Con montañeros de Monfragüe en Batisielles. En los ibones que crecen entre las cumbres. La leyenda de Culibillas(3 y 4).

publicado en: Pirineos, Rutas | 2
  • Bueno, pues aquí nos separamos. Dijo la muchacha mirando a su novio de soslayo y girándose a su izquierda mostrándonos el camino que situado a sus espaldas iban a seguir.

  • Pues ha sido un placer conoceros, hemos echado un buen rato de charla desde que salimos de Benasque, ¿y cómo nos habéis dicho que se llama a dónde os dirigís…?

  • Batisielles, …es un lugar increíble, hay montones de ibones que se rodean de picos por todos lados, y desde zona se puede acceder a multitud de rutas muy bonitas. Contestó el muchacho dándonos la mano mientras se despedía.

  • Pues nosotros cuatro seguiremos la GR-11 hasta el Coll de Toro y bajaremos al valle de Arán, aquí nos separamos. Contesté.

Y así fue como en septiembre de 1993 escuché hablar por primera vez de Batisielles en boca de esta joven pareja de Zaragozanos, nos prometimos enviarnos mutuamente las fotos que nos hicimos desde Benasque hasta el comienzo del valle de Estós que realizamos a pie, por aquella época no había tantos autobuses como ahora, ni teníamos tanto dinero para cogerlos…,por cierto promesa fatua pues ninguno envió las fotos a nadie.

Era la segunda vez que iba a Pirineos, aunque tuvimos que  dejar antes de tiempo la montaña por una nevada de casi un metro de espesor  nos volvimos felices de nuestra aventura y se quedó grabado en mi imaginario ese nombre…,Batisielles, lugar mítico de Ibones encantados  abrazados de cumbres erigidas recortando las nubes del cielo…

Cuando Rafa colgó las rutas del campamento de verano de los Montañeros de Monfragüe al que me había apuntado junto a Inma, la flor que perfuma actualmente mis días, en seguida se quedó en mis ojos el nombre de Batisielles, y además aparecían programados , Salbaguardia, Aneto, Perdiguero, Posest y Tempestades…, el campamento prometía, y me permitiría cumplir la deuda que tenía con el Perdiguero,  el que me faltaba de trío de ases del valle de Benasque; Aneto, Posets y Perdiguero.

El campamento empezaría el día 21 de Julio y nos alojaríamos en el Hotel balnerio Benasque, para el primer día tendríamos la ruta al pico o Tuca Batisielles(que son dos cumbres; Norte y Sur), buenas noticias y malas con respecto al tiempo, las buenas que no habrían tormentas en los primeros cuatro días de campamento, las malas que tendríamos una inusual ola de calor con hasta 35 grados en el valle, que es mucho dada la elevada humedad ambiental.

Tras explicarnos Rafa los pormenores de las rutas en una sala terriblemente acalorada del hotel bajamos a cenar, y quedamos que bajaríamos a desayunar a las siete de la mañana  para estar a las ocho  montados en los coches, en los que nos repartiríamos para no llevar exceso de vehículos.

Nos levantamos, desayunamos y yo me acoplé en el coche de Chano y   Juan e Inma iría con   Eusebio.  La idea de Rafa era hacer la misma ruta para los 42 que habíamos venido, pero quien quisiera subiría a la cumbre y los demás se quedarían esperando en el gran Ibón de Batisielles para volver juntos todos por el mismo sitio que subimos, para la ruta larga nos apuntamos 22 del total de los 42.

Llegamos pronto al aparcamiento del valle de Estós, el sol picaba  mucho y prometía mucho calor, a las ocho y cuarto ya estábamos andando.

El ciempiés multicolor se adentró por la senda que ascendía adentrándose en la angosta garganta guardada por una presa, entre la algarabía de la multitud en procesión de bastones se escuchaba el rugido del río que cruzamos tras dejar la garganta.

Ante nuestros ojos se abrió un valle enorme con prados y cubres a izquierda y derecha, la senda sube suavemente por una pradera, y se bifurca antes de entrar en el bosque donde se había parado el grupo para esperar a los rezagados…

El olor a bosque impregna mi nariz y una tupida red vegetal, que impide ver el cielo,  es perforada por la senda que se adentra en la montaña que asciende en forma de marcadas zetas, las hayas y los avellanos nos rodean, subimos a buen ritmo, llegamos a otro llano donde nos encontramos un arroyo de gran fuerza que cruzamos por un puente de metal, fotos, reagrupación y seguimos…

Ahora otra gran cuesta, ya se mezclan las hayas con los pinos  y no damos de bruces con el Ibonet de Batisielles, paraje de gran belleza. Aquí paramos a hacer fotos y a comer algo, la senda de bifurca, a la izquierda los Ibones de Escarpinosa, los más hermosos de esta parte del Pirineo a mi entender, estuve el año pasado en ellos, y de frente se sube a Batisielles, que es lo que haremos.

El camino se enrevesa con piedras y los pinos poco a poco van menguando en su aparecer, el ciempiés multicolor se va estirando pues esta tercera cuesta va haciendo mella en algunos miembros de la ruta.

Inma va bastante bien, a veces le cuesta subir, pero  lo está haciendo bien, la voy esperando un poco, voy bastante relajado, Rafa nos dijo que nos reagruparíamos en cada parada. En poco aparece ante nuestros ojos el gran Ibón de Batisielles, lugar donde nos separaríamos los dos grupos, me pongo a grabar un video del momento…

 

De repente, Inma que no pensaba subir a la Tuca me advierte de  que el grupo de la cabeza sigue sin esperar, así que guardo el móvil y salgo a la carrera pues me quedo sin subir…, ni me pude despedir de ella.

Me cruzo con Alvaro que se dejó las gafas de sol en el Ibonet, pero él no tiene problema, está acostumbrado a correr, yo siempre pensé que correr es de cobardes…

Veo a los lejos a Alfonso, es el que cierra el grupo que sube a la Tuca, aunque está bastante rezagado, en poco Alvaro me pasa, alguien encontró sus gafas y se las dio…

 Yo continuo a mi ritmo, el primer día tengo que tener mucho cuidado al principio pues mi asma de esfuerzo me puede jugar una mala pasada y hoy hay muchas flores por el camino…

He alcanzado a Alfonso, estamos a la altura de las Aigüetta de Batisielles, un arroyo con varios ibones, aquí ya no hay apenas árboles, los prados herbosos se mezclan con las rocas con las cumbres y los ibones rodeándonos, los ibones de Batisielles que crecen entre las cumbres tocando con sus redondas humedades el verde que mira el gris de las escarpadas cumbres que rozan el celeste, …Batisielles nunca defrauda.

Trato de alcanzar el grueso del grupo que para a veces, pero no lo suficiente para que lleguemos todos…, y ahora corre una pequeña brisa, que corre…algo menos que yo.

  • “¿ Y sigues culpándome de tu no subida a la cumbre del Elbrus, …humano?

  • Maese Viento…, amigo mío. No subí, qué más da, es sólo una cumbre, una más o menos no tiene importancia,  …disfruté del camino que me llevaba hasta ella.

  • Así es humano, olvidáis que lo importante en vuestras necias vidas no son las cumbres,…es el camino que os lleva hasta ellas, quien olvida el camino que le lleva a una cumbre nunca sabrá cómo ha llegado…

  • Es verdad, Maese, nos pasamos la vida corriendo sin disfrutar del momento, sólo pensamos en nuestras pequeñas metas, cuando lo bonito es cómo llegar hasta ellas…

  • Vas entendiendo, humano. Mientras más corráis, más deprisa pasa vuestro tiempo y menor es la impronta que os deja su paso.

  • Maese Viento…,¡hoy estás veraniego!, ya deseaba encontrarte de buenas, me debes una historia…,seguro que lo recuerdas.

  • Yo que todo lo veo pues estoy en todas partes , todo lo recuerdo pues mi aliento borra las huellas de vuestro efímero paso en este planeta…

  • Pues cuéntame la historia de Culibillas, la hija de Anayet y de Arafita, aquella que siendo niña salvó a su aldea de una inundación y a las hormigas de la riada…, de mayor seguro que ella haría muchas más cosas…

  • Pues sea tu voluntad, humano, volverás a oír a los Ibones preñados de reflejos, aquí en Batisielles, presta atención, pues no lo repetiré…

   http://pisandocumbres.com/portfolio/culibillas-la-hija-de-anayet-1-el-unicornio/

 

http://pisandocumbres.com/portfolio/culibillas-la-hija-de-anayet-2-el-desastre/

Por si quieres leer las entradas de la infancia de Culibillas.

                          3.Balaitous.

Y los años pasaban raudos en mi aliento, sucesiones  de amaneceres y ocasos vieron a Culibillas crecer, de niña a mujer. Pero no era una mujer cualquiera, el brillo de sus ojos competía en calor con las estrellas del firmamento y sus labios escondían la mayor de las sonrisas que se pudiera ver jamás en las montañas, ella era cálida, tierna, bondadosa y estaba dedicada al cuidado de los seres más pequeños, ella los entendía, sin ni siquiera verlos y siempre sabía  lo que necesitaban…

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La fama de su belleza llegó a oídos del viejo señor de la guerra, Balaitous. Hombre fiero e impío que coleccionaba esposas como si fueran cuentas de un collar, que se pueden contar, usar y cambiar, sin el más mínimo escrúpulo ni sentimiento…

Un día reunió a su guardia oscura de  guerreros y se encaminó hacia la aldea de Anayet, subidos a sus negros corceles cabalgaron soberbios con sus  armaduras, a sabiendas de que nadie osaría interponerse a la furia del gran Balaitous…

Cuando llegaron a la aldea los habitantes salieron temerosos  de sus cabañas, Anayet se acercó a los jinetes sin mostrar el menor miedo.

  • Qué os trae por aquí, señor Balaitous, a nuestra humilde y pobre aldea, sed bienvenidos…, las normas de hospitalidad os acogen a vos y a los vuestros.

Balaitous descabalgó y se dirigió con grandes pasos hacia Anayet seguido de cuatro de sus hombres.

  • ¿Dónde está?, ¿dónde está ella?. Quiero verla inmediatamente.

  • ¿De quién habláis señor?. ¿Quién es ella?.

  • ¡De quién va a ser!, ¡Culibillas, vuestra hija!, quiero ver a esa criatura. He escuchado que no existe dama más hermosa en todas las montañas…

  • Señor, creo que exageran. Es sólo una muchacha distraída y despistada. Contestó Anayet sin poder ocultar un gesto de desagrado.

  • Quiero verla ¡ ahora! – gritó Balaitous sin desistir en su empeño.

  • Pues ella no está, está recogiendo hierbas medicinales en el bosque, pues es quien cuida de la salud de nuestra comunidad.

  • Pues mañana volveré y espero su presencia , y que se me acoja con hospitalidad, podemos llegar a un buen trato si es de mi agrado, pues ya sabéis que soy rico, muy rico. Y si no…, vos sabéis de mi carácter irascible…

Diciendo esto se subió a su caballo y marcharon al galope, exhibiendo su fuerza y poderío.

  • ¡Qué vamos a hacer!, se lamentó Arafita, la madre de Culibillas. Nada se interpone en el camino de Balaitous, si no es por las buenas, lo hará por la fuerza…,¡ay! mi niña, con ese monstruo, esa bestia… y comenzó a llorar desconsoladamente sabedora de que Balaitous destruía todo lo bello que tocaba, era un diablo en persona.

Anayet estaba ante un gran dilema, no podía proteger a Culibillas sin poner en peligro a la aldea, tendría que hablar con ella y decirle que aceptara en matrimonio a Balaitous. Pero no podría hacerlo, quería a su hija, y estaba dispuesto a morir por ella,  y se revolvía furioso de impotencia…, sin saber cómo proceder.

Culibillas sabía lo que había ocurrido, los pájaros se lo habían contado, y se acercó corriendo a la aldea.

  • Padre, si es necesario me casaré con Balaitous por el bien de la aldea, no puedo permitir que os hagan daño ni a vos ni a nadie por mí.

  • Hija mía, no sé qué vamos a hacer…, no sé qué decirte esta vez. No quiero que hagas nada obligada, hija mía, tu felicidad es la mía y tu desdicha es mi muerte…

  • Mañana veremos padre, no adelantemos acontecimientos…

Al día siguiente volvió Balaitous con su guardia, y esta vez Anayet le recibió en su cabaña donde le agasajó con lo mejor de su humilde despensa.

  • Así que ésta es la famosa Culibillas…, es muy hermosa. Anayet, ¿Cuánto pedís por ella?. -Dijo Balaitous mirando fijamente a Culibillas que le devolvía la mirada con desprecio. –Anda, y además tiene carácter, ja ,ja,ja. Me gusta cada vez más.

  • Señor Balaitous, mi hija no está en venta. Ella decidirá si sois vos de su agrado o no. -Respondió Anayet.

  • Pues di algo muchacha, que quiero escuchar tu voz. Masculló Balaitous mientras derramaba por sus barbas la copa de vino.

  • Señor, es un honor que os hayáis fijado en mí. Sois…, un hombre tan fuerte, tan arrojado…, tan…horrible. Deberíais cuidar un poco los modales. Y se levantó furiosa de la mesa.-Dejadme una semana para que os dé respuesta, señor. – Y se dio media vuelta y marchando de la estancia.

  • Ja,ja,ja. Qué carácter, me gusta cada vez más. Necesita que le corrijan esos modales…, no entiendo cómo permitís que una mujer hable así a los hombres, Anayet.

  • Señor Balaitous, eso es asunto mío. Si ella accede a casarse con vos, entonces será vuestro problema.

  • Por supuesto que lo arreglaré, tenéis una semana y vendré a por ella, pues si es sensata dirá que sí. Dijo levantándose de la mesa y dándole la espalda a Anayet.

Los caballos de Balaitous partieron ruidosamente al galope levantando una nube de polvo, y Anayet se acercó corriendo a su hija, al mismo tiempo que ella iba a su encuentro.

Se miraron de frente y tras una pausa  se dijeron ambos al unísono;

  • No os podéis casar con esa bestia, hija mía.

  • No me casaré con esa bestia, Padre.

Se quedaron mirándose, se rieron y se abrazaron…

  • Y qué vamos a hacer, padre. Balaitous vendrá con sus guerreros.

  • Convocaré al consejo de la comunidad y decidiremos, tengo mucha responsabilidad, hija mía.

El consejo de la comunidad fue unánime, no dejarían a Culibillas en manos de Balaitous, ella les había salvado y cuidado en muchas ocasiones, y darían todo por protegerla, ningún Balaitous se las arrebataría.

Y también tomaron la decisión de abandonar la aldea y marchar al refugio rojo de la gran montaña, allí tendrían la posibilidad de defenderse de la caballería de Balaitous…

 

Por fin alcancé al grupo, han parado junto al Ibón de Batisielles a reponer fuerzas, allí me encuentro a Teresa que se ha quitado bastante ropa y anda afanada echándose crema por todas partes, al revés que yo, mientras más sol más me tapo, pues soy amigo del sol de invierno y de la sombra de verano.  Estamos breve rato en la orilla del Ibón, al menos ya los alcancé, me ha costado un buen rato, Alfonso ha quedado atrás y va subiendo a su ritmo.

Seguimos hacia la derecha del Ibón, al fondo vemos la subida en una pedrera muy fea que nos engulle en breves momentos, me sorprende que no hay hitos señalando la subida, por lo que nos adentramos con cuidado en las rocas que se desprenden con facilidad.

Subimos por una canal y llegamos al collado, desde aquí vemos el Posest que sale a nuestro encuentro, tenemos las dos cimas a ambos lados, Rafa decide que iremos primero a la norte que es más baja y luego ya veremos.

Tomamos la cresta, vamos usando las manos en algunos momentos, pero es fácil, sin darnos cuenta llegamos arriba.

No sé si conté bien, pero creo que somos diez y siete,  nos sentamos en el hito de cumbre en el momento bocadillo, desde aquí se ven los tres macizos de la zona de Benasque, intercambio fotos con Gauden mientras Cecilio y Javi Acero dicen que se van a subir la otra cumbre, yo personalmente prefiero disfrutar la que tengo, pues me ha costado un rato subir…, casi cinco horas.

Aprovecho el rato del bocata para hacer un vídeo de la cima.

 

Nos disponemos a bajar por donde subimos, hay que tener cuidado pues hay unas zonas que pueden producir desprendimientos y sería peligroso para quien estuviera debajo, voy con Domingo y sus característicos pantalones amarillos,…buscando zonas herbosas bajamos hasta el collado y de aquí el gran pedregal…

Despacito y con buena letra, así de roca a piedra, de piedra a roca y tiro porque me toca…

Estamos en el Ibón de Batisielles que no es el gran Ibón de Batisielles, aquel  nos espera abajo, aquí se quedan algunos refrescándose, yo me bajo con Rafa y algunos más, voy despacio, ha empezado a doler la rodilla derecha y me tiene preocupado pues nunca me dolió en esa zona, vemos el Gran Ibón a nuestros pies y dudamos si bajar directamente pero preferimos volver por las Aigüetas, es más seguro.

Y llegamos al arroyo de este nombre que baja hasta las lagunas de Escarpinosa, lugar mágico y mítico, aquí con el “walkie “, Rafa le dice al resto del grupo que espera en el gran Ibón que empiecen a bajar por el mismo sitio que ya les alcanzaremos…

 

Estamos en el gran Ibón se ha ido el grupo que no subió pero de los que subimos  hay algunos refrescándose bastante, yo decido meter los pies y no parar mucho pues me duele cada vez más la rodilla…

Parto detrás un par de personas que salieron antes que yo y detrás vienen Rafa y Jesús que  me adelantan en poco, el dolor es grande cuando tengo que apoyar la rodilla derecha dando un gran paso.

 Deberíamos alcanzar al grupo que se quedó en el Ibón esperando, lo estoy pasando mal, cada vez me duele más la rodilla  y me preocupa mucho…, me quedé solo en la bajada. Paso el Ibonet de Batisielles no veo a nadie, sigo adelante, si paro lo mismo no puedo seguir.

Me introduzco en la gran pendiente arbórea que me protege del calor…,una suave brisa sale a mi encuentro en la sombra verdosa que me ha atrapado…

  • Maese Viento, alivia mi soledad sigue contándome la historia de Culibillas…

  • Tú nunca estás sólo humano, bien lo sabes.

  • Es verdad, Maese. Siempre te tengo a ti, pero la rodilla me está matando…, ¿ y qué pasó con Balaitus?, se mosquearía bastante, tiene pinta de tener malas pulgas…., …venga Maese, no seas rácano, cuéntame…

Calla, necio humano, pues hablar y escuchar no es posible…    

                                              

  •                              4.La elegida.

 

Y los humanos siempre os empeñáis en poseerlo todo, creéis que el mundo es vuestro, y lo podéis usar a vuestro antojo, pero no siempre fue así, antes de vuestra Era había tres Fadas, hijas de Madre Luna ,que cuidaban de la humanidad, la libraban  de la codicia y de los sentimientos negativos, pero un día un genio maligno, el que nunca conoció el amor, …Olivier,  las envenenó con las bayas del árbol de la vida, y ellas tras  llenarse de amor humano, renunciaron a su inmortalidad para perecer convirtiéndose en las Tres Sorores que se alzan petrificadas  en  lo más alto  de vuestras montañas. Y  desde entonces el odio, la violencia y la codicia dominan vuestro mundo humano…

A la semana volvió Balaitous y encontró la aldea desierta, montó en cólera…, mandó exploradores a buscar el rastro de la comunidad de Anayet y se volvió a su Torre, pues vivía en la torre  junto a la montaña más alta de la región.

A la siguiente semana estando sentado en su trono llegaron los exploradores de la guardia negra.

  • Qué tenéis que contarme…

El capitán avanzó tres pasos  e hizo una reverencia;

  • Señor, están refugiados en lo alto de una gran montaña roja, guarecidos con una empalizada y rodeados de precipicios.

  • Así que por fin sabemos dónde se encuentran esas sabandijas…, tendremos que aplastarlas… Dijo Balaitous sin levantar la voz.

  • Allí nuestra caballería no serviría para nada, señor.

  • Lo sé, dejadme solo. Retiraros.

Los soldados desaparecieron tras la puerta y entonces Balaitous hizo una señal con la mano derecha. Entre las sombras apareció una figura de mujer humana, cubierta de una túnica gris. Era Sisbi, su esposa favorita, era conocida por su crueldad y por aconsejar a Balaitous en sus fechorías.

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  • Qué debo hacer, puede ser muy costoso en hombres asaltar esa montaña…

  • Señor…, debéis actuar rápido ella todavía no sabe nada. Debisteis arrasar la aldea cuando estaba allí. En mis sueños la he visto, y sé que ella es la Elegida de la Luna, tendréis que matarla lo antes posible, si no ella acabará con vos…

  • ¿Ella?, pero si es una muchacha inofensiva, que puede hacerme a mí esa pequeña criatura…

  • No desdeñéis el poder de Madre Luna, hacedlo antes de que sea demasiado tarde…

Y en dos pasos volvió a desaparecer en la oscuridad de la que había surgido, dejando a Balaitous pensativo en su trono.

El ejército de Balaitous estaba en la llanura junto a los Ibones, miraba la montaña que protegía a Anayet, eran solo un puñado de campesinos los que estaban defendiendo la aldea, se acercó junto a la empalizada y gritó…

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  • Anayet, entrégame a tu hija y te prometo que me marcharé y además os pagaré en oro su peso y os perdonaré los tributos de este año.

Un murmullo se entendió en la empalizada, la propuesta era muy generosa.

  • Balaitous, agradezco su generosidad, pero mi hija no está en venta. No deseo la guerra, si os retiráis os pagaremos el doble de tributos este año, la tierra arrasada no produce, y no conviene ni a vos ni a nadie.

  • No me hagáis perder el tiempo, siempre consigo lo que quiero, os dejo que lo consultéis con el consejo de vuestra comunidad.

  • Bien, eso haré y os daré respuesta.

Una vez reunidos el consejo, todos hablaban a la vez, hasta que Anayet hizo una señal con la mano y callaron.

  • Hermanos, habéis escuchado la propuesta de Balaitous, yo no entregaré mi hija…, salvo que decidáis lo contrario.

  • Si la entregamos Balaitous nos dejará en paz, y tendremos este año toda la cosecha para nosotros.

  • No os engañéis, nunca nos dejará en paz es un diablo, pero si no cedemos nos matará…

  • Ni hablar, Culibillas es nuestra curandera y nuestra protectora, no podemos entregarla.

Todos empezaron a hablar a la vez, hasta que del fondo de la estancia apareció una figura anciana que se desplazó hasta el centro de la estancia, todos callaron pues era Egiar, el hombre más viejo y sabio de la aldea. Egiar se tomó su tiempo para hablar;

  • Hermanos, ya sabéis que yo solo hablo cuando tengo algo que decir…, son muy tentadoras las propuestas de Balaitous, de las que tengo mis dudas. Quien nos asegura que después cumplirá su palabra, les hemos desafiado y él siempre destruye a todo aquel que le contradice. En mis interminables años he visto a ese demonio arrasar cien aldeas por menos que lo que ha pasado, además Culibillas es un ser especial…

Nunca os ha contado Anayet lo que pasó cuando Culibillas nació, yo estaba allí, Culibillas está ungida por Madre Luna, yo lo vi. Un unicornio se acercó a ella y lamió su cuerpo…, ella es la Elegida, ella volverá a traer los tiempos de paz y prosperidad. Dice la Leyenda que sólo el Amor puro de una mujer puede acabar con la oscuridad  y la violencia. Ella es la Elegida…

Se hizo un gran silencio, luego se levantó uno con el puño en alto; ¡Yo estoy con Egiar!, ¡Y yo! ¡ Y yo! todos se levantaron y abrazaron al anciano. ¡Si hace falta moriremos por ella, que un nuevo tiempo se abra para nuestros hijos con nuestra sangre…!

Balaitous dio  la orden de ataque y se quedó junto al Ibón con su guardia negra, el ejército  se aproximó a la ladera a pie, pues la verticalidad de la ladera le impedía hacerlo a caballo.

Anayet observaba tranquilo desde lo alto de la empalizada, él no tenía soldados ni guerreros, eran simples campesinos, pero tenía un plan.

El grueso del ejército de Balaitous se encaramó a la ladera y empezó a avanzar sin que Anayet hiciera nada, un grito de victoria sacudía las gargantas de los soldados que estaban ya a media ladera.

De repente Anayet hizo una señal con la mano, y cortaron una soga que sostenía una  gran roca que rodó ladera abajo, pero en vez de ir hacia los soldados se precipitó contra la pared de la montaña, los soldados se quedaron mirando en silencio para luego romper en una sonora carcajada, ante lo absurdo de la situación.

Empezó a temblar el suelo, y gran parte de la montaña en su ladera izquierda comenzó a crujir, surgieron grietas y se desplomó la pared mientras los aterrados soldados corrían ladera abajo.

Parte  del ejército pereció sepultado bajo una gran nube de polvo, ante los ojos atónitos de Balaitous…

  • Entonces, Maese, ese es el motivo de las rocas redondas que me encontré en la subida del Anayet, nunca pensé que se hubiera venido abajo parte de la montaña…

  • Así es humano, todo esconde una razón, no hay nada que sea por nada.

  • Y me seguirás contando mañana la historia de Culibillas, Maese Viento, que luego viene el invierno y no me cuentas nada salvo críticas…

  • Así haré, humano, y no tientes tu suerte, o puede que mañana tengas lo que no quieres…

  • No, Maese, no te me pongas bravo…,que estoy ya impaciente de que sea mañana…

Y sigo bajando la gran cuesta, ya pasé el puente y mi rodilla aunque me duele no parece que se me vaya a bloquear que es lo que más me preocupa, si apoyo con cuidado el dolor es soportable, ya salgo al sol de la pradera pero corre suave brisa y el calor es llevadero.

Al final del prado me encuentro tres caballos que salen a mi encuentro amigablemente, una nube de moscas les está molestando, me siguen y se detienen en el paso canadiense que está para impedir su paso, continúo de nuevo sólo.

El calor en la garganta es insoportable, no veo a nadie ni por delante ni por detrás, adelanté un trío de montañeros mayores y uno de ellos cojeaba más que yo, consuelo de tontos , pero por detrás no llega nadie, tan despacio no voy a pesar de mi cojera.

Tengo que volver unos metros para no tener que dar un rodeo en la entrada del parquin, no veo a nadie, ahora si los veo, veo a cuatro sentados en unas rocas en la única sombra. Llego y es Rafa, Jesús y los dos que salieron delante, me siento en una roca que está para freír un huevo y van llegando poco a poco todos los que subimos a cumbre, del grupo del Ibón no hay ni rastro, y los coches están todos aquí…

 

Llaman por el móvil y nos enteramos que bajaron por Escarpinosa y que todavía les queda mucho, estamos pasando mucha calor, empezamos a ver la posibilidad de organizarnos e irnos en los coches que tenemos, hay suficientes, Gauden que lleva el suyo no le parece muy bien pues cree que no debe dejar tirado a nadie, hacemos cuentas y hay coches de sobra para los que quedan, al final nos vamos al hotel.

Una vez en el hotel me bajo a la piscina climatizada, allí en el agua compruebo que no es problema de la rodilla, es el tensor de la fascia lata y posiblemente ha tenido que ser un mal paso que he dado el que me ha provocado una contractura, me pongo a estirar y a hacerme masajes en la pierna pues mañana quiero subir al Salbaguardia.

Llega pasadas las seis Inma, está bastante acalorada, se ha pasado todo el día esperando y esperando…, y pasando calores.

Me pongo a buscar un fisioterapeuta en Benasque por interné, necesitaré un masaje descompresivo de la pierna, después de mucho llamar consigo que me den cita para pasado mañana…, intentaré ir mañana al Salbaguardia pero pasado mañana no iré al Aneto, en su lugar iré a la osteópata para intentar estar bien para el Perdiguero…

Mañana veremos qué pasa, todo llegará…

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2 Respuestas

  1. Fran Morales Fuentes

    Preciosa ascensión, tocayo. Conozco los ibones bajos, la Escarpinosa y el Grande de Batisielles… pero nunca he ido más arriba. Me ha parecido bastante interesante la propuesta.
    Esa rodilla… espero que esté mucho mejor. Es un fastidio que empiece a molestar en plena montaña. Lo del calor… bueno, en Extremadura estáis vacunados… pero nunca sienta bien en la montaña, la verdad. Te merma muchísimo. Y menos mal que en Pirineos, después de todo, hay agua…
    Muchas gracias por tu crónica… y por esos cuentos sobre Anayet, Culibillas… gracias por tu trabajo, chacho.
    PD. Ahora estamos nosotros metiendo en el blog la aventura africana…

    • Fran Pascual

      Andaaaa, y ya volvisteis del kilimanjaro. Os hacía más tarde por allí, estoy muy despistado. A ver cuando publicáis en vuestro blog, estoy ansioso por saber de vuestra aventura. Y gracias a ti, por leerme, no lo hacen ni las personas más próximas a mí.Pero ya estoy inmune para el desaliento, escribo para mí, y bueno, para tí que sé que me lees. Un abrazo, tocayo.

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