Picos de Europa I(Campamentos FEDME 2015, Camaleño). Fuente Dé al Peña Vieja, La soledad de la Anjana Branca.

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                              “Suéñame una vez…,
                               pues mi sueño ya se fue,
                               suéñame una vez…,
                               pues mi sueño se rompió,
                              hazlo una sola vez,
                              hazlo aunque no sea verdad…,
                              Pues de un sólo sueño,
                               se respira una sola vez…
                              Pues si la noche es larga, 
                              el día también lo es…”

IMG_20150824_223134Pues mi amiga Luci de Murcia me convenció para que fuera al campamento de la FEDME de este año en Camaleño (Cantabria),como busco un poco la soledad  no me atraía la idea de multitudes montañeras, pero ella tenía razón, se pasa muy bien y conoces gente…muy buena gente.

Así, tras apuntarnos por interné al campamento y a las cuatro rutas consecutivas de alta montaña, salimos a las ocho de la mañana el día 24 de agosto Miguel Angel espartano y yo desde Extremadura, sobre las cinco de la tarde tras cruzar media España, llegamos al municipio de Camaleño, cerca de Potes para recoger las credenciales, tras alguna que otra vuelta buscando la dichosa carpa blanca, que estaba en un descampado medio escondida tras una curva…
 Nos alojamos en una bonita casa rural en un barrio llamado Tanarrio,con vistas a grandes picos del mazizo oriental,en la casa nos juntamos con Cecilio, Toni y Sergio, y más tarde llegaron con la sección Murciana Luci y Pedro,aunque éste venía desde Madrid en esta ocasión. Sacamos el jamón Extremeño y ¡viva Cantabria…!

A las nueve de la mañana en el aparcamiento de Fuente Dé aparecimos los siete para hacer la primera ruta de alta montaña,estaba todo lleno de montañeros, que se saludaban efusivamente,yo como era mi primer campamento me conformé con saludar al sol…
Nos dividimos en dos grupos, me quedé en el que llevaba Oscar,subiríamos a pie desde Fuente Dé, lo haríamos por la llamada  milla vertical del camino de los Hacheros,la verdad que impresionaba el cuestón…el otro grupo subiría en el teleférico.
Estaríamos cerca de sesenta personas en este grupo, los subidores del cuestón…800 metros o así, en cuatro kilómetros ,esto promete…

Oscar nos lleva a través de un prado y comenzamos a andar por una vereda ancha que se agacha en una hermosa avellaneda, acogedora y delicada.

 

 

 

Enseguida el camino pica para arriba “zeteando” en el frescor de la mañana, el ciempiés multicolor comienza a retorcerse en leve algarabía…subimos a buen ritmo pero sin matarnos, y el camino se vereda y se estrecha y se encuentra en bifurcación,será la derecha,hacia las minas de blenda abandonadas de los Hacheros, donde nos paramos a ver sus entradas oscuras y tenebrosas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Pasamos minas  y se empina en demasía en verde pradoso que luego se complica y agrava en arena y grava,sudor y esfuerzo aliviado por la agradable temperatura.

 

 

Pedro con su gran sonrisa habitual…

 

 

El Remoña vigilante de nuestro esfuerzo…

 

 

 

Último repechón, muy empinado,los teleféricos zumban como avispas sobre nuestras cabezas.

Ya vemos las casetas del teleférico, trepada fácil en roca afilada de glaciar…dos horas de sudor más o menos…

 

 

 

En el teleférico,vistas a Remoña, que nos acompañó toda la subida, animándonos desde arriba…luego fotos y más fotos, gente y más gente…un breve descanso para reponer fuerzas y Oscar comienza a llevarnos de nuevo,queda mucho todavía,se aprieta en la marcha, ahora no está apenas empinado, aunque nos sorprende el paisaje selénico de rocas y paredes blancas grisadas acechantes…
Nos adentramos más en la luna de los picos por una pista, que se adentra en las paredes que nos observan con la indiferencia del que ve hormigas.

 

 

 

 

 

 

 

 

El ciempiés multicolor se alarga y se aprieta cuando se para a reagrupar…,giramos a la derecha nos espera el canalón,subida intensa pero divertida,con rocas, grava y tierra queriéndonos retener…

 

 

 

 

Salimos a un collado, la vista es sobrecogedora y eso que no hay nieve, vemos nuestro objetivo;el Peña Vieja el pico más alto de Cantabria sin hacer frontera, 2615 metros o así, del que bajan el grupo que subió en teleférico,está empinado, breve descanso,allá vamos que hay ganas.
 

Peña Vieja nos espera…

 

 

 

Nos cruzamos con los que bajan, y nos van animando,falta poco,pero grava y roca se agrava y el Cantábrico hermoso de fondo nos distrae…

 

 

 

 

Como hormigas en una hoja a la deriva, nos apiñamos en el Peña Vieja, el Naranjo y muchos más picos de nombre ignotos me llenan la retina,con el Cantábrico silencioso al fondo…

 

 

 

 

 

 

 

“- Maese Viento,ya te escucho en todas la montañas, hasta con la algarabía montañera te entiendo…
– Sí, humano, por fin tus oídos no están sordos, te ha costado, pero vas mejorando…
– Maese Viento, escucho algo…no sé que es, es una melodía triste, muy triste, tan triste…
-Humano, estás escuchando el llanto de la Anjana Branca…escúchalo,siéntelo…

                                Suéñame una vez…,
                               pues mi sueño ya se fue,
                               suéñame una vez…,
                               pues mi sueño se rompió,
                              hazlo una sola vez,
                              hazlo aunque no sea verdad…
                              Pues de un sólo sueño,
                               se respira una sola vez…,
                              Pues si la noche es larga, 
                              el día también lo es…

– Maese Viento, qué es esta melodía tan dolorosa…
-Las Anjanas son hadas de la montaña Cántabra, son seres benignos que protegen a los pastores y al ganado…,y ahora a los montañeros.
-Sigo escuchando la melodía, Maese Viento…

                                 Suéñame una vez,
                                 en ensueño de tu piel,
                                 suéñame una vez,
                                 en susurro de tu sentir,
                                 quiéreme una vez,
                                  hazlo una sola vez,
                                  pues ya nada espero…,
                                   y de tí siempre soñé.
                                  Pues si la noche es fría 
                                  el día siempre lo fué.
                           

                                 Siénteme una vez,
                                  pues ya no creo en tu sentir,
                                 siénteme una vez,
                                 pues nunca sentiste de mí.
                                 Y si mi soledad te acompaña,
                                 siéntela una vez,
                                 pues ya nada tengo,
                                 y nada quiero más.
                                 Pues en nada siento,
                                  y en nada quedaré.

-Maese Viento, creo que la soledad de la Anjana Branca me acompaña…cuéntame su historia, te lo ruego…

– Así lo haré, rápidamente, que se van tus congéneres…

 

Imagen de Enena Dudina.

Hace mucho, mucho tiempo, habitaba en las frías aguas del Cantábrico, una bella sirena, todos la llamaban Branca, pues se pasaba las horas mirando y soñando de las nieves de los picos…
Branca quería sentir la nieve, añoraba tocarla y estaba dispuesta a todo. Luna que todo lo ve, sintió a Branca en su melancolía…
                -Que te ocurre, bella sirena. Ya no eres la alegría de las olas,no eres la luz de las mareas…
                – Madre Luna, siento que mi sitio es en las montañas, no aquí, quiero sentir de cerca la nieve.
                – Pues te puedo ayudar, ya sabes que yo tengo el poder mágico de las estrellas, te puedo convertir durante cuatro siglos en una Anjana y luego volverías a tu mar…
                – Sí, sí, por favor, hazlo…conviérteme en una de ellas, prometo proteger a los pastores y a todo ser que se precie…
                -Pues sea así, bella sirena…

Branca, posó sus nuevos pies en la suave arena y se alejó del mar que la vió nacer, para adentrarse en sus montañas, con nueva forma de Anjana…

Imagen de Elena Dudina.


Durante años la Anjana Branca, cumplió su cometido de hada buena, pero un mal día se cruzó en su camino Mel.
 Mel era un hombre de cabello dorado y ojos azulados, diferente a todo lo que había en las montañas, era el pastor más hermoso y fuerte de los Picos de Europa.
Branca que como sirena no estaba acostumbrada a tratar con hombres, quedó completamente prendada de Mel,de sus ojos, de su mirada y de su sonrisa…
De poco valió las advertencias de sus amigas Anjanas, sobre lo volátil del corazón humano, Branca soñaba y soñaba con amar a Mel, pero su condición de hada no lo permitía.
Y allí estaba enjugándose las lágrimas junto al arroyo, descuidándo su labor de anjana…
                    – Anjana Branca, que te ocurre esta vez…
                    – Oh, Madre Luna,no puedo vivir…yo amo a Mel y como hada moriré de pena…
                    – No sabes lo que dices, Branca, eres un ser inmortal…pero si quieres amar a un humano tendrás que renunciar a tu esencia inmortal.
                   – Así lo quiero,Luna, hazme humana, por favor…
                   – Te estás equivocando,Anjana Branca, pero si lo deseas, así será…
Entonces Luna vertió sus polvos de las estrellas sobre Branca, pues Luna, madre de todos los seres mágicos, siempre hace lo que le piden de corazón, aunque no sea lo mejor…
Branca estaba feliz, era humana, podría estar con Mel, y salió en su busca con la ilusión de los sueños blancos…

Imagen de Elena Dudina.

Mel era un hombre terrenal, su corazón era frío como el hielo y su belleza no era interior…cuándo se le acercó Branca, con su hermosura de muchacha de ojos esmeralda  y pelo gualdo, Mel no dudó en prometerle la Luna, el cielo y todas las estrellas para poseerla…
Cuando Mel se cansó de Branca, sólo necesitó a otra campesina para ello, la abandonó burlándose de ella…
Branca, triste y abrumada, comprendió su error, había sido víctima de un sueño, un sueño que no era realidad y que se convirtió en pesadilla…
Branca deambulaba sola por las crestas nevadas, perseguida de su soledad infinita, ya no era Sirena, ya no era Anjana, sólo una humana, triste y despechada…
Subió al pico más alto para ver su mar…y allí helada y desolada…,murió de dolor.
Y te puedo contar, humano, que los días de  luna llena se puede escuchar el llanto de la Anjana Branca, en lo alto del pico donde murió, y que Luna dispuso que si un corazón puro llevara sus restos al mar, su espíritu descansaría para siempre…,pero su leyenda se perdió y ya nadie busca a la Anjana Branca. Así que, que su soledad te acompañe…”

 

Comencé a bajar, en mis oídos seguía escuchando la melodía del llanto de la Anjana Branca, y su soledad me acompañaba,con cuidado para no caerme, en soledad, lucho con la grava que se congenia con la roca, para trastearme los pies peligrosamente…

 

 

 

Pero bajando es más rápido, y enseguida tras pocas fotos estaba de nuevo en el canalón, allí estaba más empinado que a la subida, y Maese Viento impregnado de soledad, estaba gélido…
A la vuelta cambia el sol,que aprieta y se refleja en las rocas lunáticas, todo se ilumina diferente,danto tintes distintos,enseñando nuevas facetas de las paredes lunares…
Bajando me encuentro con Cecilio y con Susana,la murciana, con la que compartiré largo tramo de bajada y aliviando la soledad que me acompaña…

 

 

 

Cecilio y Susana, la marcianita…,digo la Murcianita.

 

 


Nos ofrecen bajar en teleférico,unos amigos, nos regalaban el billete, pero nos atrae más la cuesta de los hacheros, que es más empinada bajando que subiendo, al menos para mí.
El grupo había mermado considerablemente,destrepamos las rocas cortantes del lapiaz con cuidado, y luego paso a paso, cada cuesta , cada giro, nos acercaba más al aparcamiento de Fuente Dé.

 

 

 

 

 

 

 

 



Llegamos casi a las seis y media de la tarde,había sido un día diferente,y aún sonaba  la melodía de la Anjana Branca en mis oídos…

Y si su soledad te acompaña, por favor, siéntela una vez…

                                     Pues si la noche es triste,
                                     el día lo fue también… 








                                       
  

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