda, expectante de nuestros pasos…

Estamos al principio del Canal Fonda, Bene va delante con sus raquetas, Antonio nos dice que subirá la primera pala del Canal y se volverá, no está en condiciones de subir, aunque no se lo digo estoy de acuerdo con él, hasta ahora no hemos hecho nada, ahora viene lo difícil y sin estar bien físicamente es muy arriesgado por su seguridad y la nuestra, nos vamos adentrando en el interior de la canal que nos recibe con una pala muy empinada, todavía no ha dado el sol, no nos hundimos, me acuerdo del guarda y sus raquetas, aquí no hay huellas por ningún sitio, empiezo a dudar que subiera hace tres días con nieve blanda…

Tras la primera pala hay un descansillo, Antonio le llama la caldera por el parecido a este paraje de Sierra Nevada, nos despedimos de Antonio, al refugio hay menos de una hora bajando, no me gusta dejar a nadie atrás pero son las diez de la mañana y no hay riesgo que se pierda de vuelta al refugio…

La segunda pala asusta, tiene mucha pendiente y es bastante larga, arriba nos espera el premio del “Diente de Llardana”, agarra bien aunque ya empezamos a hundirnos un poco, Chema va delante haciendo buenas zetas para compensar la pendiente, el corazón late en mis oídos, vamos subiendo sin prisa y casi sin pausa…, Antonio está abajo observando nuestra subida…

 

Ya estamos en el collado, nos costó un rato, es impresionante, nos sentimos diminutos al lado de la gran roca que apunta al cielo, guardián del camino del Posets erigido para proteger las altivas aristas y su senda entre las nubes…

 

 

Paramos a comer y beber mientras admiramos el Diente, yo no le quito la vista a la rampa que nos saca del collado, es corta, pero su final es vertical y con desplome, por la parte izquierda es más fácil pero tiene un gran barranco debajo, mejor nos vamos a lo vertical…

Me pongo delante, la nieve está blanda, mejor, dudo si tirar a la izquierda, pero  iré a la pared de nieve blanda…, si caes solo  hay quince  o veinte metros para abajo  en nieve hacia el collado…, clavo el piolet, tenía que haber sacado un bastón para clavarlo también, con la mano…, la nieve es blanda, Chema viene detrás…, ya estamos arriba, ha sido fácil…, nos quedamos embelesados con las vistas, el diente se ve mejor, y afloran innumerables cimas nevadas ante nuestros ojos…

Más fotos y fotos, hay que alcanzar la loma de la espalda del Posets, hay que darse prisa, el sol nos da de lleno y la nieve se blandea por momentos, no vemos ni de lejos el fin de la gran pala de nieve que nos espera desafiante…

Paso a paso, Bene se va quedando atrás, con las  raquetas patina, se las quita, Chema va el primero, luego Dani y luego yo, el diente va empequeñeciéndose poco a poco, y el mundo se va enterrando aflorando decenas de cumbres acechantes de cielo…

Chema va muy directo en la pendiente y le digo que haga zetas, pero sigue recto, el corazón me vuelve a latir en los oídos, trato de hacer yo las zetas, pero la nieve está blanda y soy grande, vuelvo a las huellas de Chema y Dani, prefiero ir recto, miro mis pies, paso a paso, uno tras otro, da igual llegar, pienso en cada paso sin mirar arriba, voy cogiendo ritmo, me encuentro cada vez mejor, pero no quiero correr de más, quiero disfrutar de mi sufrimiento, de mi esfuerzo, que me dará el premio de la cima…

Empieza a faltar nieve, estamos cerca de la cresta, Maese Viento ha limpiado las partes altas con su furia de invierno, pero hoy está casi ausente, lo mismo  me quedo sin su habitual reprimenda…

Estamos al principio de la cresta, no hay apenas nieve, nos quitamos los crampones, nos ponemos a valorar como afrontar la cresta, sin nieve quizá sea mejor en manos libres para agarrarnos mejor, guardamos piolet, y bastones…, Chema me plantea dejar las mochilas y los crampones en el sitio que estamos pues hay que volver, yo le respondo que en la montaña si hay nieve los crampones siempre van con uno, pues no sabemos lo que nos espera más adelante…

 

Bene nos alcanza y sigue andando sin parar para no enfriarse, subió sin crampones desde que se quitó las raquetas, él está muy acostumbrado a las crestas y hielos desde su juventud, y ni se lo piensa al meterse en la arista, la arista que sube cortando el cielo poco a poco, sin perderse por la ausencia de nubes…

Salgo tras Bene, la arista me llama, espero que las sirenas de los precipicios no pronuncien hoy mi nombre…, por mucho amor que me prometan. El agarre es sencillo, la roca descompuesta y por la izquierda no hay mucho precipicio, es fácil, al menos me lo parece, encontramos un pequeño paso de hielo y me paro a esperar a Chema y a Dani…

Y Dani pasó, pero viendo el video en casa, te das cuenta que tendrían que haberlo hecho  con piolet pues no tienen la seguridad de Bene y la mía, que llevamos más horas de hielo. Seguimos buscando las dificultades para resolverlas, Bene, “El maestro de los hielos” nos va aconsejando por donde pasar, yo voy un poco por delante de Dani y Chema, y les voy indicando por dónde pisar, y tras dos pasos pequeños con hielo decidimos sacar el piolet, pues ya empezaba a haber más nieve.

 

 

 

 

Estamos subiendo, roca a roca, paso de hielo a paso de nieve, rodeados de la inmensidad del mundo en la altiva arista del Posets, de cientos de cumbres que rayan de blanco el cielo azul, en perfecta armonía, en la perfecta simetría de los sueños de nieve y del celeste, y el mundo se hunde a nuestros pies con sus miserias desapareciendo de nuestras conciencias…, aquí y ahora, paso a paso, siento mis manos, aferradas a la fría roca, siento mis pies, hundidos en la nieve, siento mis ojos, traspasados de vértices, disipados de cielos, de colores en mezcla, todo despacio, siento la soledad en la compañía de mis amigos, a los que confiaría mi vida…, mientras la arista se va introduciendo cada vez más en el cielo, en el sueño de un mundo diferente, donde todos somos felices, donde todos somos iguales, donde todos somos hermanos que confiamos unos en otros, y  nos ayudamos, y buscamos el bien común, …en un mundo en el que todos fueramos como buenos montañeros.

 

Bene está en el geodésico, ya alcanzó nuestra pequeña quimera, nuestro sueño alado, por fin quieto en un cilindro de hormigón, la recompensa supera con creces el esfuerzo, es enorme, es…

 

Picos, cimas, cumbres, donde mire, hoy no puedo describir mis horizontes, pues superan  las palabras de cualquier idioma que se pueda pronunciar, y no me quiero perder en simples palabras…, ahora no…, el viento sopla débilmente…

 

  • “Y ya lo sabes por fin, humano.

  • Maese Viento, otra vez tú, hoy qué me vas a recriminar, en invierno te pones muy fiero conmigo…

  • Déjate de lamentos fatuos, humano, y dime por qué…

  • Por qué, qué…, Maese. Siempre tan ambiguo…

  • Por qué subes, arriesgas tu vida a cambio a nada…

  • ¡A cambio de nada!, Maese…,¡ aquí subo a sentirte, a escucharte, a mirar!, y ver…más allá.

  • No te engañes humano, eso es lo fácil…,¡por qué!, dímelo, pues lo sabes…

  • Sí, Maese. Déjame…, pensar.

  • Piensa, necio humano, y habla por esta vez…

  • Porque aquí soy yo, este es el único sitio donde no soy mejor ni peor que nadie, pues aquí arriba está la esencia de mi ser, de mi persona, de lo que fui y seré, de lo que puedo hacer y podré conseguir…, aquí soy un gigante elevado sobre el mundo, y bajo mis pies se queda la miseria y el dolor, y  aquí al mismo tiempo soy nada…, solo una minúscula mota de polvo entre infinitos cielos…”

 

Ya toca bajar, aunque apenas son las una de la tarde, nos volveremos hasta el coche previo paso por el refugio para recoger el resto de nuestras pertenencias…, ah, y a Antonio, casi se me olvidaba…

La vuelta siempre es la peligrosa, bajas de cara al barranco y muchas veces relajado tras disfrutar de tu cumbre, es donde ocurren las desgracias, hay que concentrarse, nos vamos apoyando en el piolet y vemos desandando el camino, yo quedo el último y aprovecho para hacer fotos…

 

Adelanto a Dani y a Chema en un tramo que estaban un poco atascados, es sólo cuestión de práctica, y de no tener miedo, o al menos no darle importancia…, en el puente de hielo pico  con el piolet  unos escalones para apoyar mejor, pues cuesta abajo es más fácil escurrirse.

Ahora voy primero, y sorpresa, me encuentro unos crampones en donde estuvimos mirando la arista, ¡y son los míos!, mira que le eché la bulla a Chema y ahora me los dejo yo olvidados…, mi madre me siempre dijo que tenía la cabeza en las nubes y yo corroboro que es cierto. Guardo mis crampones pues la nieve está blanda y con ellos lo único que puede pasar es que si te caes te los claves, e inicio el descenso casi vertical hacia el diente, es una gozada, dejar tus pies deslizarte y bajas sin esfuerzo, podrías dejarte caer y no pasa nada, la nieve te para…

 

 

Estoy esperándolos, grabo un video, hay que bajar al collado del Diente pasando la pared vertical de nieve, dejo a Bene” el maestro de los hielos” que tome la iniciativa y se baja por donde subimos, con el piolet y clavando pues es fácil…

 

Al pie del guardián pétreo del Posets nos sentamos y comemos algo, seguimos disfrutando de lo conseguido, y no podemos parar de admirar el Diente, parece un pasadizo hacia el cielo…

La Canal Fonda será muy divertida su bajada, la nieve es perfecta, dan ganas de tirarse con la mochila tipo trineo, pero nos contenemos, esta vez quedo el último y aprovecho para hacer fotos, bajamos en seguida.

Ahora hay una pequeña llanura de nieve y luego lo peor, son terrazas de roca y nieve con bosque de pinos, voy el último y hay zonas de hielo pues esta zona está a la sombra y nieve dura, se está poniendo mal, me he caído dos veces al meter la pierna en un hoyo evitando el hielo…, me pondré los crampones, prefiero el hielo a los hoyos antipersonas que se esconden junto a las grandes rocas…

El refugio por fin, Antonio nos espera impaciente, aquí sopla Maese Viento con fuerza, comemos un poco, cogemos nuestras cosas de las taquillas y salimos sin perder tiempo, no quisimos a entrar por si nos encontrábamos al guarda “ del resplandor”, no ha venido nadie hoy al refugio y no creo que lo hagan mientras esta persona esté al cargo. Paso la pasarela  y salgo detrás del grupo, una vez más,  voy haciéndoles fotos a través del bosque, la pendiente es muy grande, pero hacemos grandes zetas en las huellas de nuestra subida.

Bene y Chema se adelantan y me quedo con Antonio y Dani, grabo un vídeo del río colmado de invierno…

 

Llegamos casi a las seis al aparcamiento y nos iremos a un apartamento de Laspaúles que hemos reservado por 90 euros, antes nos acercamos a Benasque a comprar la cena, para llegar al pueblo pasamos unas carreteras muy estrechas, voy notando el cansancio, me cuesta ver la carretera, se me hace interminable, pero mereció la pena, a Dani le tocó el sofá y a Antonio la cama de matrimonio, ha sido un día increíble.

Mañana iremos a la Besurta, no estamos con fuerza ni ánimos para subir un nuevo tres mil, el guarda del refugio del «resplandor» nos rompió los planes, no nos cruzamos con nadie que subiera al refugio, el Angel Orús se va a convertir en un refugio «maldito»…

Continuará

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2 Respuestas

  1. Fran Morales Fuentes

    Lo de los guardas ariscos está extendido… hay algunos casos más, como el del Postero… el día que vaya a Ángel Orús, espero no tener que dar la muerte de Trosky a nadie.
    ¡Que buena suerte encontrarte unos crampones! Y más si son tuyos… así no te queda remordimiento de inconsciencia.
    Buena conversación tuviste con Maese viento en la cumbre… nunca está ausente del todo.
    Siento que Antonio no estuviese en plenas condiciones de afrontar la cima… bueno, ella siempre estará ahí, esperando.
    Un abrazo, tocayo, y me alegro mucho de que este día saliese tan bien. Me despido de ti, y me quedo con John Mayall, que parece que ha invitado a Joe Bonamassa esta vez.
    Salud.

    • Fran Pascual

      Hola, Franeto. Pues no tengo el gusto de haber escuchado a John Mayall ni Joe Bonamassa, yo estoy más en la onda de Olafur Arnals o Yan Tiersen, me sirven de gran ayuda para escribir, y Agnes Obel me puso música en la arista del Posets. Gracias por leerme y alentarme a seguir escribiendo, este año si todo va bien va a ser muy prolífico en montañas y escrituras…,salud y montaña, estimado amigo.

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