En lo más alto de los Pirineos. El Aneto. 6 de Junio de 2014.

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Esta vez salimos de Extremadura, Jesús, Josechu y yo,un Jueves al mediodía, en Madrid fuimos a casa de Alejandro quien nos adoptó por una noche y al día siguiente recogimos a Jesús el  joven y salimos para los Pirineos. Llegamos a Benasque al mediodía.

 

 

Tras paso por Barrabés nos dirigimos a los Llanos del Hospital en nuestro vehículo,por fortuna la barra estaba subida, así que nos dirigimos a La Besurta donde aparcamos,sería cerca de las siete de la tarde.

 

Allí nos encontramos montañeros que se iban y nuestra preocupación como siempre en el Aneto es el paso de Mahoma,le preguntamos a uno con acento riojano sobre el estado: “El paso está fatal,hace mucho viento y además la nieve esta muy podrida,sólo han pasado 3 personas de las 50 que hemos subido porque han puesto cuerdas unos guías”. Pues la cosa no pintaba bien, la nieve podrida que tenía que oler muy mal,encima había que colgarse de cuerdas y no me hace ilusión hacer de Tarzán y para remate se estaba nublando y ya empezaba a tronar…En que berengenales me meto, con lo agustico que estaría en el balneario remojando las pantunflas,cosas de montañero, que estamos hechos de insensatez…

Nos hicimos fotos en La Besurta,Jesús el no tanjoven, llevaba ya un buen puñado y empezamos a subir al refugio de La Renclusa,nuestro plan era el de pasar la noche en el refugio y subir a primera hora. Desde La Besurta es un paseíto precioso subir al refugio,pero no contábamos con la tormenta que se nos hechó encima,primero con granizo y luego entre rayos y truenos cayó un diluvio,pero nos pilló ya muy cerca del refugio y no nos mojamos del todo,no hay año que suba a los Piris que no me moje la coronilla.

 

 

 

 

 

 

Según Josechu y Alejandro el refugio estaba bastante bien,con habitaciones para 6 personas y cuarto de baño propio. Entramos corriendo por la lluvia y en el vestíbulo, la primera sorpresa,para entrar hay que quitarse las botas y ponerse unas chanclas que que se apilan desordenadamente en la entrada,parece que el refugio está adaptado para los mutilados de montaña,todas las chanclas son del pie izquierdo y del 36 para abajo, …esta montaña cada vez me da más mala espina, parece que sólo se escapan los pequeñitos, y yo no lo soy… Entramos y eso era el camarote de los hermanos Marx,no se cabía por ningún lado,según contaba el muchacho encargado(de ojos cansados pero alegres)era que había llegado un cargamento de franceses y estaba hasta la gorra,será que en Francia no tienen picos o les pasará como a las marmotas que las sueltan en Francia y acaban todas por España,por algo será.

 

Lo mejor estaba por llegar,después de cenar por nuestra cuenta(los franceses estaban hartándose de costillas adobadas,muy ligeras para subir montañas),nos subimos a nuestra suite,que no era suite sino gallinero,nos metieron en una sala con 20 camas y el servicio único estaba en la otra punta del refugio. Nos acostamos sobre las 11 con la idea de levantarnos a las 5 como hace todo el mundo,nos sorprendió el gran número de camas vacías cuando ya se había acostado toda la marabunta, al ratito comenzó el desfile de rezagados ametrallándonos con su linternas led y peleándose con sus mochilas para extraer sus pertrechos nocturnos,cuando el desfile de modelos se fue calmando comenzó la auténtica amenaza,nos atacaban desde todos los ángulos con un concurso de ronquidos en Do mayor,con Jesús el no tanjoven, defendiendo nuestra honra con sus ssshhh,¡Silencio!,fue una noche heroica en la que no pegamos ojo,pero fue muy heroica y épica.

Con los ojos muy pegados nos levantamos a las 5, era de noche,los franceses nos tomaron la delantera(por lo visto en Francia no ronca nadie),desayunamos nos pertrechamos y partimos para arriba con las primeras luces del alba,nuestro destino más inmediato,el Portillón superior,una buena subida. La nieve estaba blanda pero aceptable,toda la noche lloviendo le había afectado pero el día pintaba bien. El peligro,los hoyos antipersonas,los arroyos van socavando por debajo la nieve y tú no los ves hasta que estás dentro,a mí me engulló uno y recibí un cramponazo de regalo en el muslo derecho,que por fortuna no pasó del hematoma.

 

 

 

 

 

 

 

 

Con más pena que gloria fuimos subiendo al Portillón, en una lucha de montañeros de todas las condiciones contra la pendiente,muchos iban con esquíes lo que me parecía increíble por lo inclinado del asunto,pero ellos decían que era fácil puesto que te hundes menos, a mí no me lo parecía. Cuando llegamos al Portillón descubrimos nuestra gran rival en esta aventura,el viento,en esa brecha nos arremolinábamos muchos montañeros para abrigarnos y disfrutar de las primeras vistas de la cumbre,nos quedaba un tiro bien largo.

 

 

En el Portillón superior,el Aneto de fondo.

 

En el Portillón superior nos preparábamos para la última etapa.

 

 

El Portillón superior,un boquete en la pared. Al fondo el Aneto.

Patinamos en fila india abajo del Portillón Superior y empezamos la segunda etapa del viaje,a todas luces la más cómoda,cruzamos por lo alto del glaciar Aneto llaneando hacia el collado de Coronas donde empezaba la verdadera subida. Fue el trayecto más “disfrutón” donde vimos grandes vistas y paisajes inolvidables.

El Portillón superior. Resbalaba un poco,había que tener cuidadín.

 

El Aneto y Jesús el joven.

 

 

 

 

 

 

 

En el collado coronas comenzó lo peor,el viento muy fuerte te tiraba de espaldas y la nieve blandísima,era como escalar una montaña de algodón dulce. Pero llegamos,ahí estaba,la antecima con la cola de montañeros pensando si pasar el Mahoma.

 

Antecima desde la cima.

El paso Mahoma son apenas 25 metros,un estrecho de roca de apenas 1 metro de ancho con 2 caídas muy bonitas a ambos lados,y encima el viento y encima la nieve “podrida” que tiene que oler muy mal.Me pasé toda la subida dándome razones para no hacerlo;que si el viento es muy peligroso,que si hay nieve se te quedan las manos frías,que si ya lo hiciste la otra vez,que si te puede dar un lumbago haciendo el Mahoma… Así que lógicamente,cuando llegué, me quité la mochila,me quité los guantes y me tiré para el Mahoma. Decidí que si hacía tanto viento más que la técnica del Mahoma iba a hacer la técnica de la lapa,me abracé a cada piedra de esas sin separarme ni medio milímetro,la verdad que no vi precipicio por ninguna parte,eso sí,vi granito de muy buena calidad,variedad tipo lápida…

Después de unos tranquilos abrazos a las rocas y un “ya era hora” del montañero que esperaba al otro lado para cruzar,llegué a la cima.

Y allí si que era divertido,había 2 montañeros tirados en la nieve boca arriba tipo playa,cosa que me extraño inicialmente, pero cuando intenté ponerme en pie comprendí inmediatamente ese arrebato dominguero… el viento era impresionante,lo del paso de Mahoma era una brisita veraniega comparado con lo que había en la cima,así que tumbado esperé y llegó primero Josechu,y luego los dos Jesús, el joven y el menos joven,Alejandro optó por la versión sensata y cuerda y se quedó en la antecima junto a la mayoría de los montañeros. Nos hicimos las pertinentes fotos siempre agarrados a la cruz o a la virgen para no salir volando,sacamos nuestras banderitas de nuestros respectivos pueblos y tras empapar nuestras retinas de picos y montañas, nos volvimos por el Mahoma,ahora un poco más asustados puesto que el viento de 100 Km por hora en una cimita rodeada de grandes caídas impresiona más que 10 mahomas.

 

 

 

 

 

 

 

Aquí era yo el que estaba tumbado al sol,esperando que terminaran de pasar para volver a lanzarme al Mahoma.

Una vez de vuelta en la antecima sin novedades por fortuna,disfrutamos del momento y nos volvimos a pertrechar para el descenso,decidimos que por Aiguallut para lo cual ibamos a cruzar el glaciar más grande de España de arriba a abajo. La nieve estaba blandísima,y te hundías hasta los muslos lo que en parte te alegraba porque la pendiente era muy hermosa y aunque te cayeras,yo estuve más tiempo en el suelo que de pie,no patinabas para abajo hasta el río. La bajada desde los 3400 metros hasta los 2000 metros discurrió por nieve,con mucha pendiente,muchas vistas y alguna ráfaga de viento de las buenas.Era muy curiosa la técnica francesa de montaña,iban en cordadas de 7 y 8 personas y a la más leve ráfaga de viento adoptaban la postura que aquí en España llamamos postura  Tejero;”Quieto todo el mundo” y “Todo el mundo al suelo”,supongo que tardarían un buen rato en bajar con el airazo que hacía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegamos a la cola del glaciar donde paramos a comer,eran las 2 de la tarde y habíamos salido a las 6 de la mañana.El vallecito increíble,torrentes por todas partes y el río parecía que iba a reventar.

 

 

 

 

 

 

Ya en el Pla de Aiguallut nos la vimos para cruzar,ya que los puentes estaban retirados para que no se los llevara el agua,y saltando tramo a tramo conseguimos pasar a la otra orilla.

 

 

 

 

 

 

Esta zona es una de las joyas de España,un museo de la naturaleza,ríos,cascadas,bosques, y el Aneto arriba con su nieve y otros muchos picos, de nombre desconocido para mí, que no desmerecían ni mucho menos. Así que tranquilamente entre fotos llegamos al Forau de Aiguallut,una cascada trepidante donde un río tumultoso desaparece como por arte de magia en una tranquila laguna, para aparecer después según dicen en Francia, en el río Garona.

 

 

 

 

 

 

Seguimos ya paseando sin saber para dónde mirar y llegamos de nuevo a la Besurta dónde nos esperaba el coche y el final de esta buena aventura,que seguro que repetiremos.

 

 

 

 

Enlace a ruta en el wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7053367

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