En las trepadas de los Asperones y las destrepadas del arroyo Malillo…, sobre la muerte y las muertes…

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El verano se apagó…, y sus días de luces y calor se fueron ahogando poco a poco,… en silencio, sin palabras, sin  apenas recuerdos salvo aquellos de las  sonrisas borradas  de mascarilla, perdidas tras la tela, tapadas sin sonido, desvanecidas bajo los rostros sudorosos  por el calor, impersonales, sin expresión, sin esperanza, sin un atisbo de luz en sus ojos, ojos perdidos en el sueño imposible de  los besos y abrazos, …del calor de los seres queridos, que quedaron tan lejos…, tan lejos  del tacto humano, del calor de la piel, del sentimiento de cercanía, …que nos ha robado el virus de los señores oscuros, los señores de la codicia, que todo lo tocan, que todo lo quieren, lo disponen , lo codician y lo dirigen…, con su nefasta falta de humanidad…, pero espero que no sea  para siempre.

 

Y llega el otoño, ensombreciendo las calles de oscuridad, recortando los días pesadamente, acallando el canto de los mirlos,… llenando nuestros pasos de hojas que se retuercen  bajo nuestros pies, con sus afligidos  quejidos crujientes y su olor dulzón de vida y muerte…

Muerte…, vida y muerte, muerte y vida, muerte y muerte, muerte que me viene a visitar una vez más con su silencio rotundo,…la siento tan dentro de mí, corroyendo, desgarrando, atrapando, oprimiendo, dando sus pasos en mi interior, pasos oscuros y amargos de cada pequeña muerte que he tenido en vida…, recordándome de nuevo…, que al final de todo siempre está ella,…siempre estará ella.

Ha llegado el fin de semana,  esta vez con su rostro afilado, riéndose de mí, empeñado en hacerme olvidar…, las una y mil muertes que me están desgarrando  por dentro, y como no estoy muerto,…todavía, me iré a Béjar, esta vez con Candy y Marga y subiremos a los famosos Asperones, en la sierra de Béjar, aquellos que mis manos y mis pies desconocen…, por ahora.

Era el viernes 25 de setiembre de 2020, me fui a Béjar donde una vez más Candy y  Mari Salud me acogieron y me deleitaron con cordero, y luego me quedé a dormir en su pequeña casa rural de Palomares.

A las ocho y media de la mañana apareció Marga en Béjar desde Salamanca y tras un breve desayuno nos fuimos los tres en mi coche.

Nuestro destino era Solana de Ávila donde en su central eléctrica comenzaremos a andar tras dejar el coche en su aparcamiento que apenas encontramos un hueco, pues la montaña se ha hecho popular con la venida de los virus…

Salimos poco antes de las diez de la mañana, la ruta no debe ser demasiado larga, al menos en distancia, subiremos primero a la Laguna del Duque, luego a los Asperones, de allí al Torreón que es la cima más alta de Extremadura pasando por el famoso paso del Diablo, para volver por el arroyo Malillo, que es el que emboca en la laguna del Duque, todo nuevo para mí…

Empezamos por una senda balizada que lleva a la laguna del Duque y tras pasar por debajo de una tubería, Marga nos cuenta que una vez chocó con ella dándose un golpe terrible, pues está justo a la altura de la cabeza…

Vemos la estrecha garganta del arroyo Malillo por donde volveremos  y seguimos la senda, que en muy poco nos deja en la laguna del Duque, donde nos hacemos unas fotos.

Seguimos y a la izquierda salen unos hitos de piedra que nos dice Candy que nos llevarán a los Asperones, los hitos se separan del camino de la laguna en senda de cabras con gran pendiente que se retuerce entre arbustos y rastrojos, me voy quedando atrás, mi asma y mi ánimo no suben hoy…

Escucho el sonido de mi corazón en mis oídos, es el que me dice que no puedo subir más deprisa, sigo a mi ritmo, casi arrastrándome, con desgana…, el oficio me hace seguir en mi camino,… hoy no es mi día, aunque luce el sol y no dan lluvia para hoy…, pero para mí es como si estuviera lloviendo…, continuamente, ahogando,  por dentro…, lloviendo tanto.

Nos pegamos al lecho de un pequeño arroyo que suena a canción  triste  en su melodía matinal, tapado de hierbas, rozado de rocas ásperas, sólo y desvalido se precipita en su corta vida para morir en  el lago un poco más abajo, una vez más,…pequeña muerte, y para subir tengo que saltar alguna roca, lo que me mantiene despierto en mi senda.

Pero en poco se acaba el pequeño lecho de arroyo y aparece una llanura, Candy me cuenta que es el hoyo Malillo, todo hoy me suena a enfermedad y oscuridad…

Nos dirigimos hacia la portilla de Galindo y tras llegar hasta un muro hay un montañero solitario que nos confirma desde lejos que la senda ya está perdida de piornos, todo se hace desde la distancia, desde la lejanía, desde el miedo y la desconfianza…, todo está salpicado del miedo de los señores oscuros, no deja de impresionarme el ver a la gente solitaria en la montaña con las mascarillas puestas, ¿tanto se han metido en nuestras cabezas…?, …que nos están haciendo perder la razón, nada tiene sentido, cuando los que  nos gobiernan son  los peores de todos nosotros…, en una selección artificial regida por la codicia.

Desandamos el camino y ya sigo rezagado de ellos dos, no doy para más, las vistas empiezan a descubrirse a medida que subimos, a lo lejos vemos la zona del Almanzor y de la Covacha más cerca, nos paramos y sobre dos lagunas nos hacemos foto según nos indica Candy es la mejor vista de esta zona.

Seguimos subiendo y vemos la cabecera a nuestros pies del arroyo Malillo por donde bajaremos esta tarde, dejamos las mochilas un momento para subir hasta el Turmal, una pequeña elevación con preciosas vistas donde pongo una banderita de “wikipoint”.

Bajamos del Turmal, ya vemos los Asperones delante nuestra, Candy nos cuenta las dificultades en invierno de su paso, Marga también me cuenta su experiencia con nieve y  también lo recuerda como bastante complicado.

Bajando pasamos unas terrazas que en invierno son hielo puro y si resbalas vas al barranco irremediablemente, ahora parecen muy sencillas, y lo son, una autopista de montaña…

Tras bajar empezamos a llanear por la arista, ya estamos en los famosos Asperones, ahora toca subir, Candy va delante, yo detrás de Marga, la emoción del peligro me reanima de mi desgana, una pequeña subida y un desfiladero…sin fondo, esto acaba de empezar, por fortuna.

Otra trepada sencilla en la roca lisa, en invierno no sería tan fácil, y un pequeño estrecho sobre la roca que hay que pasar a gatas, y otra subida al borde la nada…

 

Otra subida, esta vez corta pero intensa, un paso sobre el abismo, muy sencillo, somos dioses de piedra, reptando sobre las rocas, embelesados de cielo, atrapados en nuestros pasos, efímeros y estrechos, dudosos y seguros, aquellos que nos acercan una vez más, a la materia de la que se hacen los sueños…

He comprendido el origen del nombre de los Asperones, llevo un recuerdo en mi brazo derecho, recuerdo  de sangre que me reconforta, pues estoy vivo y siento el dolor…, aquí elevado sobre el mundo, sobre los horizontes, sobre las nubes, sobre los sueños, lejos del miedo humano, lejos de la oscuridad, pues aquí solo existe el dolor de mi brazo que  sangra…

Un paso en subida, otro sobre una roca suspendida entre los abismos, otra pequeña subida y ahora viene lo más fuerte según Candy y Marga, la Portilla de Talamanca…

 

 

La Portilla de Talamanca es un pequeño paso, en la que hay que sortear una  roca instalada sobre el abismo, con muchos agarres, muy sencilla, si no tienes vértigo, para luego dar un pequeño salto para llegar al otro lado de la portilla, el lado contrario del video tenía mucha más caída…, pero  cuando pasé estaba con las manos ocupadas…

Otra pequeña subida, otra andada sobre la roca y me dice Candy que se ha acabado, que desilusión…, ya que me había emocionado tanto…, pero a lo lejos vemos el Torreón y antes de él está el famoso paso del Diablo, deseando llegar estoy…

Llaneamos y empezamos a ver otros montañeros, mientras nos aproximamos al paso del Diablo, Candy nos cuenta que el paso del Diablo es mejor con nieve, ahora es más complicado que en invierno, pues hay una cadena para agarrarse, y la caída está llena de nieve y es menos caída…

Primero baja Candy, se lo sabe de memoria, habrá pasado cien veces…, luego Marga, que su vértigo le impidió hacerlo hasta hace muy pocos años que decidió superarlo y lo consiguió, y yo el último como siempre.

 

El paso del diablo son varias rocas muy verticales que desde arriba dan muy pocas ganas de bajar, la caída impresiona, pero el agarre de la cadena te asegura que a las malas puedes bajar como los bomberos…, andando por la pared…

Ya estoy abajo, lo difícil estaba en el medio, hay que encajar el pie derecho en un pequeño escalón y luego lanzar el pie izquierdo a la aventura pues no ves donde se pone, menos mal que desde abajo Candy me estaba indicando…, o habría bajado a lo Tarzán descolgándome por la cadena…

Ya hemos llegado al Torreón, que fiel a su nombre es una Torre, y se supone que es el punto más alto de Extremadura, aunque Candy dice que es trampa, que el punto más alto es La Covacha, pues allí no hicieron una torre para ganar altura, a mí me da igual, estoy ahora aquí, me subo y disfruto del momento ganado con tanto esfuerzo,…son las tres y media de la tarde.

 

Una pequeña brisa sopla suave y me agita el pañuelo de la cabeza…, Maese Viento…

  • Parece que ya no osas escucharme, ni hablarme, humano, estás sumido en tus oscuridades, otra vez más…

  • Maese Viento, amigo mío, cuánto tiempo sin escucharte…, el silencio y el dolor se ha adueñado de mi interior, las muertes que hay en mí han vuelto a visitarme…, desgarrando los minutos, matando el sentido de los días…, no sé qué me ocurre, Maese, mi vida me ahoga por momentos…, dime qué me pasa, pues yo no encuentro el motivo de mi oscuridad…

  • Humano, no dejes en otro la solución de tus problemas, de tus miedos, todo está en ti, y también está esa solución que tanto ansías…

  • Pero Maese…, hay días como hoy que no puedo seguir, que no puedo más…, que todo me da igual.

  • Corta memoria tienes, humano, ¿acaso no eres capaz de reconocer el origen de tu dolor?, ¿acaso no murió ayer un gran amigo?.

  • Es verdad, Maese, Enrique, era una persona que aunque no era una persona próxima a mi vida, le tenía mucho aprecio, él era un ejemplo de persona y de médico, siempre puso el bien de sus pacientes en lo primero y como coordinador del centro jamás le vi un mal gesto y siempre buscó lo mejor para cada uno de  nosotros, sus  compañeros. Le recuerdo siempre apurando el cigarrillo antes de meterse otra vez  a pasar consulta, era una gran persona…

  • Pues ese dolor que te corroe se llama duelo, humano, no lo niegues, dale su importancia y mira dentro de ti, pues tienes otros duelos sin resolver que aparecen cuando bajas la guardia…

  • Mis duelos de siempre…, Maese. Siempre están agazapados en la oscuridad esperando su oportunidad…

  • Debes entender, humano, que la luz y la oscuridad se tocan y se necesitan…, sin luz no hay oscuridad, pues la oscuridad es la ausencia de luz, y esta ausencia define la oscuridad, y sin oscuridad no podéis percibir la profundidad y el sentido de las cosas que os da la luz…

  • Entonces eso significa que mientras más alto suba mayor será la caída…

  • No exactamente, humano, pero has brillado muy intensamente, y ahora te toca la intensidad de tu oscuridad, tan intensa como tu luz, pero no olvides, no olvides nunca, que no puedes abandonarte en los brazos de tu soledad…

  • Maese, amigo mío…, aunque muchas veces creo que  muero, …siempre estás tú, para acallar el silencio de la soledad que me resquebraja…

Nos sentamos a comer, en esta zona vemos bastantes montañeros, para ello es la zona más famosa de la Sierra de Béjar junto a La Ceja.

Decidimos volvernos, buscaremos el arroyo Malillo, que nos llevará hasta la laguna del Duque,  hay que volver hasta el paso del Diablo, pero hay un grupo de jóvenes que están un poco atascados en su bajada, Candy se acerca para ver si necesitan ayuda, pero al final algunos deciden no bajar y los demás lo consiguen tras algún titubeo…

Nos iremos por el paso nuevo pues no queremos esperar, Candy nos cuenta que se ha caído un desprendimiento de rocas creando un paso, iremos a probarlo, el viento azota con fuerza, frío y distante, anunciando el principio del otoño mientras  buscamos  las zonas más favorables para subir, salimos a la altura del inicio del paso del diablo.

 

Seguimos en nuestra búsqueda del arroyo Malillo y vamos conversando con un grupo que estuvo comiendo cerca de nosotros en el Torreón.

Desde aquí se divisa casi todo, la parte alta de la Sierra es una gran llanura que me recuerda  el Picón de Jeres de mi Sierra Nevada, pero en poco llegamos a la parte alta del valle que vamos a descender y nos dejamos caer…, se baja muy bien por la arenilla y la hierba, si todo es así lo haremos en seguida…

Estamos en una llanura donde hay unos charcos entre la hierba

Que  de repente surge un pequeño arroyo naciente, es el surgimiento del arroyo Malillo.

 

Bajamos por una terraza de roca y volvemos de nuevo a salir a otra llanura llena de hierba con charcos y  en un recodo encontramos una pequeña poza, que me sorprende pues ha surgido casi de la nada…

Vamos siguiendo los hitos de piedra, otra terraza de hierba, esta vez roja que nos llama mucho la atención, y el valle redondeado de aspecto glaciar se va poniendo cada vez más estrecho, más encajonado, más agreste, más salvaje, esto realmente no es un valle, es una garganta para no decir un barranco…

Pozas de agua cristalina se alterna con caídas y nosotros cada vez tenemos que hacer destrepes más complicados, me voy dando cuenta que no puede ser el camino habitual pues ahora el arroyo apenas tiene agua y tenemos que sortearlo continuamente de orilla en orilla saltando y bajando grandes rocas que normalmente estarían mojadas…

 

Candy no va muy convencido pues no recuerda este camino, y cada vez las terrazas que hay que pasar tienen mayor caída, hemos pasado una gran roca que mojada hubiera sido imposible sin estrellarnos…

De repente, Candy se para en seco…

  • Hasta aquí hemos llegado, hay que volverse…

Me asomo y veo una cascada grande, a la izquierda una pared lisa vertical y a la derecha hitos marcando la bajada, no me gusta nada que en esa bajada veo placas de reuniones para hacerlo rapelando, o sea con cuerdas…

Candy se ha dado la vuelta y se marcha, Marga se aproxima y mira la bajada…

  • Pues yo creo que se puede bajar con cuidado…

Me quedo mirando, pues si ella que tiene vértigo dice que baja, pues anda que yo…, me asomo a ver si es posible y cuando me doy cuenta estoy bajando…,soy incorregible, la entrada es un poco difícil pues tiene un techo que te puede golpear la cabeza, luego tiene mucho agarre, me espero a Marga…

Candy a regañadientes accede a bajar también, estamos los tres colgando de la pared, una vez en ella es sencilla, pero en mojado sería mortal, ya he llegado, ha sido fácil y grabo un vídeo…

 

Candy no está nada conforme con nuestro destrepe, dice que es la última vez que baja por ahí, y está en lo cierto que es la última vez que baja pero no la última que va a pasar por esa pared…

Seguimos unos metros y en la siguiente terraza nos encontramos de nuevo las placas para bajar rapelando y esta vez el paso es por el medio de la caída del agua, y para llegar hasta ella hay una piedra lisa vertical sin agarre, Candy se ha dado la vuelta para volver a subir la pared anterior, Marga y yo nos quedamos mirando con impotencia lo que parece que es el último paso del arroyo Malillo para salir de la garganta…

 

Me dan ganas locas de intentarlo, pero Candy tiene razón, es un suicidio…, este arroyo más que Malillo parece que es “Hijoputilla”, así que son las seis y media de la tarde, nos queda hora y media de luz y estamos a medio camino de una garganta…,como haya que subir hasta arriba del todo, se nos hará muy de noche, la situación agobia un poco pero llevo ropa para dormir, siempre llevo, y no estoy hablando del pijama, sino de abrigo por si tuviera que acurrucarme junto a una roca  para dormir, no sería la primera vez que duermo en medio de la nada…, ni la última.

Llegamos de nuevo a la pared y comenzamos a subirla, es muy fácil, mucho mejor que bajarla, ahora nos metemos a la derecha del valle y vamos ascendiendo buscando otros hitos, Candy dice que tienen que estar cerca y son los que marcarían la bajada normal,… sin cuerdas ni neopreno…

No los encontramos todavía, y bajamos un poco otra vez en la búsqueda de los hitos perdidos…, estamos en la salida de la garganta…¡Eureka!, los hitos se iban a la izquierda según bajamos derecha según subimos, los encontramos, no estaban tan lejos , ni perdimos tanto tiempo, pero hay que darse prisa, tenemos que pasar una pared muy lisa y seguro que  tiene un par de pasos complicados y hay que hacerlos con luz…

Efectivamente, para salir de la garganta del arroyo “hijoputilla” nos tenemos que deslizar por una pared lisa con mucho agarre, primero por una repisa y luego por una placa, que mojada sería para bajarla con el sacramento de la confesión…, mejor con cuerdas por supuesto.

Hemos salido justo por debajo de la cascada donde nos dimos la vuelta, tenía que haberme tirado de cabeza en la poza, bueno, mejor no, que apenas lleva agua…

Ya estamos en la senda normal de los sin cuerdas y sin neoprenos, parece que ya hemos pasado lo más difícil, ya vemos la laguna del Duque, lo que para nosotros supone la civilización…, desde allí hay senda y podemos bajar con frontales sin dificultad…

De repente se nos abre un espectáculo ante nuestros ojos,  el suelo está tapizado de lirios de campo y su color violeta contrasta con los azules del lago y los  del cielo en su atardecer, mientras por detrás la niebla se va dejando caer tapando la garganta por donde bajamos, dando colores  grises y negros tenebrosos de historia épica del señor de los anillos…

Pasamos a buen ritmo la laguna tras alguna foto y luego nos metemos de nuevo en el arroyo que cae de presa de la laguna, esta vez hay escaleras y barandillas, y me sorprende las formas del agua en la roca, el cielo se va desvaneciendo de colores rojizos anunciando la inminencia de la oscuridad, nos pegamos a la tubería para salir de la garganta.

Estamos en la senda de la que salimos esta mañana, hemos encontrado familias bajando con niños pequeños, yo acelero pues así voy abriendo el coche y estirando para cuando ellos lleguen, la noche es inminente…

Llegué al coche, me cambié las botas y empecé a estirar, tardan demasiado…, no creo que les haya pasado nada, al momento aparece Candy con Marga rezagada y me cuenta que no hay una sin dos…, Marga ha vuelto a tropezar en la misma piedra, esta vez en la misma tubería…, iba mirando el móvil y le ha dado un cabezazo que se ha caído de espaldas como si se hubiera precipitado del vacío, con las piernas hacia atrás…

Por fortuna, está bien, no hay grandes desperfectos a simple vista, la próxima vez que vengamos le daré mis casco de montaña para la tubería, pues no hay dos sin tres…,y mientras nos cambiamos le pedimos a un montañero que nos haga la foto final, resulta que se llama Chema, es muy simpático y estaría encantado de ir con nosotros en alguna ocasión a hacer rutas en Gredos, es un final feliz…

Y Candy nos promete que al día siguiente nos llevará al Cancho de la Muela, cerca de Béjar, una ruta corta y sencilla para estirar las piernas, eso se me quedó en mis oídos mientras despedíamos a Marga que volvía a Salamanca y yo me quedaba a cenar en el Metro (restaurante de Béjar) con Candy, donde una vez más nos atendió Félix, el dueño y amigo de Candy con exquisita amabilidad y acompañándonos en la tertulia nocturna tras la ruta…

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Y al día siguiente volvió Marga de Salamanca para hacer la ruta de estirar las piernas, Candy había pensado hacernos el Cerro de la Cruz, la Peña Negra y el Cancho de la Muela, todo desde Béjar sin tocar el coche…

Y el día se nos dio bien de sol y pasos, sobre todo de pasos, pues rara forma tienen estos Bejaranos de estirar un poco las piernas tras una ruta exigente…, esa es la conclusión que llegué tras 30 km de ruta y 1300 metros de desnivel, así que me iba a ir calentito para Extremadura…

Y a la vuelta nos pasamos a ver a la prima de Marga, que tiene un bonito restaurante en el castañar de Béjar llamado “El nido de Susi”, donde nos tomamos la cerveza del final de ruta,… un encanto de mujer.

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  • Maese Viento, y me contarás un nuevo episodio de la historia de Pablo…

  • Ya sabes…, humano, que aunque me irritas con tu curiosidad, siempre lo hago…

  • Y de qué irá…, Maese. A Pablo y Marcia se les ve tan felices, por qué tiene que acabar mal esta historia, Maese, siempre se acaban mal tus historias…, la muerte está siempre al final…, no es justo.

  • Ya bien sabes,humano. Que la muerte estará siempre al final, sólo el camino hasta ella hace que sea un buen o mal final , …yo sólo soy el testigo que todo lo escucha.

  • ¿Pero por qué siempre vencen los señores oscuros?,…Maese.

  • Porque ellos os quieren separados y no nunca paran hasta veros divididos, es su táctica de siempre para gobernaros,  y les está  funcionando,…pero ELLOS no han vencido, humano…, el AMOR es vuestra RESISTENCIA…

     

 

Y la muerte no es el final, es sólo el último paso de nuestro camino en el presente…

A la memoria de  mi amigo y compañero Enrique Rodriguez Prieto que falleció el pasado día 25 de septiembre, que la paz llegue a los suyos pues él ya está en ella.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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