En Lofoten.4. De Svolvaer a Myrland. De turismo entre asiáticos.

publicado en: Otras Montañas, Rutas | 0

17  de febrero de 2026.

 

Y las nubes se retenían en nieve, soplando leve Maese Viento y rozaba toda esa blancura desplomada, desplomada de formas redondeadas, rodeando los cuerpos inertes de los objetos que se ocultaban de nuestra vista, apenas nuestros pasos dejaban un surco en la nieve que se había depositado durante la noche…

El sol fue capturado, ni un hilo de su luz conseguía salir entre las nubes, pero dejé atrás las dudas, y estoy seguro, de  que me he perdido en todo lo que es importante…
Tú permaneces.
Perdido en todo lo que importa.
Para siempre…

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Y había amanecido en el muelle de Svolvaer, daban nieve y mal tiempo para todo el día, el tiempo no estaba favorable, pero aquí en Lofoten te esperas diez minutos y seguro que se  cambia. Pablo había planeado inicialmente ir a Henningsvaer para hacer una actividad de Kayak en el mar de Noruega, pero el viento fuerte no nos iba a dejar.

Salimos a las nueve y media  de “Lofoten Rorbuer”, los apartamentos donde nos habíamos alojado la noche anterior sobre la saturada carretera de nieve, Pablo está continuamente en contacto con Peter, el dueño de la empresa de Kayak de Hennigsvaer, pero  sin saberlo ni  esperarlo acabamos allí, vamos a hacer la actividad de Kayak.

Dejamos aparcada la furgoneta y nos vamos hasta el pequeño local de Peter, Peter tiene sangre Noruega y Mallorquina por lo que habla castellano mejor que nosotros, nos explica paso a paso cómo nos tenemos que vestir con ropa impermeable, es una persona que rebosa alegría y amabilidad, no se parece a los Noruegos medios, por algo tiene sangre española.

 

Tras vestirnos nos vamos al muelle en busca de los Kayak, cruzamos la calles de Hennigsvaer ataviados de “Kayistas”, otra localidad dedicada a la pesca y secado del bacalao, como la mayoría en Lofoten hasta la llegada del turismo, principalmente asiático.

Ni Peter ni Pablo le tienen mucha estima al turismo asiático, simplemente porque suelen tener dificultades motoras para moverse , poco antes de llegar vimos un coche conducido por un oriental  que se había salido de la carretera y estaba incrustado en la nieve de la cuneta, nos planteamos venirnos a Lofoten con una empresa para sacar a los coches de alquiler de la nieve, no son muy avispados los asiáticos.
Los Kayak son muy difíciles de volcar al ser de gran tamaño, pero un vuelco es muy peligroso por la frialdad del agua; Peter nos cuenta que  las dos veces que ha tenido vuelco  han sido Asiáticos y por ello evita trabajar con ellos, no quiere que se les mueran congelados y él por el  estrés, pero desde luego que son muy educados y buenas personas cuando hay que tratar con ellos.

Nos ponemos por parejas, Marta y su padre Raúl, Omaira y Moisés, María y Rafa, César y yo, yo tanto Pablo como Peter van en una individual.

Nos echan al agua y vamos dando paladas por el canal, acostumbrándonos antes de salir a mar abierto.
Salimos a mar abierto pero Pablo se vuelve con María y Rafa a puerto, María bebió demasiada agua esta mañana.
Marta lleva una Gopro y  nos va grabando.

 

Nos vamos adentrando, el mar bate, nieva débilmente, el viento sopla, estamos en el círculo polar ártico en pleno invierno, metidos en el mar, la sensación de ser nada es inmensa.
Vemos en la orilla casas típica de Lofoten “rorbuer”, con sus colores llamativos, Peter nos va dando explicaciones de la vida en Lofoten y de detalles de la zona cada vez que paramos a recuperarnos y agruparnos, el color de las casas depende del nivel económico de los dueños, el rojo es el más barato y el blanco es el más caro, son signos de ostentación social.
Pasamos por un estrecho de dos islas, y al salir el mar está más picado, nos juntaremos en un recodo de la bahía a comer algo mientras que los otros Kayak que se dieron la vuelta llegan de nuevo hasta nosotros.

 

Nos vamos hacia el puente, le daremos la vuelta a la isla de Hennigsvaer, me duele la espalda en donde se  apoya al Kayak y me echan humo los hombros, no se me da bien esto de remar, no he sido galeote en otra vida, seguro. Nos metemos de nuevo en las calles del muelle de Henningsvaer, los colores de las casas destacan sobre el agua.

 

Atracamos más adelante de donde salimos, dejamos los Kayak y nos volvemos a la oficina de Peter, allí nos desvestimos de la ropa impermeable y nos vamos a la furgoneta, Omaira ha perdido sus guantes, no sabe por dónde.
Y ahora Pablo nos lleva al museo vikingo de Borg, allí almorzaremos después de ver parte del museo arqueológico, se ha olvidado el dron y el impermeable en la oficina de Peter, no volveremos a por ellos.
Pero lo interesante del museo está arriba, así que después de comer salimos al exterior para acceder a la parte del museo interactiva, cruzamos un desierto de hielo, helado y con mucho frío.

Allí hay recreación de una cabaña vikinga con ropajes para disfrazarse y ambientarse, ¡Es carnaval!, así que aprovecho la ocasión y me pongo toda la ropa que se cruza en mi camino.
Encontramos una vikinga mejicana trabajando en el museo, disfrazada de vikinga no parecía que no fuera Noruega, nos cuenta como es la vida en Noruega para un hispano, tiene mejor nivel de vida que en México.

Salimos del museo y nos vamos hasta la ciudad de Leknes donde Pablo nos da tiempo libre para hacer lo que queramos, hay una tienda de recuerdos, pero hace falta ir al supermercado a reponer víveres para la cabaña  de Myrland de su propiedad donde nos alojaremos esta noche; “ The hidden gem”, la cajera del supermercado es muy Noruega y ni nos miró cuando le pedimos más bolsas para la compra, la falta de sol agria el carácter.
Tenemos que estar a la siete  de la tarde en el Nappstraumentunnel, cada hora lo abren en nuestra dirección y a las y media en la otra, la abren pasan los vehículos que estén y luego cierran, están de obras, el túnel pasa por debajo del mar, y si te despistas un poco debes esperar hasta las ocho de la noche.
Tras nuestra espera, somos los primeros de la fila,  un vehículo bien iluminado nos guía a través del túnel que filtra agua por todas partes, da un poco de miedito pasar por él, pero ves máquinas trabajando en él, no parece que vayamos a hacer la película de “pánico en el túnel”.

Nada más salir del túnel, está el desvío para Myrland, la carretera  de esta localidad con apenas una decena de casas también está en obras, Pablo nos explica que tiene la cabaña con las luces encendidas, la calefacción puesta y la puerta sin echar la cerradura, aquí en las islas Lofoten te puede salvar la vida si eres pescador o simplemente transeúnte el encontrarte una cabaña abierta para ti. La dureza del entorno hace que las personas sean generosas y por aquí no se sabe lo que es apropiarse de lo que no es tuyo, esas cosas son más al sur.
La cabaña de Pablo es un lujo, abajo hay dos cuartos de baño, cocina y salón enorme con estufa, mientras que arriba hay cuatro dormitorios con espacio para al menos once personas.
Preparamos la cena con pasta, pero hoy a Aurora no se la espera, las nubes “Lofotenses” nos impedirán  verla.

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18 de febrero de 2026

Hoy el tiempo va a ser muy malo en sus previsiones, por lo que Pablo ha decidido que sea de relajación, haremos turismo como hacen los asiáticos.

Hemos salido poco después de las nueve de la mañana de Myrland, hace algo de frío y el día está gris para no decir blanco.

 

Nos vamos hasta la playa de surfistas de Flakstad o Skagsanden Strands, allí nieva lentamente…
El surfista bajo la nieve.

 

“ …Y estás aquí haciendo una sombra
pero quédate en el término medio.
Suspirar es un sonido vacío,
estás llamado por algo que no puedes negar.
Lo sientes tan dentro de ti
¿Eres capaz?
Encuentra tu tierra firme.
Con toda esa gente cayendo a tu alrededor.
Dile al mundo que te vio dirigirte al infierno,
que puedo ser algo en lo que puedas creer.
Algo en que Creer.”
Cinematic Orchestra . To believe. 2019.

Nos metemos en la playa, las olas avanzan suavemente sobre la mansa arena que se ocupa de blanco donde el agua del mar no alcanza, me echo carreras por la arena con María, mientras los copos de nieve besan mi cara, la luz nítida del día blanquea las rocas de la orilla rozadas de los copos que se desploman sobre todos nosotros…

Es el romance imposible del mar y la nieve, el amor más breve e intenso que jamás se ha conocido…
Ella y el mar.
Las palabras de olas y brisas de salitre,
le cuentan historias de amor
 y promesas de encuentro
a la nieve inmaculada de la orilla.
La nieve y el mar se miran de frente,
 intensamente, continuamente,
llenos de deseo, repletos de sueños.
El mar  anhela con ansia
 los brazos  de la nieve,
y así las olas saladas  
se lanzan una y otra vez
tratando de alcanzar la orilla,
donde la nieve  le espera
 esperanzada en la arena.
Ola tras ola el mar se extiende
en su romance imposible,
pues cuando ello sucede
y se funden en el abrazo,
 es el final de la nieve…
pisandocumbres. 2026.

Dejamos la playa y vamos a la vecina playa de Ramberg, allí no hay surfistas, pero asiáticos sí, muchos, a veces parece que estamos en China o en Japón.

 

 Y dejamos la playa y nos dirigimos hasta la localidad de Sund, este minúsculo pueblo tiene el último herrero de Lofoten, Tor Vegard, que nos deja verle trabajar y después nos enseña sus obras creativas que tiene a la venta.

 

 

 

Afuera el día sigue blanco, aunque el sol quiere aparecer por un instante entre las aguas revueltas del mar.
Iremos a la zona más famosa y turística de Lofoten, la que da la imagen al mundo,  Pablo nos explica las diferentes razones para que haya tantos asiáticos en Lofoten y la que parece más de peso es por la facilidad de visualizar las auroras boreales en estos parajes, y para su cultura si conciben bajo la aurora boreal, la criatura que nazca estará bendecida por los dioses, o tendrá “superpoderes económicos” o algo así, cosas de otras culturas,  eso explica que vengan tanto en pareja, ellas destacan bastante con sus mallas blancas y sus gorros con formas de animalitos y a veces con los cabellos teñidos en azul o en naranja.
Llegamos hasta Hamnoy, dominada por la montaña Festhaeltinden, y a sus pues las casitas de colores de la localidad de este  nombre, sin duda el lugar más fotografiado de Lofoten.
Pablo nos deja en un extremo del puente y nos dice que nos espera en algún restaurante de la zona, que nos mandara ubicación, que crucemos los dos puentes a pie para poder disfrutar todo el tiempo que queramos.
Voy con César. Hace mucho viento y frío, hay tres autobuses de asiáticos descargados en el puente, cuesta trabajo encontrar hueco para hacer fotos, pero ellos no cruzarán andando se vuelven a sus autobuses. En poco, me doy cuenta que estoy solo en el puente, César su fue, miro atrás y me encuentro a Raúl y Marta, ellos también están absortos con la belleza del lugar y van reventando de fotos los móviles, a César y a los canarios parece que les dio frío y se fueron volando.

 

Pasamos el primer puente, encontramos un mirador, fotos y fotos, hay una tormenta de nieve al final de la bahía, es increíble el sitio.

En el whatsapp de  Marta preguntan por nosotros tres, han tomado asiento en un restaurante que está hasta los topes  y nos requieren, posiblemente en mi whatsapp también me habrían dicho algo pero yo estaba ensimismado en los colores y en la nitidez gélida de Hamnoy, que se derrite en tu retina tapando de blanco el llanto del silencio.
Finamente acudimos hasta el restaurante Anita´s Sjomat, donde tomamos una sopa de salmón, y un asiático nos ruega fervorosamente que les dejemos nuestros sitios al acabar, sus gestos de agradecimiento son infinitos como los copos de nieve de Lofoten.

No hay tiempo que perder, el día  se va pronto en el círculo polar ártico en febrero, así que nos subimos al mirador de la antena desde donde vemos el fiordo de Reine y la montaña triangular de Olstinden.
La pendiente esponjosa de nieve nos quiere impedir su subida, pero nuestra perseverancia alcanza la colina donde un fotógrafo desafía al frío acuciado por el fuerte bramido de Maese Viento.

Desde aquí con el frío azotando tu cara, rodeado de nubes amenazantes de tormenta, se ha parado el tiempo en nuestra colina, donde nuestras memorias serán llevadas por el viento…
“ Toma tus miedos y déjalos caer
rompe tus cadenas y vive el momento
suelta tus cargas  y salta los montes
cruza las fronteras y atraviesa los caminos
así que, apaga la luz y déjate llevar
sigue tu corazón y ven conmigo
observando las estrellas y nuestras películas,
 la luna, este lugar, nuestros recuerdos,
 nuestros recuerdos, nuestros recuerdos, 
así que ahora te sostengo en esta colina
y guiaré tu corazón
para que sea llevado por el viento…”
Loner Deer. 2022. I  Hold You.

Me he quedado atrás perdido en mis memorias,  pero bajando nos tiramos por la nieve como niños pequeños mientras Pablo nos graba, es tan bello vivir y tan bella persona Pablo.

Nos subimos de nuevo a la furgoneta con el mal tiempo reinante en todo el día pero que no nos impide hacer nuestras cosas. Seguimos la carretera E10 hasta llegar a su final, allí cruzando grande placas de hielo llegamos hasta el final de las islas Lofoten por tierra, estamos en la isla Moskenes( Moskesnesoya en Noruego)  a partir de aquí solo se puede ir nadando o en barco a las otras islas finales más pequeñas, Pablo nos da una larga explicación que Maese Viento borra con su voz del video que grabé y por eso no lo puse y pongo este otro…

Nos volvemos del mirador de Utsiktspunkt Å, en las afueras de la pequeña población de pescadores de Å, que se dice “O”, nos volvemos desde el mirador hasta el pueblo alentados por la fuerte voz de Maese Viento que nos hace abandonar el lugar.
La población de Å tiene muchas casas metidas prácticamente en el mar y una tormenta se llevó una de ellas no hace mucho con sus turistas dentro, supongo que asiáticos, que nos rodean en autobuses por todos lados.

 

Siguiente estación, el mirador de Reine con una gran montaña detrás, hacemos fotos y algún video para entrar caminando en esta localidad que da nombre al fiordo donde se ubica este pueblo y el más  famoso de Hamnoy al otro lado de la carretera.

Buscamos sitio para tomar un café, está anocheciendo, hace mucho frío, nos metemos en una cafetería rápida supermercado pero no nos seduce y tras comprar chuches suecas(los demás lo que les pareció) decidimos volvernos a nuestra “gema oculta” de Myrland.
Se nos ha hecho de noche, apenas son las cinco, nos queda una hora de viaje bajo una gran nevada hasta Myrland. Pablo nos lleva a través explicando los pormenores de la conducción en Lofoten , mientras la mayoría duermen atrás.

 

Las obras de la carretera nos detienen tiempo de más, aquí en Noruega se trabaja de noche y con mal tiempo, es muy diferente a España.

Pero al  acercarnos  a Myrland descubrimos que se está despejando,  y eso que las previsiones daban nieve todo el día, “Si no te gusta el tiempo, espera diez minutos”.

 

Pablo nos trata como si fuéramos de su familia y lleváramos viviendo juntos toda la vida, nos explica cómo poner la lavadora y que tenemos que hacer el ritual del “jacuzzi” para ver las auroras boreales, te metes en el jacuzzi que tiene en el porche orientado al norte ,donde salen las auroras, y si no ves ninguna te sales y te vas a la nieve y te revuelcas en ella para acostumbrarte al frío, pasas de los 40 grados a los menos cinco grados en un minuto.
No lo dudé ni un instante y me metí en el jacuzzi  y me revolqué en la nieve dos o tres veces, luego fueron haciéndolo toda la parte masculina de la expedición con la promesa de que las féminas lo harían al día siguiente.

Y tras cenar abundantemente, salimos a buscar a aurora, y al igual que pasó en Inari, me fue infiel, apareció débilmente como una pequeña nube blanca casi inmóvil, lo de Aurora y yo es un romance imposible aunque Maese Viento me dijo que mañana jueves aparecería, ya lo veremos.

  • Maese Viento, no me habrás condenado al romance del Mar y la Nieve. Déjame al menos un baile con mi Aurora.
  • Humano, eso no depende de mí.
  • Cómo que no , si no apartas las nubes, Aurora no puede aparecer.
  • Cierto es, esa primera parte, necio humano, pero Aurora es la que no sabes si querrá bailar contigo o te dejará colgado de nuevo como en Inari.
  • Siempre con el dedo en la llaga, Maese. En todo el relato no he nombrado a Aurora, el dolor de su amor imposible aún perdura en mi memoria…
  • No pierdas la fe, humano, puede que Aurora te ame mucho más de lo que tú crees. Pero ya sabes que no hay Amor sin dolor, o puede ser que sí lo haya, un Amor sin que te duela en algún momento ¿y vosotros qué creéis?

 

 

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