EN LA RATONERA DE LA BRECHA DE LATOUR. CUANDO EL MUNDO SE DESMORONA A TU PASO…

publicado en: Pirineos, Rutas | 2

“Yo me he asomado a las profundas simas

de la tierra y del cielo,

y les he visto el fin, o con los ojos,

o con el pensamiento.

Mas ¡ay! de un corazón llegué al abismo

y me incliné un momento,

y mi alma y mis ojos se turbaron:

¡tan hondo era y tan negro!”

RIMA XLVII.   GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER.

 

Y hace ya casi cuatro años ascendí al Balaitous por la brecha de Latour con tres montañeros aragoneses que conocí en el refugio, fue una empresa muy emocionante pues nos enfrentamos a sus abismos sin cuerdas, cosa que puede parecer normal para los montañeros más duros y avezados, pero para los que nos consideramos normales era un punto de emoción fuera de lo común, aunque técnicamente no es difícil, pero psicológicamente puede llegar a serlo…

Cuando Toño propuso hacerlo el año pasado, sin arneses y sin haber practicado lo más mínimo con cuerdas  y sin hacer rapeles y mochilas grandes me pareció un gran disparate, e incluso tuve visiones de un accidente grave, pero por fortuna fuimos a nuestra disfrutada cumbre del  Palas en su lugar.

Pero este año volvía a estar programado por Toño su subida, y aunque practicamos con rápeles y cuerdas no estaba muy convencido del todo de la empresa, pero como no soy un aguafiestas y yo no lo organizaba, me callé esperando que mi aportación sirviera para llevar a buen puerto tan complicada empresa, aunque bajaríamos por la Gran Diagonal que para mí era desconocida y me causaba otro poco más de preocupación.

Pero hay que vivir en el presente y esta vez  no dije nada sobre el tema, y como no tuve premoniciones de  accidente alguno de gravedad en la ruta, me confié al destino sin preocuparme…

Lo que realmente me preocupaba mi estado físico, por primera vez en mi vida me sorprendí escamoteando peso a la mochila, incluso dejé ropa de abrigo por miedo a no poder acarrearla, el asma en el Anayet y el cansancio extremo en el Peyreget me había dejado un poco temeroso de mi respuesta física al proyecto…

Y ha amanecido en Tramacastina de Tena, en el hotel cuyo nombre no quiero ni recordar, dan tormentas para esta tarde, pero para mañana cuando subamos al Balaitous no tendremos precisiones de lluvia aunque si algo de viento en cumbre.

Las nubes se deleitan en los tejados de las casas recordándonos las tormentas anunciadas para esta tarde, lo que es muy habitual en Pirineos, tras el desayuno nos distribuimos en dos coches, Lute se vendrá con nosotros, Marga, Eloísa y yo en la furgoneta de Eloísa, mientras que Eugenio se irá en el coche de Caroline con ella misma, Jesús y Toño, mañana volveremos a este mismo hotel tras bajar del Balaitous, nos han guardado las habitaciones, un gran detalle, aunque sigo sin querer acordarme del nombre del hotel…

Llegamos al parquin del embalse de la Sarra tras pasar Sallent de Gállego, aparcamos junto al puente de inicio de la ruta, pero no aparece el coche de Caroline que venía detrás y estamos esperando más de 15 minutos con todo preparado para andar hasta que los vemos venir caminando  por la pista, dejaron el coche bastante más atrás, mañana lo lamentarán…

Subiremos por el barranco de Aguas Limpias hasta el refugio de Respomuso, son unas tres horas de ruta y luego por la tarde si nos dejan las tormentas daremos un paseo por los alrededores.

Son las diez y cuarto, Toño pasó muy deprisa junto a nosotros que esperábamos junto al coche y no se paró, no nos detuvimos a hacer una foto de inicio de grupo, este grupo va muy desagrupado…

El barranco de Aguas Limpias es simplemente precioso, te adentras por un prado junto al rio que luego se hace garganta y el camino de hace bosque con continuos chorros de agua bajando por la izquierda de la senda y llenando de barro nuestros pasos.

Voy sin prisa, estoy probando mi cuerpo, no parece que el asma me haya vuelto a afectar, poder respirar es una gozada, sin duda.

Es magia, sólo magia, llámale como quieras, la magia cristalina del agua que fecunda de vida la tierra en verdes tupidos de sueños, la magia de las flores que  en múltiples colores tocan el aire de olores, todo es magia, magia líquida que truena fuerte en mis oídos en cada paso, pues el río devuelve a la llanura lo que se desplomó en las cumbres en ciclo etéreo y telúrico de vida y vida, de luz y color, de vida  y sueños, de luces que te tocan atrapadas de leves sentimientos de estupor…

 

Una vez más, voy atrás con Marga. Esta vez no es a causa de mi asma, ni de mi cansancio, voy disfrutando de cada paso por este camino, ahora entre las umbrías sombras silváticas de hayas, ahora con el sol apremiando tu espalda en un cielo azul, ahora pisando un arroyo que se cruza impetuoso interrumpiendo tu camino en fango oscuro, todo en perfecta armonía, todo en el círculo perfecto que da la felicidad de estar vivo, y tener ojos y pies para vivirlo…

Toño se toma sus descansos, no marcha muy bien, pero  sí lo lucha muy bien, ya son muchos años de experiencia que suplen las carencias físicas actuales. Hemos pasado el desagüe de las lagunas de Arrieles y una cascada que de frente nos invita a admirarla, cuánto sonido te envuelve, sonido líquido que te invita a mirar, ver, sentir, y estar, estar presente en cada paso, en cada mirada, en cada respiración, con la dicha de encontrarse en el lugar adecuado en el momento adecuado…, ya se ve la presa de Respomuso.

Son las dos menos veinte, estamos junto a la presa, y se abre ante nuestros ojos las cumbres del Valle de Piedrafita donde se elevan las pirámides que se divisan desde Respomuso…

Y mirar al cielo dañado de  tierra…,

y ver las nubes raspando sigilosamente,

las puntas afiladas de piedra…

Respomuso, Respomuso…,

refugio de pirámides…,

acosadas de viento,

tocadas de estrellas,

mimadas de luna,

que se reflejan en la laguna…”

Hemos llegado al refugio y no podemos entrar hasta las tres, hora a la que se adentra Marga, que una vez más es quien había hecho la reserva, comemos un poco pues la cena es a las ocho y decidimos dar una vuelta por los alrededores mientras Lute se queda de siesta custodiándonos la habitación, esta vez nos dieron una para nosotros solos sin compartir con nadie, las normas Covid nos han empeorado mucho la asistencia a los refugios, debes llevarte tu saco y tu almohada y tus chanclas cuando antes de lo aportaban, parece que esas cosas no volverán…

Nos hicimos unas fotos en el banco del amor, para quien tenga pareja y para los que no tenemos también…

 Y nos marchamos siguiendo la GR-11 hacia Francia, daríamos un paseo por las inmediaciones del lago, el agua se mezcla con los bosques y los cielos se mezclan con las cumbres puntiagudas que se empeñan de apuntar al cielo, ese mismo cielo que todos queremos alcanzar en vida…

Hemos cruzado por arriba la presa inconclusa de Campoplano, quisieron inundar el resto del valle y por fortuna lo dejaron a medias…

Estamos en la otra orilla del lago, yo quiero seguir dando toda la vuelta pero un gran río que baja de las cumbres nos interrumpe el camino y nos dificulta su paso, han bajado buscando un vado, todos menos Eugenio que fue cuesta arriba y voy tras él, el camino que rodea el lago va por arriba, así que  por abajo es más complicado, me lleva un rato encontrar la forma de cruzar sin quitarme las botas, y al final lo consigo siendo el único que no se las quitó, me encuentro a Eugenio esperándome más adelante y los demás se han perdido por abajo, así que seguimos hasta encontrar donde asomarnos, vemos que Toño, Caroline y Jesús se vuelven  pues no lo ven claro, mientras  Marga y Eloísa siguen por la ladera ascendiendo para llegar  hasta nuestro camino que es más sencillo…

Nos hemos juntado los cuatro, las vistas son preciosas, desde aquí vemos a Balaitous, la prisión del señor del mal, nuestro objetivo de mañana, y estoy sereno, sé que no nos pasará nada, mis intuiciones no suelen fallar, rodeamos todo el lago, fotos y fotos…

Llegamos al refugio y falta un rato para cenar, ellos van al refugio, yo aprovecho para buscar un prado y sentarme un momento, allí estoy un rato escuchando , mirando y sintiendo…

 

“Las espigas de la hierba se mecen suavemente

con la caricia de Maese Viento…,

ellas aprendieron a moverse, a fluir,

sin importar la dirección ni la fuerza,

mecidas de viento, tocadas de luna,

sin resistirse, sin tener dolor, sin tener apego,

las espigas que se mueven y se mueven,

sin buscar un mañana, sin importar si ayer,

lo mismo no hubo viento…”

He entrado en el refugio tras un momento de soledad, ya es la  casi la hora de cenar, salimos un momento y el viento hace que la sensación de frío sea grande, al final no hubo tormentas por esta zona y para mañana no las dan, Marga nos trajo la foto de la predicción meteorológica que sacaban en el refugio pues no tenemos cobertura de móvil en el refugio, nos ponemos a cenar, separados en dos mesas, el menú tras el Covid es en bandejas individuales, todo ha cambiado y creo que a peor…

Tras cenar llamo a Toño para que se venga conmigo, quiero hablar con el guarda, me inquieta bastante la subida por la Brecha Latour, hace dos días Agustín, un amigo de Marga, le envió fotos de la diagonal, que no se debe  hacer con nieve pues es muy peligrosa, él la hizo entonces y decía  que rodeó sin dificultad la nieve  con su perro.

El guarda es el mismo que cuando subí a Balaitous hace 4 años, es una persona de pocas palabras y muy rotundas…

  • Hola, mañana vamos a subir al Balaitous por Latour, y no tengo muy claro si subir por las clavijas o por la brecha, viene gente que no está muy experimentada, ¿Qué opinas?, le pregunté.

  • Pues por los dos lados podéis subir bien, hay nieve hasta la Brecha, respondió el guarda.

  • ¿Sabes si hay nieve en la diagonal?, queremos bajar por allí. Le preguntó Toño.

  • Por la diagonal no, no debéis bajar, bajar por Latour, hay nieve y si vais gente no experta por allí es muy peligroso.

  • Pero si hace tres días bajó por allí un conocido y no tuvo problema…, dijo Toño.

  • Me preguntáis y yo os respondo, por la diagonal no, bajad por Latour, es más corto y seguro, son cinco rápeles de 25 metros y el último es de 30 metros y se baja muy bien y rápido, me habéis dicho que sois ocho, ¿cuántas cuerdas lleváis?

  • Llevamos una de 35 metros.

  • ¿Una de 35 metros?, y sois ocho, os quedáis cortos si queréis bajar por la pared rapelando, tendréis que hacerlo por la Brecha. Pero por la diagonal yo no bajaría con nieve…

La expresión de guarda al decir que somos ocho y con una cuerda de 35 metros  ha sido un poema, le dije que éramos principiantes, aunque no era del todo cierto, llevamos cuatro miles, cientos de cumbres entre todos, pero con muy poca experiencia en cuerdas. El guarda nos dijo finalmente que hoy estaba durmiendo en la cumbre del Balaitous  un guarda que  mañana bajaría al refugio, que le preguntáramos si lo veíamos  que cómo estaba la diagonal pues habría subido por allí  y él era un guía experto.

Cuando le explicamos al grupo lo que dijo el guarda decidimos que seguiríamos el plan previsto y bajaríamos por la diagonal, pues Toño se la conocía y por lo que nos dijo Agustín ya se podría pasar, pero mientras ellos se preocupaban por la bajada, yo lo estaba por la subida, no la veía claro…, éramos un grupo muy numeroso y con mochilas muy grandes, la Brecha de Latour se podía convertir en una ratonera, me acordaba muy bien de su pasos verticales, aunque me tranquilizaba el subir con cuerdas, yo lo hice sin ellas y me pareció al final fácil y divertido, pero es que a mí todo cuando no me mato me parece siempre fácil y divertido…

Nos levantaremos a las seis de la mañana para tratar de estar andando a las siete, así que nos acostamos a las diez cuando nos dieron el “toque de queda”.

Sé que mañana tendré mi mejor versión posible, siempre la tengo cuando las cosas pintan “malas” ,me levantaré descansado y tranquilo y me encontraré mejor que nunca…

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Ya es de día, nos hemos levantado, he dormido genial, me encuentro genial, estoy tranquilo, estoy en plan meditativo, no quiero pensar, toca el hacer, hoy será un gran día de grandes aventuras épicas de las que marcan una época, lo presiento. Tras desayunar en el refugio salimos y nos encontramos dos burros atados junto a la puerta, me dan ganas de confiscarlos para llevar las mochilas como en el Toubkal, son las 7 y 15 de la mañana nos hacemos una foto de grupo y salimos.

Voy yo delante marcando el camino, pues quienes se situaron en primer lugar se despistaron en un recodo, recuerdo perfectamente la subida, ahora hay que ir paralelo al arroyo que pasa junto al refugio, en este primer tramo hay mucha pendiente y vamos casi todo el rato pisando agua que baja por todas partes, Toño lleva la cuerda, no le veo físicamente bien, dice que prefiere llevarla al principio ahora que está fresco, más adelante nos turnaremos Lute y yo con la cuerda, pues es un peso extra, y  hoy  me encuentro en condiciones para llevarlo sin problema.

Vamos subiendo por la garganta viendo cada vez más pequeño el lago con su refugio delante, vamos con pausa, la pendiente es importante, hace 4 años me la hicieron subir a la carrera…

Ya ha llaneado la pendiente y nos tomamos un respiro, estamos en sombra hasta que vemos aparecer el sol sobre las crestas del Diablo, a partir de ahora puede que tengamos calor…

Y ahora va apareciendo ante nuestros ojos como emergiendo de las entrañas de la tierra el pico de los Infiernos  nos irá custodiando las espaldas en nuestra subida.

Encontramos una pareja joven que ha dormido en Vivac  y subirá escalando al Balaitous, ellos no se llevarán los mochilones, seguro que subirán muy a gusto…

Seguimos avanzando tomando continuos descansos,  ya empezamos a pisar nieve, hay todavía muchos neveros, este año fue bueno de nieves…

 

Seguimos los hitos, y les indico que no suban demasiado  arriba, pues hay que pasar por debajo de un espolón rocoso para llegar a la Brecha que está oculta hasta el último momento.

Hemos pasado varios neveros y ya vamos con los crampones y el piolet, pero la nieve está muy buena y no nos vamos a encordar para avanzar por la nieve, es fácil frenarse y no hay barrancos mortales…

Veo que han subido mucho en el último requiebro antes, de salir a la brecha, me quedo atrás esperando que hacen, Toño decide seguir por una pendiente muy vertical, yo no lo veo claro y voy hacia el llano bajando un poco, es más fácil y menos peligroso andar por lo llano, es una norma en montaña…

Me quedo esperando que vengan los demás y Marga se pone delante, desde aquí se ve la Brecha, se me acelera el corazón un poco, menos mal que hice meditación, la nieve llega hasta su inicio, está muy vertical su entrada pero hay huellas en la nieve de otros montañeros de este fin de semana, y nos vamos a evitar un par de pasos de trepada que tapa la nieve, el primer tanto es a nuestro favor, pinta bien de momento.

Marga se ha lanzado a toda velocidad a la Brecha, voy detrás de ella, se me ha escapado un poco, no me gusta que vaya primera pues tiene un poco de vértigo y a veces se bloquea en medio de la pendiente…

Vienen ya todos tras nosotros, pues Toño, Lute y Eugenio desistieron de subir por la ladera tan empinada, no tenía sentido.

Marga ha tomado la pendiente vertical y la está subiendo a toda velocidad, me cuesta atraparla, ya está llegando arriba, y de repente se para…

Hay un gran hoyo entre la nieve y la entrada en la pared, es lo habitual en esta época puesto  que el sol calienta la roca y derrite la nieve a su alrededor, se ha quedado Marga un poco bloqueada, le digo que se espere, subo hasta donde está, se tiene que apartar un poco para dejarme pasar, me he lanzado a la roca , pero antes  me tuve que quitar la mochila pues me podía desequilibrar, el problema es que andar con crampones en la roca  cuesta un poco, te puedes tropezar pero en el Mont Blanc practiqué bastante en el hielo  y en la roca de la bajada de Gouter…

Ya he entrado en la pequeña repisa que hay delante de la Brecha, le indico a Marga para que pase de la nieve a la roca sin peligro, lo hace sin dificultad.

Vienen los demás ya detrás, ahora es Caroline  quien duda al entrar en la roca, le voy indicando mientras grabo un video…

 

Me causa cierto miedo ver la cola que se ha montado tras Caroline en la subida, se ha quitado los crampones antes de meterse en la roca y ha dudado bastante  pero lo ha conseguido, mientras grababa el video al darme la vuelta vi la Brecha esperándonos, impresiona…

 

 Lo que más me preocupa es que hay poco sitio para ocho personas, pero cuando llegan todos les indico a Eugenio para que me saque la mochila que dejé en una grieta y la dejo en el suelo junto a las demás, voy a afrontar el primer paso y me estorbará…

Son las once de la mañana, y voy a hacer el primer paso, alguien tiene que abrir las vías de primero sin cuerdas, este paso lo recuerdo muy bien y sé cómo se hace, si me lo pienso me costaría más, pues tiene más de tres metros de altura…, así que me lanzo apoyándome en oposición contra la pared voy buscando agarres, y tras ayudarme Toño a apoyar el pie derecho en un resalte he conseguido agarrarme a un saliente y sin darme cuenta estoy arriba sin esfuerzo…

Primera sorpresa, el suelo está lleno de piedras que al rozarlas se caen sobre los que están debajo, el invierno ha descompuesto la pared.

Estoy en el primer paso, pongo una cinta bien fuerte para que Toño suba tras de mí, el montará la reunión donde se pueda, ya está junto a mí…

Él sigue arriba  hasta llegar a la placa donde montará la reunión, Jesús también se ha subido conmigo tras indicarle cómo hacerlo.

Toño ha montado la cuerda, un cabo servirá para hacer el primer paso que es  de tres metros y bastante complicado y con el otro cabo haremos el segundo paso que es mucho más sencillo.

Están todos esperando, Toño ha montado ya la reunión (el sistema donde se fijan las cuerdas), Jesús al moverse a lanzado muchas piedras, alguna le ha dado a Marga en la espalda aunque no parece que le haya dañado.

Jesús se ha colocado entre Toño y yo en una plataforma en el medio, vamos a ir subiendo las mochilas una a una, izándolas, me toca ser estibador…, voy subiendo una a una las mochilas y luego se las paso a Jesús que las coloca en la plataforma de  más arriba  que hay más sitio…

Ahora tocan las personas, primero subirán hasta mí, y luego hasta Jesús, tras ponerse la mochila y cambiarse el cabo de la cuerda subirán hasta por encima de donde está Toño que hay una zona de roca limpia sin riesgo de lanzarlas…

Van pasando uno a uno, por los dos pasos y el tramo de trepada, la roca se deshace nada más tocarla, Caroline se ha quedado un poco atascada, y cada vez que alguien se mueve una lluvia de piedras caen para los que estamos debajo, a Eugenio le ha pasado una rozando la cara y a mí me dio alguna pequeña, esto es una ratonera, se ha convertido en una pesadilla, este paso se hace un dos minutos y tardamos casi un cuarto de hora por persona, pues sólo se puede mover uno mientras los demás estamos a cubierto para evitar que nos alcancen las piedras desprendidas, la gente se está poniendo nerviosa, yo estoy muy tranquilo, pues me las he visto en plazas peores…

Menos mal que me traje la ropa de invierno, mi intuición ha funcionado, alguno va en pantalón corto y lo va a notar en las gradas de sombra de esta plaza toros…

Me he quedado frío, llevo más de dos horas en el mismo sitio de “estibador” y dirigiendo a todo el que va pasando, por fin me toca subir, lo hago sin ninguna dificultad, pues esto de ir amarrado en un extra que tranquiliza mucho, debería ser siempre así en estos sitios…

Me espero a Toño que tiene que deshacer la reunión y subimos hasta el resalte rocoso donde están todos reunidos.

 

Este punto es importante, desde aquí se pueden alcanzar las clavijas por las que bajé y si las hiciéramos hay una trepada sencilla, pero  está  muy descompuesta y con un abismo de película, no sé si lo soportarían algunos corazones, a mí me encantaría subir por ahí…

Lute y Jesús siguen por la brecha en la que un enorme nevero nos bloquea el paso hasta la piedra encastrada, si llegan allí hay una pared en placa muy vertical, pero de muy fácil agarre, me temo que me tocará subir de primero si llegamos todos hasta allí, sé cómo se hace y no es difícil.

Pero me preocupa la hora, son casi las dos, llevamos tres  horas, en un tramo que se hace en diez minutos cuando no hay piedras cayéndose, nos falta muchísimo para la cumbre y luego bajar, no lo veo nada claro…

Lute va a pasar por encima del gran nevero que bloquea la brecha, y nos dice que hay una gran piedra que se mueve, que ni la rocemos que está a punto de caerse y es muy peligrosa, y  detrás va Jesús y al sortear el paso con alguna dificultad   desaparecen los dos tras el nevero, van a explorar hasta la piedra encastrada donde se acaba la brecha.

Toño va el siguiente pues lleva la cuerda, tras ver la enorme piedra le dice a Eugenio que le ayude a pasar para no pisarla, y entonces ocurrió…

Cuando Toño estaba subiendo la piedra de repente se desprende y se cae hacia Eugenio que estaba delante ella…

Nos quedamos todos atónitos, la piedra parecía que iba a aplastar a Eugenio, tras  décimas de segundo muy tensos la piedra  cayó justo delante de Eugenio sin dañarle,  la expresión del rostro de Eugenio me tranquilizó pues  no era la del que tuviera las piernas destrozadas por una roca,  estaba paralizado, blanco como el nevero y con los brazos flexionados para soportar el peso de la piedra que se le venía encima pero que no llegó a darle del todo…

Evaluamos daños, un golpe en el codo, heridas en los brazos y poco más, aunque Eugenio estaba claramente conmocionado, ya tuvo en el pasado un rescate de montaña y un año en dique seco  para recuperarse de las lesiones de un accidente.

La roca era un aviso…, Toño dice que nos damos la vuelta, yo respiro aliviado, no me veía  en la cumbre ni a las siete de la tarde, la Brecha es muy estrecha y peligrosa para ocho personas, por eso insistí en que no se vinieran más personas a estas rutas planificadas por Toño, tanto Midi como Balaitous como Vignemale son cumbres de montañeros curtidos y los grupos grandes se vuelven peligrosos en condiciones de montaña, donde hay muchas rocas que se desprenden, y se ralentiza la marcha, aumentando la peligrosidad al estar más tiempo expuesto…

Han vuelto Jesús y Lute, dicen que por ahí no se puede subir, que es imposible pues  hay una pared vertical, yo me sonrío, es por donde se sube normalmente y no es imposible…, sino plausible,  pero da igual, nos vamos a bajar para alivio de todos, lo haremos en rápel asegurados en todo momento, me gusta la idea y mucho…

Toca rapelar, toca hacer lo aprendido en estas semanas previas, aunque yo sé desde hace muchos años, hay mucho nerviosismo en el grupo, vimos a Eugenio aplastado bajo la roca por unos instantes, pero por fortuna se paró delante de él.

Trato de calmar a las mujeres que están más nerviosas aparentemente pues los hombres disimulamos mejor…, mientras Toño manteniendo la tranquilidad enganchó la cuerda en una clavija de la pared( un hierro), y se bajó rapelando el primero para dirigir la bajada, desde luego que Toño está siendo un gran jefe…

Este primer rápel es bastante vertical pero fácil al menos para mí,  el primero en hacerlo tras Toño es Eugenio, que luego se ancla en una roca con unas bridas y espera pacientemente que bajemos los demás…

Lo hago en penúltimo lugar, será Lute quien se quede para cerrar…, ahora Toño ha montado el rápel en torno a una roca grande en el suelo y le pone una piedra encima para que no se mueva la cuerda…

 

Me encanta rapelar, lo haría todos los días después de desayunar…

 

Esta  vez rapela primero Eugenio y tras bajar  se asegura tras una gran roca, ahora voy yo, pues estaba junto a él y lo vamos haciendo desde el que está más abajo en la brecha hacia arriba, el proceso es bastante lento y engorroso…, este tramo es fácil y no tiene emoción salvo apartarse al final en la pequeña plataforma que está Eugenio.

Estamos en la plataforma donde dejamos al principio las mochilas, nos fuimos metiendo como hormigas debajo de una gran roca pues aquí llueven muchas piedras continuamente,   Toño ha tenido que subir para desatascar la cuerda ,no se soltaba, ahora nos falta el último rápel, el más difícil pues tiene dos pasos y uno con desplome, Toño ha enganchado la cuerda en la reunión que utilizamos para subir, la duda es si llega hasta abajo en doble, esta vez me encargo yo de abrir el descenso, la cuerda llega justo hasta abajo, me lanzo sin pensarlo, el primer paso es fácil, pero el segundo hay que bajarlo por el centro para no quedar atrapado con la mochila contra la pared,  y tiene gran desplome ,tiene su punto pero lo hago sin dificultad…

He llegado al final de la brecha el primero, como cuando llegamos, desde aquí les voy dirigiendo los rápel y tienen dificultades en el último paso, pero tras algún vuelco  y algún refregón estamos todos abajo…

Falta Toño, y tiene un problema, se le ha caído el ocho…, y se le ha caído bajo una piedra grande muy inestable que nos podría dar un susto mayor, así que toma un  mosquetón como ocho y se baja, es todo un valiente…

Ya estamos todos juntos en el principio antes de la nieve,  haremos un rápel sobre la nieve, nos tenemos que poner los crampones y pasar el hueco en la roca para descender, esto es de lo más fácil y divertido, me quedaré para el último por si hay que ayudar…

 

 Caroline se quedó atascada, dejó que la cuerda se le metiera en una grieta y ha bajado Lute a socorrerla, ya quedamos Toño y yo, me pongo los crampones…

Toño una vez más se llevará la peor parte, nosotros rapelamos en simple y sorteamos  unos 30 metros de nieve, los más inclinados, pero él lo tiene que hacer en doble para luego soltarla, se ha quedado a quince metros de mí y me lanza la cuerda, la bajaré  como pueda, la nieve está blanda y aunque cayéramos  nos pararíamos al fondo del valle unos metros más abajo, no hay rocas, así que sería como cuando desciendes en trineo pero rodando…, no hay peligro de hacerse daño.

Ya hemos salido de la nieve, nos esperan sentados en una roca al sol, son las cinco de la tarde, hemos tardado unas tres horas en salir, pero todos estamos bien, Eugenio ya recuperado de su conmoción inicial no muestra signos de lesión alguna, todo está bien, el grupo se ha comportado en momentos difíciles y todo el mundo ha respondido.  Y le tenemos que dar las gracias a Toño por jugarse más que nadie el físico para sacarnos de ahí…

Vamos bajando por los grandes neveros , me quedo atrás disfrutando de las estampas nevadas con las cumbre detrás, mientras Maese me acaricia  con fuerza la cara…

 

 

  • Hoy no me has dicho nada, Maese. Y eso que me has soplado con fuerza a ratos…

  • Hoy no me has escuchado, humano, eres tú el que no haces las cosas.

  • Creí que te enmudeciste por un instante, amigo.

  • Siempre estoy ahí, humano, no me escuchaste, ¿qué no querías oír? ,¿ acaso temías que te dijera que no subieras al Balaitous?

  • Pues sí, Maese. Puede ser.

  • Pues no es mi incumbencia, humano, haz lo que quieras y lo que debas, eres dueño de tus pasos, y de tus oídos, que escuchan cuando quieren…

  • ¿ Me seguirás contando la historia de Pyrene?, la cautiva del fuego…

  • Te prometí que lo haría, aunque no es historia del gusto de las hembras de tu especie, pues acaba mal.

  • Bueno, Maese. Ya te habrás percatado a estas alturas de que yo no soy hembra…, espero.

Vamos bajando con relativa tranquilidad, ahora estoy atrás con Caroline que me cuenta de las grandes dificultades que pasamos, pero me recuerda que tenemos la cena en el hotel del nombre que no quiero recordar, cenas que sólo dan de nueve a diez,… y se me cruzan los cables…

Empiezo a bajar con premura, llego hasta Eloísa que iba la primera y aprieto la marcha, ya estamos  de nuevo en Respomuso.

Nada más agruparnos de nuevo, comienzo a bajar con las prisas…, el que nunca tiene prisas…

Y es que el del hotel, si no nos pone la cena acabaremos saliendo a cenar por ahí y se nos hará  muy tarde, y mañana tenemos tres horas de coche hasta Gavarnie, luego tres horas de subida hasta el refugio de Baysellance y si vamos tarde y no llegamos, nos podremos  subir al ¡Vignemale!, el verdadero motivo por el que vine con el grupo a estas rutas, llevo cinco años detrás de él y no quiero que se me escape otra vez…

Voy ahora con Marga, y ella también está preocupada por lo del hotel, yo le digo que llegamos bien antes de las diez pero ella no lo tiene muy claro y se marcha con Eugenio mientras yo me quedo algo rezagado con Eloísa pues tuve que parar a quitarme el casco que ya me daba calor…

Bajamos el barranco de Aguas Limpias a toda velocidad y todo por una cena en un hotel destartalado, creo que lo pasé peor en ese rato que en la Brecha, prefiero rapelar a correr, triste destino el mío…

Llegamos a las nueve y media, Marga dice que llevan más de un  cuarto de hora esperándonos en el coche, ya han corrido…,  y nos vamos tan deprisa que no cierro el track de la ruta  de wikiloc y llegará otra vez hasta el hotel de cuyo nombre no quiero ni recordar…, burlas del destino. Así que en el coche de Eloísa nos vamos Eloísa, Marga , Eugenio y yo sin esperar a los demás tratando de llegar y convencer a del hotel para que deje cenar a los otros.

Llegamos a las diez menos diez  y el dueño nos dice que tenemos que estar antes de las diez en el comedor si queremos cenar, subimos y dejamos las mochilas y bajamos corriendo al comedor, pedimos para nosotros y el dueño nos dice que si no llegan a esa hora no cenarán, Marga le contesta que vienen de camino y que si quiere que piden de camino y si se enfría la comida que se la coman fría pero no pueden quedarse sin cenar…

Al final el dueño ha cedido, ha accedido a dar la cena a los que no han llegado todavía y lo hacen pasadas las diez y cuarto, parece que el día ha salido bien en todo y mañana nos espera la quinta joya del Pirineo, el Vignemale. La cumbre más alpina del Pirineo, pues el glaciar te lleva hasta el pie de la trepada que da a su cumbre, veremos si mañana se cumplen mis sueños…

Maese me seguirá contando la historia de Pyrene, me sorprende el Ser Humano, que siempre ha sido lobo para el Ser Humano, la codicia lo mueve todo y el Amor pierde con frecuencia  las batallas que libra contra ella, pero en el fondo, muy en el fondo el amor lo mueve todo, o si no es el Amor es  su carencia…

 

 

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2 Respuestas

  1. Francisco Morales

    Fantástico, como siempre.
    Yo nunca he estado en Balaitús, y alguna vez le he echado un vistazo… pero nunca me decido. Me ha parecido bastante arriesgado, desde luego… quizá sin esos neveros encajonados, hubiese costado menos.
    Que estrés tener que llegar de nuevo a ese hotel para la cena… y que rectitud la del hotelero.
    Bueno, quedo a la expectativa de leer la del Vignemale… ese si que lo subimos nosotros hace unos años, por Ossoue… a mi me encantó. No pisamos el refugio, fuimos directos al Cerbillona, luego Vignemale, y para abajo.
    Un saludo, amigo, y es verdad lo de los cambios en los refugios por el covid… al final siempre perdemos.
    También hemos estado en Pirineos este verano. ¡Salud!

    • Fran Pascual

      Hola,tocayo.
      Pasamos unas horas muy intensas en la brecha, la verdad que fue una victoria que todo saliera bien, siempre es más importante salir ileso que hacer cumbre, y en este caso peleamos mucho la cumbre y nos salió cruz, pero fue un triunfo salir de allí todos bien. El hotel sigo sin acordarme del nombre,y espero no hacerlo, el tener una cena tan limitada en el tiempo tensionó el grupo este año y el año pasado, espero no tener que volver a padecerlo, y yo soy de los que me da igual no cenar. El Vignemale está todavía en mi ordenador de sobremesa a espera de unos arreglos y del casting definitivo…
      Saludossss,amigo. Un abrazo.

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