En el Caballo de Sierra Nevada. Cuando el calor de la amistad te hace subir montañas…

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Y de nuevo estaba en Granada, mi patria chica, mi tierra lejana y distante, soñada y olvidada, que penetra en mi memoria  con esos destellos y olores de la vida pasada, aquella que nunca sabes si realmente ocurrió o la soñaste…,hace tanto tiempo.Pero cuando vengo nada ha cambiado,el tiempo parece que no ha pasado, aquí siguen mis seres queridos y mis grandes amistades que no se desgastan con el tiempo…

Esta vez me llevé todo el equipo de montaña, entre polvorón y visita, entre celebración y paseo por el centro de la ciudad brillante de luces y sombras, luces de navidad, sombras de recuerdos y olvidos, tocaba subir a la Madre de mis montañas.

Antonio y Carlos me esperaban para hacer alguna ruta, como otros años pasados, pero este año propuse subir a una cumbre nevada, Carlos que no lo ha probado todavía declinó la invitación,  y Antonio estaba deseoso de emcumbrar una cima, su equipo de montaña apenas estrenado lo pedía a gritos…

Y vine a Granada con la idea de hacer una vez más el Picón de Jerez desde Postero Alto, bueno, bonito y sencillo, pero al llegar a ver mi Sierra descubrí con sorpresa que la parte norte de la cordillera estaba desprovista de nieve, y en cambio el sur, que es menos fría en teoría, tenía una capa suave y uniforme, así que fijé mis ojos en el Caballo, el último tres mil al sur de la península…

Es un pico fácil y asequible con permiso de la meteorología y  dentro de la prudencia de un tres mil en Enero, lo que menos me gusta son los doce kilómetros de pista que hay desde Nigüelas hasta su mirador, si hay barro o hielo puede ser empresa complicada para un todocamino en manos de un conductor de autovías…

Y entonces sería la ruta el día 5 de Enero y  nuestra cabalgata de reyes sería en lo alto del Caballo, a falta de camello, pues de dromedarios no quiero ni oir hablar, después de subir en uno en Marruecos y tener dolorida mis posaderas más de una semana( los beduinos tienen que tener el culo encallecido para no decir totalmente muerto…).

Quedé con Antonio a las siete de la mañana en su casa de Huétor Vega, y allí acudí tras pasar una noche un poco inquieta soñando  que mi todocaminos se despeñaba en una de las treinta curvas que te suben al mirador de Nigüelas a dos mil metros…, era de noche, nos pusimos en marcha y antes de las ocho menos veinte estábamos ya en Nigüelas, tocaba la interminable pista de mis sueños, por no decir pesadillas…, la oscuridad se iba dejando manchar del claro del amanecer, y entre el sueño y la vigilia mi coche iba acometiendo con valentía cada curva de la pista que se adentraba en una garganta empinada y escarpada a dos bajo cero, poco a poco , cayeron los doce kilómetros, lo que nos llevó casi una hora y una pequeña nube de polvo, por fortuna ni barro ni hielo, y el amanecer había despuntado vigoroso e inmaculado de nubes en el mirador de la Rinconada de  Nigüelas…, donde  terminamos la integral hace dos años y medio.

Para mí la dificultad de la ruta se había acabado,antes de empezar, la nieve a dos bajo cero estaría estupenda y las previsiones eran de 15 Km/h en la cima, una delicia…, nos vestimos rápidamente, yo como «Marisol» encantado de estrenar mis botas rígidas, unas «boreal» pensadas para el «Elbrus» que se avecina en Julio si los astros lo permiten…

A las nueve de la mañana comenzamos a andar por la senda bien marcada que sale entre un bosquete de pinos a 2100 metros, lo mejor de esta ruta es su amplitud de vistas, subiremos con toda la vega de Granada a nuestros pies, las sierras de Málaga cuchicheando a nuestras espaldas y  el mar mediterráneo de testigo de nuestra pequeña hazaña esperándonos arriba…

 

Salimos sin prisa y sin pausa, Antonio y yo vamos abrigados con las tres capas que dicen los tratados de montaña, pues el viento no es de 15 kilómetros hora, yo diría que cuarenta o más, la senda se empina y se suaviza y se vuelve a empinar, por la arista de la loma de los Tres Mojones según el Instituto Geográfico Nacional, vamos subiendo entretenidos con la charla de un par de amigos que llevan años sin verse…

Ya empezamos a ver la nieve, tratamos de esquivarla pues está dura como el hielo, así que vamos evitándola hasta que en un repecho nos tenemos que parar a ponernos todo el equipo casco incluido, en ese momento Maese Viento aprieta más que nunca y nos dificulta la tarea de ponernos los crampones, mientras vemos a lo lejos a seis personas que descienden rápidamente, la nieve está estupenda, en su punto, los crampones se clavarán sin hundirse en ella…

Tardamos más de 15 minutos en prepararnos pues tomamos algo de agua y de alimento, ya han llegado a nuestra altura los seis montañeros, nos cuentan que pasaron la noche en el refugio del Caballo y que está en muy buen estado de conservación, hace más de veinte años que no lo piso…, y tras desearnos buena suerte en nuestra «pequeña» cima seguimos, Antonio lo está pasando mal, no siente las manos, el rato que estuvimos equipándonos le ha dejado helado, le recomiendo que abra y cierre las manos y que no se detenga…, la empinada cuesta de nieve hará el resto.

La nieve forma un manto compacto y brillante, el sol sonríe tímidamente en lo alto, la brisa nos roza suavemente, y nuestros ojos se pierden en la inmensidad de la playa de plata que se eleva silenciosa sobre la tierra de vanidades y esperanzas humanas que quedan banalizadas y desparramadas a nuestros pies…

Aquí todo se ve diferente, se ve de otra manera, se siente diferente, el aire es más puro, el tiempo más pausado, tus ojos se deslizan suavemente por las formas planas de mar de serenidad blanco que te envuelve, mientras tu aliento se entrecorta por efecto de la altura(…y la inactividad). Paso a paso, nuestros crampones se fijan en el hielo blanco de la nieve esculpida por el gélido viento, y de repente  Antonio me dice , que ya casi estamos arriba…

No me he dado cuenta, ha sido muy sencillo, apretamos de ilusión nuestros últimos pasos, vemos el geodésico, Antonio me hace fotos llegando, no lo podemos creer el regalo que se desnuda ante nuestros ojos…

 

Nos felicitamos de la experiencia tan hermosa que estamos viviendo, y lo más dificultoso había sido subir en coche por la pista interminable…, desde aquí vemos el Mulhacén casi privado del blanco de nieve, la Alcazaba mucho más allá, y  el Veleta ,el Cartujo, los tajos de los Machos y el valle de Lanjarón abajo bajo nuestra mirada. En el Sur el sol destella en el mar mediterráneo en suave color dorado y más allá los picos del Atlas, donde hace poco subí al Toubkal, la visibilidad es clara y nítida, es lo que trae el invierno, y Maese Viento apacigua su voz tocando suavemente nuestros rostros exultantes de alegría, la alegría de mirar, ver, respirar, sentir, …sentir el calor de la amistad que nos subió a esta cima, …sentir la fortuna de sentirse vivo, …sentir el privilegio de ser dueño de tus pasos en un lugar mágico, al que hemos llegado casi sin saberlo…

Tenemos tiempo, son las doce de la mañana, si nos lo hubiéramos planteado en plan marcha podríamos habernos acercado al refugio de Elorrieta, un lugar único y maravilloso, que algunos que se dicen civilizados quieren demoler para no dejar nada humano a tres mil metros, pero no dicen de quitar las pistas de esquí del Veleta…,¡Ah, que eso les deja dinero! y que para el esquí no hay parque Nacional, sólo para los que nos jugamos la vida cruzando las montañas sin ensuciarlas…,¡Salvemos el refugio de Elorrieta!, patrimonio histórico de la humanidad…

 

Seguiremos por la arista hasta donde lleguemos sin prisa ni pausa, pues el disfrute es enorme, bajamos del Cerro y nos dirigiremos a la siguiente prominencia…,Tajos Altos según el IGN, se anda con suma facilidad, acometemos la bajada y luego la subida, como la vida misma…,pasamos cerca de la laguna del Caballo con su refugio sobre él…

Estamos ya en un gran hito, son los Tajos Altos, aunque ya no vemos ni el el Veleta ni la Alcazaba, la figura coqueta del Cerro del Caballo es una estampa preciosa…, disfrutamos como niños en el día de los reyes magos…, fotos y fotos, mirar y ver, sentir y escuchar…, y un águila real nos deleitó con su vuelo bajo para nosotros…

Para descender hasta el aparcamiento tomaremos la línea recta hasta la cuerda de los Tres Mojones, y desde allí todo será al revés. Son más de las una de la tarde, estamos bajando, nos desplazamos muy rápidamente, me aprietan bastante las botas nuevas en el tobillo, Antonio tampoco va cómodo con los crampones, no hay costumbre.

Tratamos de llegar lo más abajo posible con nieve, vemos un pequeño resalte que antes tuvimos que descender buscando senda sin nieve, allí nos despojamos de los crampones con gran alivio, y en ese momento aparece un hombre y nos dice que cómo está de lejos el Caballo, le contesto que si aprieta todavía podría llegar y volver pero que ya es un poco tarde, nos contesta que había visto una pareja abajo que le dijeron que quedábamos nosotros arriba y teníamos el coche en el mirador, que él subió la pista andando al tener que dejar su coche en las afueras del pueblo, pues no es un  todocamino, y que si no nos importaba que bajaría con nosotros pues tenía que estar para la cabalgata en Málaga,…pues claro que no nos importa…,salimos dos y volvemos tres,¡que en la montaña siempre sea sumar y nunca restar…! ,tocamos madera.

Ya sin nieve Luis desciende con nosotros,así nos dijo que se llamaba, Antonio se adelanta pues le duelen los pies, y Luis va con auriculares con música a gran volumen, me cuenta que le gusta ir sólo pues le ayuda a meditar…, yo me paro y grabo un pequeño video.

 

Acelero y llego a la altura de Luis, seguimos acelerando y nos acercamos a Antonio, ya llegamos al mirador donde nos esperaba el coche…, son las tres de la tarde. han sido 6 horas justas de ruta con un sol que ya empezaba a quemar de más…, Antonio tiene unas ampollas de recuerdo de las botas, no es la primera vez que le ocurre, lo puedo certificar, me acuerdo de aquella vez que bajamos desde Siete Lagunas a Güejar Sierra…,¡Qué tiempos aquellos!.

Bajamos con mi coche por la interminable pista y dejamos a Luis en el suyo, para redondear la ruta nos queda encontrar a las cuatro de la tarde un lugar donde nos den de comer, y así es, a la salida de Nigüelas, nos complacen con huevos rotos y flamenquín casero, vaya lujo de ruta…,esta tarde quedaremos con Carlos, ha sido un día increíble, gracias Antonio, gracias Carlos…,por vuestra amistad.

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6 Respuestas

  1. Francisco Morales Fuentes

    Fran, maravilloso texto el que has parido. Me encanta tu forma de expresar las emociones que se viven en la montaña. Muy buena jornada, si señor, y bien acompañado, humana y meteorológicamente hablando. Así da gusto… y haciendo nuevos amigos por el camino.
    Yo no suelo llevar auriculares a la montaña, como Antonio, pero a veces canturreo alguna ilusión que me ocupa parte del cerebro. La música es esencial para la vida…
    Un abrazo, y ya te enseñaré la caminata que dimos al Corral del Diablo, de la cual, tu tienes el 99% de culpa… el resto es cosa nuestra.
    Salud, amigo.

  2. Jodé Antonio

    Pues muy buen descrita. Aveces, de novela. Curiosas sensaciones compartidas. Muchas gracias por el relato.

    • Fran Pascual

      Gracias, compañero. A veces en las rutas más sencillas encontramos la más grandes sensaciones…, saludos y montaña…

    • Fran Pascual

      Perdona que no te contestara antes, es que para que aparezcan los comentarios antes los tengo que ver, para evitar Trolls en mi web. Y como casi nunca me comentan pues tardo en mirar, saludos amigo.

  3. Fran Pascual

    Hola Tocayo,me encanta que me leas. Cuando escribo trato de transmitir los sentimientos que me llevan a subir montañas y los que siento estando allí,sólo los que tenemos el privilegio de hacer nuestra afición lo podemos conocer y trato que los que no han podido hacerlo, lo hagan. Eres mi aliento para seguir escribiendo pues a veces parece que estoy solo con Maese Viento en el planeta tierra, pues por más que escribo nadie da señales de vida…
    La música es mi inspiración para escribir cuando estoy en casa, pero en las montañas mi música son los arroyos,los pájaros,la voz de maese Viento y a veces el silencio…, yo no llevaría auriculares.
    A ver si coincidimos Franeto, acabo de bajar del corral del diablo, como diste cuenta ayer en facebook. Saludos, amigo.

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