En la Pica D`Estats. Cuando la luz llena las distancias y vacía la oscuridad.

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Luz, luz es el sol que ilumina nuestros ojos, luz es la voz de la persona que más quieres, luz es el sueño que quieres agarrar entre tus dedos y parece que atraviesa tu mano, pero realmente no es del todo así…

En realidad la luz está dentro de ti…, e ilumina tu interior…, pero tú no lo sabes, y esa luz  interior se despierta cuando conectas con el todo, con Madre Tierra, que nos acoge y nos acuna y nos da su esencia sideral de polvo de estrellas…

Y tras subir al Almanzor en solitario, la luz inundaba mi pecho, la luz hinchaba mis pulmones, se reflejaba en mis pupilas,  y la luz quiere más luz, más vida, más sentir, y cuando Jesús o Josechu puso en un grupo del whatsapps   que si me apuntaba para ir en un fin de semana a la otra punta de la península, no me importó que el día antes tenía guardia y me iría sin dormir a hacer mil kilómetros, no me importó nada…, solo quería más luz, después de tanto tiempo en la oscuridad de los señores de la codicia…, me esperaba la Pica D`Estats en Cataluña.

Y pasó la guardia sin apenas dormir como todas las guardias, la única condición para mi viaje fue el que no tuviera que conducir, así que pasadas las ocho y media tras una ducha y un breve desayuno llegó Sandra a recogerme en su furgoneta que la dejaría en Trujillo para montarnos con Eloísa que vendría desde Cáceres y más tarde recogeríamos a Marga en Madrid, ese sería un vehículo de la expedición, en el otro irían todos de Villanueva, Jesús, Josechu, Rafa y Noemí.

Sobre las nueve y media estábamos en Trujillo y a las doce y media en un área comercial de San Fernando de Henares, donde Rafa se volvió a reencontrar con sus padres después de los meses del confinamiento por el virus de los señores de la codicia…, y además allí estaba Marga esperando, todo muy emocionante…

Fuimos devorando kilómetros, pero no pude dormir en ningún momento por la emoción y las conversaciones tan interesantes que fluían en el interior de la furgoneta de Eloísa, en la que ellas se turnaban en la conducción llevándome con amor a nuestro objetivo…

Kilómetros y kilómetros, tras la furgoneta de Noemí que no conducía Noemí, y en una salida de la autovía nos quedamos solos, Jesús tomó una salida sin señalizarlo  y tuvimos que hacer nuestro viaje por diferente camino, y lo que es curioso, empezamos a sacarles ventaja y eso que en teoría estábamos perdidos, y mi vehículo siempre llevado por mujeres, que se supone que no se orientan, benditas ellas, que  lo hacen casi todo mejor que nosotros los hombres…

Pasamos varios pueblos de montaña y nos encontramos en la pista de tierra que lleva a aparcamiento de la Molinasa, son doce kilómetros, pero a los seis kilómetros hay un aparcamiento intermedio, y decidimos parar a esperar al vehículo dirigido por hombres…, que se había perdido.

Subimos en la oscuridad en el salto de baches y socavones, lentamente, con ansiedad, con las ganas de llegar tras  mil Kms de distancia y más de trece horas de coche.

Hemos llegado, en un pequeño parquin dejamos las furgonetas y pusimos tres tiendas de campaña, aunque hubo quien prefirió dormir en las furgonetas.

Eran más de las doce y nada más meternos en las tiendas empezó a llover, hubo quien se preocupó de que se calaran las tiendas, pues las montamos apenas sin vientos al no hacer viento, pero yo sabía que pararía en seguida…, mis modelos matemáticos de predicción del tiempo no suelen fallar, casi nunca, y así fue.

Caí en el saco, y me costó un poco coger el sueño, pero cuando abrí los ojos ya había claridad, el paso de un coche me despertó, había dormido de un tirón.

Son las seis menos cuarto, quedamos para levantarnos a las seis, para salir a las siete, a las seis y media Marga y yo que somos los más madrugadores estamos preparados.

 

 Pero no salimos hasta las ocho menos cuarto, esta demora me pesó…,  me había despertado vital, pero apenas he dormido  siete horas en dos días con mil kilómetros por en medio…, me siento cansado,…nos hacemos una foto y comenzamos a andar con alegría e ilusión.

 Somos un grupo jubiloso, lleno de energía, lleno de ilusiones, el confinamiento nos quitó unos cuantos meses de nuestra vida y ahora nos afanábamos en recuperar lo que es nuestro, lo que nadie nos puede quitar,…los cielos, las nubes, los arroyos, el rumor del viento susurrando historias en leve murmullo,  paso a paso, metro a metro, los olores a humedades del bosque mojado que acarician nuestro olfato y nos despiertan los sentimientos, tan dañados, tan anulados, tan ignorados, tan maltratados, por los señores de la codicia que nos rompieron nuestras vidas, esta vez con el motivo de su virus…

Azul, se vuelve a reflejar, el cielo en mis pupilas que se despierta levemente con tonos fuerte de arroyo de montaña, y nos dejamos llevar por el camino que encamina nuestros pasos hasta un puente que cruzamos,  nos inundamos en la espesura del bosque que nos abraza, nos atrapa y nos acoge con infinita ternura a nuestras asombradas miradas, que no saben dónde detener la mirada ante tamaño espectáculo de vida y sentimientos…

Cruzamos otro puente y nos hallamos en el refugio de Valdeferrera, cerrado por Corona Virus hasta nueva orden, aquí se empina el camino en el barranco D`Areste, que en seguida dejamos para girar a la izquierda por un camino que va al borde con vistas al valle, ya se nota la altura, vemos abajo los coches en el parquin.

El cielo de azul tímido de momento no amenaza de tormentas, en algunas previsiones las apuntaban, pero mis modelos matemáticos las mandaban hacia Francia, yo estaba convencido de que  así sería…

De repente aparece Jesús con la pierna magullada, se ha hecho un corte en la zona de la tibia con una roca, y se gana los cuidados femeninos  de Marga y Eloísa…

 

Pasamos una zona con pequeños destrepes que nos van alternando subidas y bajadas hasta llegar al famoso paso de las cadenas, que estábamos deseosos de encontrar…

Tras este emocionante paso llegamos en poco y  hasta el arroyo del Sotllo, aquí empieza todo…, es increíble, es precioso…

El bosque se confabula con los prados y las cascadas con el rosa rododendro llenando nuestras pupilas de color, nuestras oídos del sonido del agua, y como bien dice Rafa “somos víctimas de la belleza”, nos olvidamos de nuestra misión, y nos abandonamos al deleite, al regocijo de dejar nuestras miradas acariciándolo todo, nos envuelve la naturaleza primaveral, verde esponjoso, llena de agua, de vida, de sueños, que nos detienen, nos aplazan, nos retienen, una y otra vez, unos exclamando, otros sin palabras, la luz lo inunda todo, la luz de vida que nos abraza y nos llena de paz y felicidad nuestros corazones…

Cruzamos la  Plan de Sotllo de cascada en cascada, pisando unas pasarelas de madera dispuestas para mantener secos nuestros pies, pues el agua desborda por todas partes, seguimos parando y parando, sin poder seguir un paso normal,  fotos y fotos, recuerdos para nuestra retina, de la enorme belleza del Pirineo…

 

Se acaba la Plan y desde arriba lo vemos cruzado por múltiples arroyos, tras unos pasos en roca estamos en el primer lago, el Estany de Sotllo.

 

Vemos la subida llena de nieve, es impresionante, una pala muy empinada y muy larga que lleva hasta el collado de Sotllo, desde aquí hay dos opciones, o subir cresteando directamente, lo que no hace casi nadie por su peligrosidad o dar la vuelta por detrás adentrándonos en Francia con dos kilómetros de un ascenso en nieve blanda que será muy dura…

Nos encontramos a tres montañeros que vienen de vuelta, han dormido en el Estany de más arriba, nos dicen que se han dado la vuelta, la nieve está muy difícil al estar blanda y no quieren jugársela, pues volverán en Agosto…, me siento muy cansado, empiezo a dudar de que podamos subir, vamos muy tarde, la nieve si está primavera será muy resbaladiza y peligrosa, y llegaremos muy tarde arriba con riesgos de tormentas…

Pero soy consciente que las dudas son a causa de la hipoglucemia, hemos parado, hace calor, en la sombra comemos algo, empiezo a recuperar la seguridad, el dormir poco hace que mi cabeza vaya bastante cansada y en seguida te dé dudas, pero me conozco bien y me repongo…

 

Tenemos que cruzar un gran arroyo con alguna dificultad, y para llegar al segundo Estany nos metemos en una garganta con mucha agua.

Se nos acaba la senda, saltar el arroyo es peligroso, empiezan a dudar los que van delante, yo no tengo dudas, he visto la subida, no hay que cruzar el arroyo hay que subir, para ello hago una pequeña trepada muy sencilla y me encuentro el camino, le hago indicaciones de que me sigan pero ya han retrocedido y están vadeando el arroyo, van a dar un gran rodeo, más retraso que añadir, me empiezo a poner nervioso, en Pirineos a las tres hay que estar de vuelta abajo, si te atrapan tormentas arriba lo puedes pasar mal, aunque confío en que no las haya.

Me han seguido Marga y Eloísa, llegamos al Estany, es precioso, desde aquí se ve toda la subida al collado, asusta su inicio, mucha pendiente, vemos gente subiendo y bajando, nos ponemos a hacer fotos, y a los quince  minutos aparece el resto del grupo.

Deciden parar a comer, nosotros no podemos parar más tiempo, pues nos vamos a quedar  fríos, prefiero parar cuando nos pongamos los crampones que será en muy breve tiempo, así que nos vamos los tres muy despacio para dar tiempo a que ellos nos alcancen.

Dejamos el Estany, vamos a una llanura con un arroyo, veo a tres montañeros bajando por lo más empinado, bajan corriendo y deslizándose, no parece tan peligroso como decían los otros que vimos antes, pero la cuesta asusta, es larga y de gran pendiente.

Llegamos a su altura y  les digo,

  • Hola, venís de vuelta. ¿Cómo está la subida, es asequible?

  • Es sencilla pero larga, la nieve la vais a pillar muy blanda, y vais muy tarde, estas montañas son de hierro y como os pillen tormentas por aquí lo podéis pasar muy mal, hay previsiones a partir de las tres.

  • Lo sé, pero ha salido así. Es que todo es tan bonito que no pudimos dejar de pararnos a disfrutarlo, y hemos venido de muy lejos…

De repente veo al tercer montañero de la fila que se gira hacia mí, es una chica, no me había fijado todavía y se quita las gafas de sol.

  • ¡Fran!, ¡Eres Tú!, tu voz es inconfundible…

Y es mi amiga Loli de Barcelona…, es increíble el universo, nos conocimos en Respomuso hace tres años y hemos intentado en ocasiones volver a coincidir en Pirineos sin conseguirlo, ¡y ahora nos encontramos en medio de una pendiente de nieve!

Nos alegramos muchísimo, estuvimos en contacto durante la pandemia y tratamos de darnos ánimos mutuamente, pues en Barcelona fue muy duro…

En el Almanzor me encontré a Agustín que es de los montañeros que más aprecio de Extremadura, y ahora en la Pica me encuentro a Loli, que es la persona que más quiero de Cataluña, el universo es increíble, que alegría sentí, y más, que ella me conoce bien, me dijo que no tendría problemas en subir, salvo el riesgo de las tormentas…, que es para preocuparse. Nos retratamos para la posteridad en tan hermoso encuentro…

Nos han alcanzado el resto del grupo, y nos paramos a ponernos los crampones, nos ayudarán mucho, te fijan los pasos a la nieve y no te resbalas. Estoy muy nervioso, necesito acción, hasta ahora no hemos hecho nada, me pongo a subir la cuesta directamente sin evitar la pendiente, de vez en cuando me giro a ver si vienen…

He pasado lo más empinado, me paro a esperar el grupo, les dejo pasar a algunos y sigo con la subida, la nieve blanda te hace esforzarte aún más, pero en poco estamos cerca del collado del Sotllo, grabo un vídeo…

 

Llegamos al collado, aquí Maese sopla con fuerza y hace frío, nos queda todavía muchísimo, daremos una vuelta de 2 km en nieve blanda, eso es mucho tiempo, comemos algo antes de empezar a bajar, pues hay que bajar para luego subir, así es la montaña…

Bajamos sin muchas ganas, en dos ocasiones y empieza lo peor, estamos en el fondo de un pequeño valle, no corre el aire, con el reflejo de la nieve es un horno de nieve blanda, que  resbala y rechaza nuestros pasos, el camino se vuelve duro, muy duro…

Eloísa se va quedando atrás, la conozco bien, lo está pasando mal, me quedo con ella, intento animarla, es muy importante que llegue ella arriba, que lleguemos todos, si no, la dicha no será completa, cuando vamos a la montaña en grupo, todos tenemos que subir sin dejar a nadie sin cumbre, si esto ocurre, la sensación es amarga…

Le digo a Eloísa que procure no pararse, y que no mire lo que falta, hay que ir paso a paso, sin pensar en nada, salvo en cada paso que das, el andar en montaña con nieve es hipnótico, si te dejas llevar por el quejido de la nieve bajo tus crampones entras en trance, y subes sin esfuerzo, la energía de la montaña te eleva, casi sin tocar el suelo…, es difícil de explicar, es una sensación mística…

Pero Eloísa lo está pasando muy mal y yo pierdo mi ritmo, empiezo a pasarlo mal también, me tengo que adelantar un poco, o seré yo el que no suba, veo por encima a corta distancia a Josechu, lo veo muy cansado, no es propio en él, por detrás se están levantando las nubes de tormenta, siento cierta ansiedad de que me tapen la cumbre.

Pero en unas rocas me siento con Josechu a esperar a Eloísa, tomo una resolución, no quiero sufrir más…, he abierto una bolsa de chucherías y me estoy atiborrando con ellas, me he comido la mitad, le doy a Eloísa y a Josechu, que ha cogido una pájara de campeonato, está totalmente vacío, sube por oficio, es increíble su fortaleza, así como la de Eloísa, lucharán hasta llegar…

Aprovecho que Josechu está con Eloísa y subo un poco más alegre, tampoco me encuentro nada bien, les espero de nuevo en un collado, no nos queda nada hasta la cumbre, nos quitamos los crampones pues hasta  la cima son rocas y piedras…

El último empujón y estoy en la cima, allí junto la cruz rodeado de cimas descarnadas de nieve, con las nubes algodonosas elevándose sin cesar hacia el cielo azul disipado de verde, reflejado del color que tiembla de sueños imposibles, de sueños tocados de la esencia que llena nuestros pulmones, que hace latir nuestros corazones, y casi sin apreciarlo la voz serena de Maese Viento…

  • Esta vez has sufrido, humano. Dejaste el sueño nocturno para abrazar tus sueños de montañas…, ¿Has venido desde tan lejos sólo para escucharme…?

  • Maese Viento, amigo mío. Encaminé mis pasos buscando tu silencio, mas encontré la luz que llena toda la montaña, apenas puedo ver…

  • Entonces subes a por la luz de la montaña, ¿tanta oscuridad llena tu pecho?, humano. ¿Tanta distancia necesitas recorrer para acallar tu oscuridad?, sabes que la oscuridad es necesaria…

  • La oscuridad, lo llena todo, se ha extendido por toda la humanidad, siento que el miedo y la incertidumbre se extiende sin parar, espoleado por los medios de miedo de los señores de la codicia, Maese…

  • No huyas de la oscuridad, humano, la luz y la oscuridad son necesarias…, si sólo te llena la luz no serías capaz de ver las cosas, se difuminarían en la claridad, para entender la profundidad de las cosas necesitas de  la oscuridad, los humanos estáis hechos de ambas materias, luz y oscuridad…, y para entender el amor y la felicidad antes has tenido que sentir el dolor, tu dolor  y tu esfuerzo te trajo hasta la cima, sin él no apreciarías el sentido de tus logros…

  • Pero Maese, es que están oscureciéndolo todo, están matando la luz, están llenando el mundo de sentimientos negativos, siento que vienen tiempos difíciles, los señores oscuros se están adueñando de todo…, somos Seres de Luz, y nos quieren apagar…, nos quieren someter, para seguir gobernando en sus miserias…

  • Debe ser así…, para que la humanidad suba su nivel de conciencia deberá ser puesta a prueba, las grandes dificultades elevarán el nivel de conciencia individualmente de unos cuántos, y éstos se unirán, pues de la unión nace la fuerza, éstos llevarán a los demás hacia la luz, es parte de un  plan superior, un plan  del todo, los señores oscuros os someterán, y os diezmarán, pero la luz brilla  más fuerte  en la completa oscuridad , no te contagies del miedo, humano, aunque sientas la oscuridad tan intensa, deja brillar tu luz, ahora es tu momento…

  • Sí, Maese. Ahora lo entiendo. Ha llegado el momento de los guerreros de la luz, seremos guía en la oscuridad más profunda…

En los brazos de los sueños estamos, abrazados de la inmensa letanía que nos rodea, estamos enfervorecidos del júbilo que brota de tu corazón cuando alcanzas tus sueños, cuando alcanzas tus cumbres…

 

Aprovecho para grabar un par de vídeos cambiando el enfoque…, aunque digo lo mismo.

 

 

No queremos bajar, queremos seguir sintiendo nuestra cumbre, pero la vuelta es larga y yo sigo empeñado en creer en mis modelos del tiempo, las tormentas se irán para Francia, y así parece, pero no podemos tentar tanto la suerte, nos vamos.

En el collado nos volvemos a colocar los crampones, aunque podríamos bajar sin ellos al estar la nieve blanda, pero hay una zona a mitad de camino hasta el collado en la  que serán necesarios, y es mejor ponérselos ahora, en la facilidad de las rocas…

Bajamos deslizándonos con facilidad, le explico a Eloísa que hay que echar el peso hacia atrás para no caer de cabeza,  si te caes de espalda es más fácil frenar, me tiro de espaldas para demostrárselo, pero empiezo a coger velocidad y no me apetece frenar, es muy divertido, bajo deslizándome como un trineo, utilizando los bastones para corregir la dirección, en mi bajada me cruzo con dos muchachos jóvenes que suben a toda velocidad a una niña de 7 años, la niña va riéndose de gozo, es una estampa preciosa…

Me espero a que lleguen los demás pues esta primera rampa la bajé muy deprisa, seguimos bajando con soltura y hay una bifurcación en las huellas, yo creo que hay que bajar más, pero los que van delante dicen que es llaneando recto, al final vamos llaneando…

Ha sido un error, pasamos por encima de un saliente rocoso, y si caemos nos podemos hacer daño, la nieve está muy dura, tenemos que clavar los crampones con fuerza para no caer, trato de guardar las distancias de seguridad, pues si voy muy cerca, me llevaría en una caída al de delante, de repente, Sandra, que le está diciendo a Noemí que no baje con tanto miedo, se resbala y se cae por la ladera…

Hemos tenido suerte, ya había acabado el resalte rocoso, y se frenó al final de la pendiente, la nieve blanda tiene esa ventaja, si llega a ser dura, estaríamos hablando de otros daños…

Ahora toca subir en la nieve blanda, ahora toca sufrir, no voy bien, no me siento seguro, necesito beber y comer más, pero ahora no es el momento. Me quedo el último y voy por la parte de abajo en la última subida hasta el collado, me preocupa el descenso desde el collado al lago, hay mucha pendiente y una caída podría ser más grave.

En el collado nos abrigamos y yo saco mi piolet, tenía que haberlo hecho antes por la zona que nos metimos sin querer en la que se cayó Sandra. Me tomo un gran lujo, huevos duros de codorniz, por fin algo de proteína entre tanta barrita y chucherías…

Empezamos el descenso de la última pendiente en la nieve, esta vez la más pronunciada, la más peligrosa, pero la nieve está muy buena, no está muy blanda, te frena sin problema, a mitad de cuesta nos llama la atención Noemí de que Sandra tiene una herida en el muslo derecho, se ha clavado el crampón cuando se cayó por la ladera, es muy normal, yo me lo he clavado ya dos veces en otras rutas.

 

Paramos a curarla, y esta vez no grabo, no es de caballeros grabar a una señorita herida enseñando sus piernas…

Queda la última pendiente, las vistas son preciosas, bajo por delante de la sección femenina esperando, pero al ver que no hay ningún peligro, mi parte infantil aflora y bajo corriendo cuesta abajo emocionado del momento…

Nos quitamos los crampones, los huevos de codorniz me sentaron genial, empiezo a encontrarme muy bien, lleno de energía, lleno de luz, paramos a beber y a descansar  en el primer lago.

El agua está buenísima. El sitio es increíble, descansamos un poco y metemos los pies en el agua fría, son las siete de la tarde, vamos a llegar de noche…

Nos ponemos a andar de nuevo se nos hará de noche, tenemos que hacer un pequeño destrepe, en la zona que antes no vimos en la subida, y que nos hizo dudar y a algunos a dar un buen rodeo,  el destrepe es muy bonito…

Me siento que me lleno, me llega la energía de las rocas, la energía del cielo, la energía del agua, no noto ningún cansancio, me he llenado de luz, mis piernas están ligeras y puedo bajar corriendo sin parar…

 

Estoy disfrutando del camino como nunca, hay tanta belleza, pero mis compañeros van muy cansados y se sorprenden de mi vitalidad, y la respuesta es muy sencilla, no me he tomado una pastilla…, me he llenado de luz…

Nuestro objetivo era pasar las cadenas de día y lo hemos conseguido, grabo un vídeo.

 

El anochecer nos sorprende al borde del valle, ya vemos los coches abajo, acelero para alcanzar a Josechu que va el primero, Eloísa también lo ha hecho, me alegra, pues ella tiene las llaves de su furgoneta, los tres vamos apretando la marcha, aunque yo más bien la freno para no irme sólo, me encuentro como si no hubiéramos andado nada…

Llegamos a las diez de la noche a los coches, y en un cuarto de hora, ya estábamos todos, nos hicimos una foto de final de ruta a oscuras…

Bajamos de nuevo la pista con las furgonetas con Eloísa al volante,  y pasadas las once llegamos a Areu, donde teníamos dos apartamento, no pudimos cenar pues el único bar que estaba abierto decía que eran ya las doce y no eran horas de servir comidas, nos hicimos la foto de la cerveza final, y al día siguiente volveríamos a hacer mil km de  vuelta , pero ha sido maravilloso…

Gracias a todos chicas y chicos, ha sido una experiencia inolvidable…

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4 Respuestas

  1. Fran Morales

    También para mi ha sido una lectura inolvidable, compañero.
    Yo subí la Pica hace 5 años, más avanzado el verano. Llegamos de vuelta con luz, porque salims a caminar a oscuras… habíamos dormido en Llavorsí y nos levantamos muy temprano. En la cumbre coincidimos con mucha gente… la montaña estaba preciosa y no la olvidaré jamás, y ahora menos, que me la has recordado paso a paso.
    Esa caída en la nieve pudo haberse convertido en una tragedia… menos mal que todo quedó en un leve cramponazo en la pierna.
    Muchas gracias Fran. Tus redacciones me marcan, y desde el malicioso virus de la paranoia, me estás marcando más todavía. Tienes las cosas muy claras, y eso me gusta muchísimo. Sin libertad no somos nada… y por eso no nos dejan ser libres. Malditos sean.
    Un abrazo.

    • Fran Pascual

      Hola, tocayo.

      Por fortuna solo fue un susto lo de la compañera. Fue un día muy intenso y después de tanta oscuridad nos hacía falta hacer un viaje de ese tipo, que personalmente me llenó de energía y satisfacción. Lo de los señores del virus y las mascarillas vibran en la imposición, nos quieren razonar motivos que no son reales ni sensatos, y no hacen ni hicieron lo que debían para parar su virus, pues al fin y al cabo es suyo y tenían que expandirlo, lo consiguieron, y una nueva era de miedo y deshumanización se ha impuesto…, pero al final venceremos. La luz brilla más en la oscuridad más absoluta, y subiremos nuestra percepción de conciencia, y si no lo hacemos desapareceremos de este planeta muy pronto, un abrazo. Tocayo.

  2. Eduardo Pardo

    Hola.

    Me ha gustado mucho como has redactado de una forma muy personal. Los Pirineos sin duda enganchan, es una por cordillera totalmente diferente a las que hay en el resto de España, yo por fortuna los tengo a tan solo un par de horas en coche.

    Sin duda elegisteis una montaña con un desnivel y una longitud muy grandes, si a eso le sumas los casi 1000 kilómetros en coche, que en una tienda de campaña no se duerme igual, es normal que se acumule el cansancio y se haga aun más duro.

    Sin duda todo este esfuerzo al final se ve recompensado cuando uno llega a la cima y tiene la mitad del objetivo, por qué el objetivo al final siempre es llegar al coche.

    El tema de los crampones, está muy bien llevarlos pero también que hay que saber usarlos, además hay que ir con el piolet no hacemos nada si llevas crampones y después no llevas el piolet, al fin de cuentas el piolet es la herramienta con la que tienes que frenar en caso de caída y si no lo llevas, pues mal vamos …

    Tomo nota del blog, cuando tenga un rato seguiré leyendo que veo que tienes varias cosas por el Pirineo más.

    Un saludo

    • Fran Pascual

      Hola Eduardo.
      Encantado de encontrarte en mi pequeño rincón de recuerdos y escritura, me encanta que te gustara. ha sido una montaña muy bonita y exigente, no más que las que hoy empezaré a escribir, soy muy afortunado. En el tema de crampones y piolet, llevas toda la razón, son una pareja, y como tal deben ir juntos. Lo curiosos que fuimos de los pocos que nos pusimos los crampones ese día y me encontré con varios guías de montaña, que bajaban corriendo por la nieble blanda,y ninguno los llevaba,a veces son un peligro más grande si te caes con ellos que sin ellos, todo es cuestión de práctica y nos metimos por dónde no debíamos, con más horas de nieve se solucionan todas esas dudas e incidentes…, lástima que nos pille tan lejos los Pirineos. Ahora tengo que hacer la salida del Telera, de los Infiernos y del Palas…,tres montañones. Un saludo.

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