Ordesa Nevado, en busca del Sueño Perdido. 2. De Góriz al pico Taillon,…cuando un sueño se va, otro siempre te viene.

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Abro los ojos, es de noche, estoy en mi litera del refugio, veo a Bene levantarse, él no puede más, tendría que estar de camino al Perdido, pero no es así. Son poco más de las seis, respiro profundo, me muevo, el dolor es muy leve…, me incorporo con cuidado…, me puedo mover sin dolor, una vez más…, mi cuerpo me ha escuchado. Mi costilla casi rota se ha calmado y podré intentar hacer algo. Me pongo de pie, el brazo lo muevo bien…estoy casi nuevo, un milagro, una vez más.
He salido tras Bene, que está en la zona de entrada al refugio, se revuelve inquieto mirando el camino de subida al Perdido, pisa la nieve que está dura, que nos esperaba, pero que no subiremos…, el sueño perdido del Perdido.
Bene, es una gran persona en todos los sentidos, su cuerpo, su voz y su personalidad que desborda vitalidad y jovialidad, cuando cuenta sus historias de las montañas se le iluminan los ojos, y hoy no miran nada más que al camino hacia el Perdido;

• La nieve está dura, si hubiéramos salido a las cuatro al amanecer estaríamos en la escupidera. Me dice mientras empezamos a vislumbrar claramente las formas y figuras de la montaña.
• Lo sé, Bene. Pero sé que no podría hacerlo con mi costilla magullada…, pero hoy voy a intentar hacer lo que sea, me encuentro bien…
• Pues podemos tirar para la Brecha y ya veremos…
• Eso haremos, Bene. A ver si se levanta Ceci y se toma su café, lo pondrán a las siete…

Preparamos las mochilas eran casi las siete, habíamos dicho que desayunaríamos en el refugio, pero tanto Bene como yo estábamos muy arrepentidos…, hacía una hora que podíamos estar andando camino de la Brecha o mejor aún, hacia el Taillon…
Tomé la resolución que me probaría hasta el collado de Millaris y si iba mal me daría la vuelta, desayunamos muy rápido, la ansiedad me podía…el día iba a ser impresionante. Ceci, estaba con su café y Bene y yo empezamos a calzarnos los crampones, sabíamos que Ceci, pondría su andador en marcha y nos rebasaría como solía hacer.
Bene partió delante como un cohete y salí tras él, la nieve estaba muy dura y agarraba muy bien, en poco veo a Ceci que viene tras de mí, y viene sin crampones…, parece que le tiene alergia a ponérselos, la cuesta es muy empinada en algunas zonas de las que pasaremos, y un resbalón y todo se ha acabado…,pero me dice que hay muy buena huella, y que no los necesita…

Bene tira adelante…

 

Y Cecilio con su andador de nieves, llega por detrás…

Cecilio viene conmigo durante un rato, de repente me dice que podemos ir al pico Tobacor a la vuelta de la Brecha, aprieta el paso y en poco quedo sólo en silencio en un inmenso desierto blanco, el quejido de la nieve dañado por mis crampones me acompaña ,roto levemente por el rumor de Maese Viento…,¡Maese Viento…!

• Maese viento, amigo mío…cuánto tiempo, cómo ansiaba entender tu voz de nuevo, querido amigo.
• Eso dices,…humano, pues bien que te he hablado y tú no me has escuchado, ni siquiera en Gredos te dignaste a responderme…
• Es verdad…, Maese.
• Acaso has dejado de ser…, te has perdido, no me escuchas, no ves, ni siquiera has intentado mirar, ¡más allá de tus necias narices de humano necio…!
• Sí, Maese. No he parado en estos últimos meses, no he tenido tiempo…, para nada.
• ¡Tiempo!, dices ¡tiempo!…, qué sabrás tú de tiempo,¡ ja! , ¡sois todos iguales!, os empeñáis en vivir en el pasado o en el futuro…,no dejáis de hacer planes o de pensar lo terminado…,¡ESCUCHA, HUMANO!, estás aquí, aquí y ahora, y eso es lo único que es, no hay más…, ¡ nada más…!, no existe otro tiempo…,¡no lo pierdas!

 

En el collado Millaris he alcanzado a Bene y los dos contemplamos a lo lejos la figura de Ceci, que una vez más, pone su andador de las nieves y marcha sin parar, sin mirar, sin detenerse, en soledad… ¿es eso la montaña…?
No, yo creo que no, la montaña, es camaradería, es amistad, es compartir, aquí tu vida puede depender de la persona que está a tu lado…, lo veo todo de manera muy diferente a Cecilio…, y Bene piensa y siente como yo.

Maese tiene razón…, siempre la tiene. Es una suerte estar vivo y tener ojos para ver y sentir lo que tengo delante…, las suaves llanuras de la playa blanca se desparraman sigilosas ante mis ojos, mientras la silueta del Monte Perdido quiere asomarse a mis espaldas…


Nos adentramos en la llanura del pluviómetro y ascendemos hacia el collado de descargadores, vamos a buen paso pero hemos perdido de vista a Cecilio, desde aquí vemos el dedo…, me asaltan los recuerdos de mi última aventura en Octubre…

Me encuentro cada vez mejor, se me han olvidado todas las lastras del pasado y con él todos los dolores…, si, aquí soy yo, yo mismo, aquí respiro, aquí vivo, aquí siento y lo comparto con mi amigo Bene…, siempre amaremos la montaña…, por encima de todo, aunque no nos entiendan en el llano…


Habría que bajar y subir hacia la brecha que está a nuestra derecha, pero hemos decidido ir a media ladera para no perder altura, Bene se coloca delante y comienza a caminar por la empinada ladera de hielo, nuestros sentidos se agudizan, la caída es grande y el hielo es duro como la roca, vamos progresando en dirección a unas rocas que tendremos que salvar al final de la ladera…

Sorteamos las rocas, ayudándonos de nuestros piolets, cuando hayamos nieve, estamos teniendo una práctica alpina muy bonita en este tramo…
Y de recompensa aparece ante nuestros ojos, la Brecha…, siempre impresiona, siempre reconforta…, es…, sin palabras…

Pasamos por debajo de la cueva de hielo fósil de Casteret, está cubierta de nieve, bajamos un poco y nos asentamos en el fondo del valle, como nos recomendó Luis el guarda de Góriz, lejos ,muy lejos vemos a Ceci, el andador de nieves…, llegará muy pronto a la Brecha. Pero nosotros no iremos a ella, la nieve está estupenda y queremos un tres mil, ¡A eso vinimos…! , iremos al Taillon que nos tienta a nuestra izquierda…

 

Evitaremos pasar por debajo de la cima Bazillac, hace calor y puede caer hielo desde sus cien metros de altura…, y ahí no sirve ni el casco.
Y hablando de Casco…, ahí está el pico de ese nombre…

 

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Nos vamos en dirección al dedo, queremos abordarlo directamente para luego avanzar por la cuerda hasta llegar a la base del Taillon, lo que sería la ruta normal, paramos en unas rocas, se me cae la crema solar que Bene rescata milagrosamente de los abismos…
Me voy adelantando a Bene, le espero en la cuerda antes de pasar el dedo…

El paso del dedo en teoría es lo más delicado, pues se hace por el lado francés y un resbalón y acabas en el fondo del glaciar del Taillon, por fortuna esta zona está a la sombra, y habrá hielo con buen agarre, Bene se pone delante, tiene más experiencia alpina que yo…, aunque esta cornisa me la hice apenas hace unos meses.

Bene y el circo de Cotatuero.

Las vistas al lado francés sobrecogen de picos nevados y cielos azulados…, tenemos un día perfecto, vamos progresando por la arista a medida que aparece ante nuestros ojos cada vez más picos y el circo de Gavarnie, con sus tres terrazas y sus cascadas de hielo, Bene está flipando de sus recuerdos de juventud en ese paraje…


Hemos pasado la cresta y empezamos la cuesta final hasta la cima, es sencilla pero nos falta un poco el aliento, mis piernas van muy bien, mi cuerpo no cabe de gozo…, ayer no soñé ni por un instante poder estar aquí, es un regalo,…la vida es un regalo.


Vamos parando y viendo cada vez más y más, del mar helado de picos y cielos celestes con el macizo del Monte Perdido vigilante de horizontes…
Vemos la escupidera y entendemos su dificultad, la nieve tapa casi toda la pared de la escupidera en vertical empresa, está muy delicado el paso…
Estamos casi en la cima, nos encontramos cuatro montañeros que suben escalando en hielo por la cara norte del Taillon, ¡qué envidia!

Dejamos atrás a los cuatro y seguimos por la arista, el Taillon es una cima muy disfrutona y cada vez que subes es todo diferente…


Ya hemos llegado, no me cabe el pecho de gozo, nunca pensé estar aquí, mi costilla magullada me ha dejado respirar, me ha dejado subir, vivir, sentir…, gracias.

 

 

Nos arropamos pues hace frío y tendremos que bajar rápido, aquí Maese Viento aprieta…

 

• Todo pasa por algo, humano, ….estás aquí por resbalón que te dañó tu costado y tanto lamentaste ayer. Nunca sabrás que habría podido pasar hoy, con la nieve en mal estado, en tu sueño Perdido…
• Es verdad, Maese. Mi gozo es inmenso después del sufrimiento, después del esfuerzo, tras el dolor la recompensa es mucho mayor…, este sueño no es peor que mi sueño del Perdido.
• Así es, humano, los sueños más pequeños te pueden hacer volar, sentir, vivir…, cada día, mucho más que los grandes…, los pequeños sueños de cada día, son los que dan sentido a tu sentir…, en cada momento.
• Maese, el Perdido es Grandioso, ¿es verdad la leyenda de las Tres Sorores?, tú, que todo lo sabes…
• En toda leyenda hay atisbo de verdad, humano, pero las palabras se pierden y distorsionan en el tiempo llevadas en mi aliento, yo soy el único que sabe lo que realmente ocurrió, ya te lo contaré, … si me escuchas.

Bajamos por la cresta que va hacia el Gabieto y antes de llegar al cuello nos desviamos hacia una repisa que baja justo enfrente del dedo y de la punta Bazillac, la nieve está cada vez más blanda y el calor se hace notar.


La crestita es una gozada, fácil, y con unas fotos impresionantes hacia las brechas, el Casco, y el Perdido, el disfrute no tiene parangón…
Nos quitamos los crampones, con nieve blanda, si te caes te lo puedes clavar y ya no hacen su función, además me los he apretado de más y creo que voy a tener dos bonitas úlceras en los talones…
Podríamos bajar corriendo si quisiéramos, la nieve está estupenda, pero queremos disfrutar cada minuto, como si fuera el último…, no podemos dejar de mirar, sentir, escuchar…, despacio, sin querer casi avanzar…

La Brecha puerta de sueños y esperanzas en un mar blanco de serenidad…

Paso a paso, con pereza de abandonar nuestro paraje , andamos viendo a lo lejos varios montañeros que tratan de llegar al Taillon por debajo de la Cima Pazillac, no deben de tener mucha experiencia ,es tarde, son casi las dos, la nieve está blanda y debe de caer mucho hielo de arriba…, allá ellos…, parecen pequeñas hormiguitas acercándose a la pared desde el fondo del valle…


Tenemos que subir un poco hasta el collado de Descargador, se hace bien aunque nos hundimos un poco en la nieve, llegamos a la explanada del Pluviómetro, lo confirmo, estoy vivo…, la costilla me duele un montón, se me ha pasado el efecto euforia, y en los talones tengo que tener un buen regalo en forma de úlcera…, ¡Viva la vida!


Bene y yo nos preguntamos que habrá sido de Ceci, hace ya varias horas que lo perdimos de vista, en la montaña no se debe de ir sólo, pero cada uno que aguante su mochuelo…
Como por arte de magia, vemos una figura que baja del Tobacor, por los andares y su ropa oscura creemos que puede ser él…, lo es, en poco llega hasta mi altura, Bene se ha adelantado un poco.

 

Cecilio me cuenta que nos estuvo esperando una hora en la Brecha, y luego de vuelta se desvió hasta el Tobacor, allí se encontró un grupo y como no nos habían visto se volvió de nuevo hacia el Collado Millaris donde nos encontramos.


Ya vemos al fondo el refugio de Góriz, nos falta por pasar una repisa de roca…, y ya será todo un instante.


Bajo por una zona muy empinada pero con nieve blanda se hace fácil, creo que Ceci viene detrás de mí pero me vuelvo y no está…, le llamo a voces no me contesta, sigo hasta la altura de Bene y estamos un rato esperando y llamando, no creo que se nos vaya a matar aquí, ¡después de pasearse sin crampones por todo el hielo de Ordesa…! Al rato le vemos bajar, seguimos, los últimos metros son los peores, pero qué diferente del día de ayer, me duele el costado mucho, pero el pecho me rebosa de felicidad…


Nos encontramos a nuestros amigos Javi y Mario, estuvieron en la Brecha pero no nos vimos, Javi se ha querido llevar el sol de la Brecha de recuerdo y luce un hermoso rojo facial…
Cogemos sitio en la mítica estufa de pellets para secar nuestras botas, colgamos pantalones en la cuerda que hay por encima y a relajarnos…
Mañana cambia el tiempo, hoy algunas nubes vienen a despedir el día…

Ceci y Bene no tienen claro si intentarán el Perdido y luego bajar al coche, yo si lo tengo claro, ha sido un milagro que subiera al Taillon con mi costilla rota, se ha acabado la aventura esta vez para mí, cuando me calce botas será para irme…, me dolerá pues dos hermosas úlceras adornan mis talones, y tiene que ser mañana pues se aproxima un temporal y las clavijas están ahora limpias y sin hielo…
Al final nos vamos por la mañana, Javi y Mario vendrán con nosotros, podremos disfrutar de su compañía un día más…
El mejor momento para el cuerpo, la cena, repetimos mesa Bene, Javi, Mario y yo, se nos han unido una pareja de Navarros muy simpáticos y agradables, Carol y Alberto, y para nuestra sorpresa ella es cocinera profesional y nos deleita sirviéndonos la cena…,garbanzos con cabezada de lomo y guisantes con jamón…,todo riquísimo. Esto es vida.


Hacemos un poco de tiempo antes de acostarnos, ya estamos relajados, pues ya se ha acabado la aventura, a las nueve es el toque de queda, pero hay un trío muy animado tomando chupitos, luego cuando se acuestan se pasan un buen rato de risas y comentarios un poco fuera de sitio…, y eso que se tenían que levantar a las cinco o así para ir al lago helado…, al menos eso decía la chica…,la que no quería estar en la esquina y prefería meterse entre ellos dos…,correremos un tupido velo.
Mañana la vuelta…, quizá Maese me cuente la Verdadera historia de las tres Sorores…

 

 

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