• » Maese Viento, querido amigo. Una vez más marcho. Esta vez con menos tristeza que otras…

  • No puedes estar triste, humano, has tenido suerte en todo, una vez más…

  • Es verdad, Maese. Esta vez me duele menos el corazón al marcharme y más las ampollas y la costilla rota…

  • Dolor, dolor, …el dolor humano, tan apegado a  vuestra especie, os empeñáis en sufrirlo continuamente  y en provocárselo   a los demás…,…sois necios los humanos.

  • Es triste Maese, pero somos así, siempre lo hemos sido…

  • Te equivocas humano, no siempre ha sido de esta manera, hubo un tiempo que no podéis recordar, que todo era diferente,  te prometí que te haría saber la historia de las Tres Sorores…

  • Las Tres Sorores, como llaman a los tres picos del Macizo del Monte Perdido, creo que son el Cilindro del Marboré, Monte Perdido y Añisclo…

    • Así es humano, no siempre fueron figuras pétreas, hubo un tiempo que eran Tres Fadas.

    • ¿Fadas…?, Maese, siempre me estás sorprendiendo, cuéntamelo, por favor, amigo mío…

    •   Escúchame pues, humano, si tus sordos oídos llegan a comprenderme…»

         LA VERDADERA HISTORIA DE LAS TRES SORORES.

     

    «Todos me conocéis, sabéis quien soy,…pero no lo sabéis.

    Creéis que Yo soy quien silva en la reja de tu ventana, quien roza tus cabellos, quien te corta  la cara en la fría mañana,…el viento.

    No, soy mucho más, mucho más que el simple viento, debes saber que cada vez que susurras, cada vez que suspiras, que gimes, que comes, que hablas, que respiras, yo estoy ahí, yo lo siento,… yo lo sé.

    Y de todo lo que ocurre soy testigo,…humano, escucha, si quieres escuchar, pues tienes oídos y no sabes dónde están, mira, si puedes ver, pues tienes ojos y en tu cara no se hallan…

    Y de una historia que hace mucho acaeció en las montañas, os voy a relatar…, romperé el silencio para vosotros.

     

       1. El ENGAÑO.

    Hace mucho, mucho tiempo, la humanidad vivía en armonía con la naturaleza, y consigo misma, no sabían lo que era  envidia, ni  avaricia, ni tenía conocimiento de las guerras,  ni de  violencia, y el apego a las cosas  no existía, era un tiempo que habéis querido olvidar con vuestras necias memorias…

    En aquella era, todo estaba regido por la Naturaleza,  que  estaba poblada por  múltiples seres mágicos, que velaban por el bienestar de todos los habitantes de nuestra Madre Tierra…

    Y de entre ellos, destacaban  tres Fadas que eran hermanas, hijas predilectas de  Luna, que todo lo ve, Madre de todos los Seres Mágicos. Ellas tenían gran poder, y su acción benévola actuaba sobre el destino de los seres humanos…

     Nieus, la más joven, cuyo traje blanco brillaba en la montaña,  era muy tímida, reservada, sencilla y diáfana. Su silencio traspasaba los corazones y llenaba los pechos de entendimiento y humildad…

    White Fairy by Martanael.

    Ara, la hermana mediana, tenía el don del sosiego, con su harpa de notas líquidas,  en ríos y lagos se escuchaba su melodía, que apaciguaba el  alma de los seres humanos en armonía, paz, calma y serenidad.

    Midnight_harp_by_Esmira

    Pero era Selena, la hermana mayor, la predilecta de Luna, la más bella, la iluminada, su mirada era el rayo de luz que se cuela en el bosque, la esperanza que se abraza en el sueño mullido de cada ser vivo…, y colmaba las noches de sueños hermosos y los días de ilusiones juveniles…

    Moon_Goddess_by_Aninur

    Ellas se amaban, se respetaban profundamente y convivían juntas, disfrutando de cada minuto que sentían pasar, de cada instante, de cada hoja de otoño que se posaba en el lago…

    Y con ellas habitaba la felicidad en el mundo humano, pues no habían clases ni distinciones, todo era compartido en fraternidad, y  ni el orgullo, ni el rencor  tenían sentido en los corazones.

    Pero nada es eterno, y hasta la felicidad de  los humanos es finita, pues entre los seres mágicos había un genio escondido en las sombras, esperando su momento, para impregnar de  su soledad y dolor a la humanidad.

     Olivier, cuyo corazón cobarde nunca conoció el amor, en ninguna de sus múltiples formas,  se pasaba los días  viendo la felicidad que él no poseía, y que nunca tendría, pues los seres sin amor  están negados para la  felicidad.

    drizzt_do__urden_by_kseronarogu

    Tramaba y urdía en sus noches eternas, la manera de cambiar tan dichosa situación, que pasaba por eliminar a las tres Fadas protectoras, así  que decidió visitar la gruta del Gnomo  Harum, el más sabio de los gnomos, y al mismo tiempo el más codicioso.

    • Harum, Gnomo que domináis las cuevas y las minas, he venido a veros y a proponeros un trato.

    • Ya sé lo que deseáis, Olivier, si queréis acabar con la felicidad humana, debéis vencer a las tres Fadas. ¿Y qué me ofrecéis…?

    • Pues podréis salir muy beneficiados de un nuevo sentir humano, si los hombres  pierden su humildad, conocerán la codicia y llenarán todo el suelo de minas y pasadizos, donde podréis habitar y encontrar con mayor facilidad las preciadas piedras que ansiáis. Dijo Olivier con una mueca parecida a una sonrisa.

    • Pues se llevarán muchos de los tesoros que son sólo míos, pero no tendré que excavar tanto para encontrarlos, parece buen trato.

    • Decidme pues, Harum , cómo acabar con esas tres Fadas.

    • Al pie de la montaña de la luna, en el valle más recóndito, se encuentra un árbol, y en ese árbol hay unos frutos rojos, tendréis que dar de comer de esos frutos a las Fadas…

    • ¡El árbol de la vida!,… creí que era un mito, y los frutos rojos prohibidos para los seres mágicos, si eso es cierto, ellas no lo tomarán nunca…

    • Eso es vuestro problema, Olivier, vos sabréis, yo os digo la ubicación del árbol y lo demás corre por vuestra cuenta.

    Con el plano secreto del Árbol de la vida, Olivier se dispuso a consumar la primera parte de su elaborado plan, después de semanas de búsqueda por fin encontró el Árbol de la Vida entre pasadizos de  verde vegetal, y tras acercarse sigilosamente para no ser descubierto por los duendes que lo cuidaban, tomó tres frutos rojos prohibidos…

    Tree_of_life_by_Lordeeas

    Ahora tocaba lo más difícil, engañar a las Fadas, para ello se fue al bosque hasta encontrar al Basajarau, el ser protector de los bosques que era muy apreciado por las Fadas, pues él velaba por el aprovechamiento humano de los recursos del bosque y les enseñaba como quererlo, respetarlo y cuidarlo.

    Esperó a que durmiera entrada la noche. Y tras acercarse le roció la nariz con polvos de mandrágora, dejando al gigante petrificado en un sueño profundo…

    Ellas estaban junto al lago tranquilamente disfrutando de los primeros copos del invierno, cuando de repente Nieus dio un salto y se levantó con celeridad:

    • Selena, que es lo que hay flotando en el río, parece un cuerpo…

    • Es Basajarau…, ¡Ara!, ¡Nieus!, ayudadme a sacarle del agua, algo le pasa a nuestro amigo.

    • Basa…,querido Basa, amigo, responde…,está sumido en un letargo, no entiendo que ha podido pasarle, llevémoslo a casa.

    Así que las Fadas llevaron al cuerpo aletargado de Basajarau hasta donde ellas habitaban, allí le cuidaron durante dos días sin que despertara, y comprendieron que era debido a la raíz de la mandrágora.

    Salieron apresuradamente a las cumbres en busca de la flor de nieve roja, el antídoto de la mandrágora, que está al pie de la montaña más alta. Cuando se hubieron marchado, Basajarau , abrió un ojo y luego el otro, sonrió malévolamente y  se levantó,  se sacó  del bolsillo un frasco y vertió su contenido en el néctar de las Fadas , pues de néctar se alimentan, y tras hacerlo se marchó rápidamente del lugar.

    Al día siguiente las Fadas no encontraron a nadie en su casa, pero como venían desfallecidas, consumieron el néctar envenenado del ánfora, al poco rato un mirlo les contó que Basajarau estaba inerte en su casa del bosque.

    Hasta allí fueron y tras reanimarle con la flor, se despertó:

    • Basa, amigo. ¿Qué te ha pasado? Te llevamos a nuestra casa y luego desapareciste. Dijo Ara mirándolo con dulzura.

    • No lo sé, no recuerdo nada. No entiendo nada.

    • Ni nosotras, Basa, ni nosotras. Dijeron las tres al unísono…»