En Eslovenia, 5. Ruta de puerto Vrsic, viaje a la costa y a la capital Liubliana.

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23 de junio de 2023. Ruta Circular desde el puerto de Vrsic .

 

Y amaneció en el refugio de Erjavceva, un refugio de nueva construcción al que nos habíamos acercado César y yo en nuestro Fiat Punto rojo de alquiler la tarde anterior. Estuvimos la tarde disfrutando de las vistas alpinas, el encargado del refugio esta vez no era un señor viejo Esloveno como en Bogatinom que no sabía ni una palabra de inglés, en esta ocasión era un hombre joven con aspecto de montañero y amante de las montañas  con muy buen humor y energía , estuvo haciéndole fotos a una pareja acaramelada que estaban mirando el paisaje en la terraza en posición muy amorosa, una vez que la pareja volvió a la tierra se acercó hasta ellos para enseñarles las fotos y ofrecérselas de recuerdo, pocas veces he visto a alguien con tanta empatía y simpatía.

Le preguntamos por la ruta que pensábamos hacer a la mañana siguiente pues el tiempo no pintaba nada bien, nos enseñó una aplicación sueca de tiempo que según él era la que más acertaba y nos daba agua desde la siete de la mañana, con tormentas a partir de las tres de la tarde, nos recomendó que hiciéramos la ruta del valle pues la alternativa de subir a una cumbre con tormentas no era muy prudente…

Estuvimos viendo la posibilidad de irnos a la costa en vez de quedarnos en la montaña  y si hacía bueno al día siguiente volver  hacer la ruta, pero yo no era muy partidario, mi intuición me decía que nos iba a respetar el tiempo pese a todas las nefastas predicciones, no todo el mundo tiene un convenio con Maese Viento y en él habíamos quedado que no llovería hasta por la tarde…

Así que nos habíamos levantado a las seis y media como siempre, para desayunar a las siete de la mañana, el cielo estaba sin una sola nube, Maese Viento cumpliría su palabra yo lo sentía, miré la aplicación de la lluvia y efectivamente había un frente muy potente de lluvia pero iba por el norte y no parecía que nos fuera a afectar, así que tras desayunar dejamos subimos al puerto de Vrsic para comenzar la ruta, lo hicimos en coche, pues si lo dejábamos en el refugio era media hora más andando y posiblemente estaría lloviendo y mucho cuando acabáramos la ruta.

Así que dejamos el coche en el puerto Vrsic y comenzamos a andar, la ruta era circular primero bajando hasta el fondo del valle y luego subiendo, sorprendentemente el día es soleado y nada hacer pensar que luego nos lloverá, salvo el acuerdo con Maese, lo hará por la tarde entre las tres y las cuatro…

Esta vez voy yo delante de César, es una pequeña vereda que se adentra en el bosque, está balizado y supuestamente lleva a un refugio que no llegaremos pues nos bajaremos al valle antes, la senda a media altura domina todo el valle glaciar salpicado de múltiples cimas verticales, estamos en el corazón de los Alpes Julianos, vamos avanzando sin que se vean nubes de tormenta de momento pero hace calor húmedo tormentoso.

Seguimos sobre el valle entre los bosques hasta que nos encontramos una cabaña y en este punto comenzamos a descender hacia los prados del valle, hay zonas con mucha hojarasca que hacen algo resbaladiza la bajada.

Llegamos al fondo del valle, y en poco empezamos a ver seres humanos, durante horas parecía que había desaparecido la humanidad como casi siempre en Alpes Julianos, y en un refugio en obras vemos el cartel del nacimiento del río Soca, dudamos sin subir pues nos llevará casi una hora, y con el convenio que tengo  con Maese puede ser que nos mojemos antes de llegar al coche, pero no dudamos, el refugio se llama nacimiento río Soca y es el río que seguimos con el tren para adentrarnos en los Alpes, todo indica que tenemos que ir.

Nos desviamos y empezamos a subir, el río lleva bastante agua para nacer tan cerca, debe de ser una surgencia  Kárstica o extrusión freática en la roca, hay bastante gente por este paraje y muchos han llegado en coche.

Nos encontramos en poco una cascada preciosa y nos paramos a disfrutarla.

 

Seguimos ascendiendo y vemos un cartel de peligro, camino no apto para senderistas, y efectivamente no es para senderistas, hay un cable de seguridad y una hermosa caída, César va delante.

 

César se ha parado, la bajada hasta la surgencia tiene bastante riesgo, hay un paso que es sólo de brazos pues los pies se apoyan mal, así que le adelanto  y bajo al nacimiento.

 

El color turquesa de la poza del nacimiento es precioso, sale de una grieta en la montaña un río subterránea, es lo que tiene el paisaje calcáreo hay más agua por debajo que por superficie.

Nos volvemos, me quedo esperando que pasen dos excursionistas mayores pero no creo que bajen la nacimiento, más adelante me encuentro mucha gente de camino y no me parecen preparados para hacer la pared, a una le digo que  no debería  subir  al perro pues allí no tiene dónde agarrarse, y  decide quedarse  con él mientras la pareja masculina  va a mirar, tenía que haber un cartel más claro del nivel de peligro del acceso, me extraña que no ocurran accidentes pues la gente que me crucé no era para esa pared.

Me encuentro a César en la salida de la vereda del nacimiento, ahora retornamos hasta el camino que nos lleva al refugio del mismo nombre tras cruzar el río que acabamos de ver nacer, hay bastante gente, nos estábamos acostumbrándonos a la soledad.

Se está nublando  y el sol pica mucho, ahora toca subir todo lo que bajamos, más de ochocientos metros de desnivel, creo que nos vamos a mojar no llegaremos antes de las tres al coche y a esa hora acaba el acuerdo con Maese Viento, nos desviamos por un callejón estrecho en el que abundan las fresas silvestres, y sorpresivamente nos encontramos ciclistas con las bicis a cuestas, pues el camino es muy vertical y con muchas rocas.

Y vamos caminando cuesta arriba por los bosques cerrados, entre la penumbra y las hojas caídas que se agolpan a nuestros pies, pero ya cuesta arriba no suponen peligro alguno, vamos acelerando la marcha, pues nos lloverá.

Y así es, lo que tenía que pasar sucede.

 

Me cuesta un poco parar para ponerme el chubasquero, pero ya no tengo más remedio, César se ha adelantado, lleva paraguas, y seguro que si llega antes al coche baja con él a recogerme de la lluvia.

Yo no corro mucho cuando me protege el bosque, pero en los claros aprieto la marcha, ya he  salido a la carretera, han pasado dos coches deportivos arruinando el silencio del valle a toda velocidad poniendo en peligro a los demás coches, la estupidez humana está por todas partes.

Me faltan apenas cien metros para llegar al coche y veo que ya viene hacia mí, me espero, César me recoge y comenzamos a bajar el puerto de montaña, llueve más fuerte.

En pocos Km vemos un mirador, ha dejado de llover, aprovechamos para mirar y grabar…

 

  • Maese Viento, amigo mío. Qué callado estás…

  • Como siempre eres tú quien no escuchas, humano. Necios son tus humanos oídos hecho para oír pero no para escuchar.

  • Maese, he disfrutado tanto del viaje…, ha sido todo maravilloso, y cumpliste tu palabra de que no me mojaría hasta las tres, a las tres en punto empezó a llover.

  • Pues date prisa en volver al coche humano, que todavía no sabes lo que es llover, en poco lo vas a conocer…

Hemos vuelto al coche como me dijo Maese, enseguida comenzó a caer granizo, nos hemos escapado de una buena por muy poco, una vez más…

 

Vamos bajando con un río de agua sobre la carretera, hacía mucho tiempo que no veía llover de esa manera, y lo mejor de todo, sin mojarnos. Nos cruzamos con ciclistas que están empapados, con razón los eslovenos en ciclismo son de los mejores, no se asustan ni con  el granizo.

Llegamos a Bovec, es la capital Eslovena de los Alpes Julianos, con poco más de 1800 habitantes, puedes hacer todo tipo de actividades en la montaña y tiene una historia muy revuelta de conflictos.

Se conoce su existencia desde 1070, siendo mencionado al principio con el topónimo Plecium o Pletium, que no solo se refería a la localidad sino a todo el valle alto del río Isonzo. En el siglo XII pertenecía a la Patria del Friuli del Patriarcado de Aquilea. En 1420 fue conquistada la zona por la República de Venecia y se incluyó en los Domini di Terraferma. En 1509, durante la Guerra de la Liga de Cambrai, pasó a control austriaco durante cuatro siglos. En la Primera Guerra Mundial, tras ser devastada el área por las batallas del Isonzo, fue ocupada en 1918 por los italianos en la batalla de Vittorio Veneto, y el tratado de Rapallo (1920) incluyó la localidad en la Venecia Julia del reino de Italia. El pueblo sufrió la italianización fascista hasta que, tras estar en disputa en la Segunda Guerra Mundial, el tratado de París (1947) la incluyó en el territorio de Yugoslavia.
Fuente: Wikipedia.

En Bovec paramos en el parquin de un supermercado a comprar algunas cosas que nos hacían falta, ya no llueve, seguimos teniendo mucha suerte, luego nos vamos al apartamento, está bastante decente.

Estamos rodeados de montañas, Bovec es un enclave lleno de energía  y tras ducharnos y descansar, deambulamos buscando un sitio donde cenar, al final nos detenemos en una hamburguesería donde César se pide el plato típico de sopa con longaniza, yo hoy no me apetece repetir.

Pero hemos acabado nuestras aventuras en los Alpes eslovenos, mañana iremos por la mañana a la costa y por la tarde a Liubliana, han sido unos días maravillosos…

A vuestra salud…

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24 de junio de 2023. Bovec- Izola-Piran-Luibliana.

Y amanece en Bovec, es nuestro último día completo en Eslovenia, tenemos que aprovecharlo por completo, se nos acaba el tiempo en Eslovenia, no sabemos si volveremos algún día por estas bellas tierras.

Y César y yo nos montamos en el fiat rojo que nos llevaría en su último día con nosotros, faltaba poco para las nueve cuando descendimos por una carretera regional rodeada de prados y bosques verdosos camino a la playa.

En Most Na Soci paramos sorprendidos de la belleza del río Isonzo en su paso por dicha localidad, aprovechando para hacer fotos y admirar algunos rincones del pueblo.

Y seguimos dejando a nuestra derecha Nova Gorica, donde empezó nuestra aventura eslovena camino de la pequeña costa que tiene este país que linda con Italia y con Croacia ambas  más afortunadas en playas como luego veríamos.

Decidimos entrar en Izola un enclave medio Italiano que nos recordaba a las calles de Venecia a la que perteneció no hacía tanto y donde la gente de baña en cualquier lugar sin importarle la bravura del mar…

 

Pero nuestro objetivo era Piran, la joya de la costa Eslovena, para lo cual tuvimos que avanzar por una pequeña caravana de coches hasta llegar a la entrada del pueblo donde dejaríamos el coche antes de entrar en el casco antiguo.

Piran es una ciudad turística ubicada en la costa adriática de Eslovenia. Es conocida por su largo muelle y por su arquitectura veneciana. El ayuntamiento, que data del siglo XIX, tiene un león de piedra, símbolo de la antigua República de Venecia.

Piran está en una península de difícil acceso, tienes que dejar el coche en un parking a las afueras y te lleva un microbús gratuito, lo que más me impresionó fue el paseo marítimo que es un espigón donde ponían las sombrillas contra las fachadas de las casas y en medio de las calles, una forma muy curiosa de playa.

 

Pero lo primero que hicimos fue acercarnos a comer algo de pescado en una tasca freiduría de las de gente de barrio, allí nos prepararon en un momento un buen banquete para almorzar.

Y de postre el paseo por el pueblo, fuimos al centro, luego  callejeamos por las estrechas callejuelas hasta llegar al extremo de la península que sigue siendo centro del pueblo, allí la gente se baña en el espigón y están sentados con sus toallas en los bancos del paseo marítimo tan relajaditos como en cualquier playa de Benidorm, paseamos y paseamos y decidimos subir al castillo pese a la pereza de la cuesta después de comer.

Desde el castillo, tenemos vistas del pueblo, mereció la pena.

 

Ya nos vamos a volver, nos espera Liubliana, capital de la república Eslovena y queremos visitar su centro.

Tenemos que dejar nuestro Fiat rojo, vector de nuestro disfrute los últimos días.

Y César lo tenía tan bien estudiado que estaba el punto de entrega  justo al lado del hotel que teníamos para nuestra última noche en Eslovenia. Llamó por teléfono pues era sábado por la tarde y le indicaron que dejara el coche en la zona de cargar coches eléctricos, justo enfrente de la comisaría para luego depositar  las llaves en el buzón, cosa que hicimos con algo de pena.

Subimos al hotel, la recepción en el último piso, y desde nuestra habitación se veía el castillo de Liubliana con sus banderas al viento.

Liubliana ​ es la capital y la mayor ciudad de Eslovenia. Surgió como campamento militar romano de la Legio XV Apollinaris a mediados del siglo I a. C.,3​ su carácter de ciudad se consolidó con la fundación de la Colonia Iulia Emona años más tarde.4​ Tras sucesivas destrucciones, en el siglo VI se instalaron los antepasados de los eslovenos, y en el siglo XI cayeron bajo el dominio de los francos.5​ Desde 1278, tras su conquista por parte de Rodolfo I de Habsburgo, la ciudad pasó a manos de los Habsburgo, situación que perduró hasta 1797.5
Durante el periodo napoleónico, Liubliana fue capital de las Provincias Ilirias y entre 1816 y 1849 lo fue del Reino de Iliria.6​ En 1918, tras la Primera Guerra Mundial, se incorpora al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, y tras la Segunda Guerra Mundial se convirtió en la capital de la República Socialista de Eslovenia, formando parte de Yugoslavia.7​ En 1991, y tras un conflicto bélico, Eslovenia se independizó de Yugoslavia siendo desde entonces Liubliana la capital del país.
Su patrimonio cultural , así como diversas celebraciones culturales que tienen lugar a lo largo del año, entre las que destaca el Festival Internacional de Verano, la convierten en una ciudad receptora de turismo tanto nacional como internacional. Entre sus monumentos más representativos se encuentran la Catedral, el Castillo, la Iglesia Franciscana de la Anunciación y el Puente de los Dragones, así como el conjunto de edificios modernistas. El arquitecto Jože Plečnik firmó muchos de los más destacados edificios de la ciudad.
Fuente: Wikipedia.

Nos duchamos y decidimos dar una vuelta por Liubliana, nos fuimos en busca de su centro, donde había un gran torneo de ajedrez, allí en la plaza junto al puente triple.

Seguimos paseando por el centro y decidimos subir al castillo aunque fuera solo para ver la puesta, temiendo que estuviera cerrado por subir un poco tarde, pero tras cruzar el bosque de la subida nos encontramos con la sorpresa de que el castillo es un centro lúdico con restaurantes, y otros servicios y no sólo se entra gratis (lo que no es frecuente en un monumento esloveno), sino que está abierto hasta altas horas.

Después del disfrute nos bajamos al puente de los dragones, emblema de la ciudad, el dragón, no el puente…

Se dice que el dragón de Liubliana tiene su origen en la leyenda de Jasón y los Argonautas. En la antigüedad, el héroe griego Jasón y sus compañeros, los Argonautas, robaron un vellocino de oro (la piel de un carnero dorado) a Eetes, rey de la Cólquida, en el Mar Negro. Huyeron de sus perseguidores en el Argo y acabaron en la desembocadura del río Danubio, en lugar de dirigirse al sur, al Egeo y a su Grecia natal. No había vuelta atrás, así que remontaron el Danubio, pasando por el Sava y luego el Ljubljanica. Cerca del nacimiento del Ljubljanica tuvieron que parar para pasar el invierno. En primavera, desarmaron el Argo y lo llevaron a hombros hasta las orillas del mar Adriático, donde lo volvieron a ensamblar y continuaron su viaje. Según la leyenda, antes de llegar a lo que hoy es Vrhnika, cerca de Liubliana, los argonautas se encontraron con una gran ciénaga en la que vivía un terrible monstruo, que se dice que era el dragón de Liubliana, al que Jasón dio muerte tras una heroica lucha.132
Fuente: Wikipedia.

Y tras el puente decidimos cenar, y tras hacernos unos cuantos km buscando un restaurante no turístico, encontramos uno de los que van los autóctonos y tuvimos nuestra última cena.

Ya al día siguiente tomamos un minibús que no llevó directamente al aeropuerto de Venecia donde visitamos su embarcadero y ya no hay más que contar pues esta historia se ha acabado…

Espero que aquí se plasme este bonito recuerdo, gracias César, has sido mi compañero en esta inolvidable aventura y espero que sea el principio de muchas más, esa forma de viajar en transporte público y largas jornadas a pie la tienes que patentar, me ha encantado compartir contigo esta bella experiencia…

-Maese Viento , querido amigo, me ha encantado Eslovenia, está la naturaleza en su plenitud. Todo está verde y el agua es abundante…

– Todo está como debe estar, necio humano.

-Esta vez no estoy de acuerdo contigo, Maese. No está como debería, la humanidad está acabando con Madre Tierra, la está envenenando, la está matando.

-Eres un engreído, humano, tu orgullo de especie os hace a todos necios y ciegos. Os creéis que sois algo, no sois nada.

– Maese, si estamos contaminando los ríos, los mares, la atmósfera, acabando con todas las especies que no nos interesan económicamente  y contribuyendo al cambio climático.

– Necio, necio y más necio eres, no te has dado cuenta de nada.

– Pero Maese, estamos acabando con la tierra, o no es así…

–  Estáis acabando con vuestra necia especie y con las demás que comparten este pequeño lapso de tiempo la piel de Madre Tierra, los humanos en vuestra existencia como especie apenas ocupáis un breve minuto de la vida de Madre Tierra.

-Es verdad, Maese Viento. No somos nada. Y cuando madre tierra se canse de nuestra prepotencia y nuestra avaricia, nos borrará de la historia con sólo pestañear…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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